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Entrevista a Ángel Luis Aparicio

Ángel Luis Aparicio, abogado de Cáceres: «Siempre rechacé defender a los terroristas de ETA»

Con 39 años de experiencia como profesional del derecho, el reputado letrado cacereño nos abre las puertas de su despacho de abogados para repasar su amplia trayectoria, que incluye algunos de los casos más sonados en la historia judicial de la ciudad, desde inocentes hasta culpables, y aportar su punto de vista de la situación actual de la justicia española

En este caso, se trata de un pequeño extracto de la entrevista completa que en el día de mañana este diario publicará en exclusiva

El reconocido abogado cacereño, durante la entrevista.

El reconocido abogado cacereño, durante la entrevista. / Carlos Gil

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

¿Qué supone moralmente afrontar la defensa de un acusado a sabiendas de que ha cometido un delito grave?

Moralmente es una circunstancia que, evidentemente, es intrínseca al derecho de defensa. Yo aplico la ley en defensa de mi representado, con independencia de considerarle culpable o inocente. El objetivo principal siempre es la absolución, que se puede obtener por fallos y errores de la investigación, judiciales o de otro tipo, aún sabiendo que la persona es culpable, y lo siguiente es atenuar la pena en proporcionalidad al delito o pedir al tribunal que en caso de condena se apliquen los atenuantes y eximentes y, en definitiva, lograr cualquier beneficio que pueda representar una rebaja proporcional de la pena.

¿Ha llegado a rechazar algún caso por cuestiones éticas?

Sí, siempre rechacé defender a los terroristas de ETA. Cuando era abogado de oficio hice escritos al colegio de abogados porque consideraba que matar a una persona por una ideología política y de la forma que se realizaba no era moralmente defendible. Sin embargo, hay otro tipo de delitos que puedan ser de un calado muy significativo, como puede ser el atentado a la vida de una persona, que se diferencian de ideología política que ejercía una forma violenta de imponer unas ideas políticas y realmente lo que se pretendía era cambiar un sistema dictatorial por otro.

¿Puede influir la ideología política de determinados jueces y magistrados a la hora de dictar una sentencia?

En ese aspecto, la ley habla de total imparcialidad. Yo confío plenamente en que la gran mayoría, por no decir la totalidad, de los jueces y magistrados nunca tienen como norma para dictar una sentencia su ideología política. Pero es significativo que hoy en día los políticos pretenden politizar la Administración de Justicia, por lo que entiendo que habrá jueces que estén un poco mediatizados por esa idea política. Luego personalmente cada uno tiene sus ideas y puede pensar lo que quiera.

Siempre aplico la ley en defensa de mi representado, con independencia de si es culpable o no

Ángel Luis Aparicio

— Abogado cacereño

¿Contribuye la presión mediática a la imparcialidad de la justicia?

En los magistrados y jueces profesionales creo que nada. En el Tribunal del Jurado sí puede influir porque la mayoría de personas leen la prensa, ven la televisión y escuchan la radio, por lo que es posible que estén mediatizados por lo que se diga en los medios de comunicación.

¿Respetan los medios la presunción de inocencia?

Creo que sí, pero depende de muchos factores, como el delito, el delincuente…

¿Cómo afecta la pena de banquillo a este derecho?

Lo que hace es llevar a un investigado a ser juzgado en un juicio oral cuando no hay suficientes indicios racionales de criminalidad. El problema es que su honor está en juego porque socialmente se entiende que es culpable y, sin embargo, después salen absueltos por falta de pruebas para enervar la presunción de inocencia o, en caso de duda, se resuelve a su favor. Hay muchos casos en los que se han sentado en el banquillo personas que no deberían haberlo hecho.

Para terminar, un consejo para quienes pretenden iniciarse en el derecho.

Es una profesión muy difícil de ejercer y que siempre tiene muchos frentes abiertos. Por encima de todo, que sean honrados, leales, que estudien bien los asuntos, que el aprendizaje se adquiere a lo largo del tiempo y que hay que creer en la justicia siempre dentro del libre ejercicio de la profesión y del derecho de defensa de los asuntos que los clientes ponen en tus manos.

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