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Radiografía empresarial de la ciudad

Cáceres, calle Pintores: entre la nostalgia y la decadencia

1958. Calle Pintores. Cáceres era un hervidero comercial de negocios tradicionales. Familias de la ciudad que apostaban por la pequeña empresa, fuente de riqueza de la capital. La radiografía de hoy es bien distinta: cierres y proliferación, en su lugar, de apartamentos turísticos

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Si echamos la vista atrás, nuestra memoria bien nos podría situar en 1958. En aquel tiempo Pintores era el paraíso que todo comerciante quería pisar. Allí estaban Almacenes Mendoza, justo al lado de El Precio Fijo. En la calle se repartían multitud de negocios: El Siglo, Correa, Siro Gay, Juan García, que vendía tejidos, La Muñeca, de Rosendo Caso, que llamaban así porque tenía un maniquí y entonces no era muy corriente tener maniquís en las tiendas de Cáceres; la sastrería Pérez, más conocida como La Petaca porque tenía dentro una réplica de los estuches que se utilizaban para llevar cigarros o tabaco picado, y Almacenes Gozalo que era junto a Mendieta de las más importantes.

También en Pintores estuvo Modas Dioni, que fue la primera boutique que tuvo Cáceres: una tienda de tres plantas. En la tercera estaba el taller, donde primorosa cosía Dioni (Dionisia Congregado) y por el que pasaron modistas como Petra o Antonia.

Tenía el taller un balcón con vistas a la calle y un tablero grande sobre el que se cosía y se hacían los patrones, máquinas de coser y un suelo tapizado de alfileres que al término de cada jornada y ya anochecido se recogían con un inmenso imán en forma de herradura que cual aspiradora limpiaba a diario el enlosado.

La opinión de Aeca: «Se debe educar a los ciudadanos para que acepten caminar más o usar transporte alternativo en lugar de buscar siempre aparcar en la puerta»

En la planta baja estaba la tienda, con un escaparate a la calle y zona de exposición. Entre sus dos primeras plantas el negocio disponía de dos probadores inmensos, nada que ver con las minúsculas cabinas de las tiendas actuales. Y es que los de Dioni eran esos escaparates de toda la vida que ahora solo vemos en las glamourosas películas de los años 50. 

Frente a este negocio, hubo en el número 33 de la calle Pintores una sucursal de la Caja de Ahorros, donde los que entraban como aprendices en las gestorías iban a cambiar cada mañana las monedas por billetes. Luego allí pusieron Miñuca, que se dedicaba a la venta de ropa de niños, Harpo, la tienda de discos donde trabajaba la mujer de Isidoro, desembarcaron las telefonías y ahora es la pastelería Botanicc.

Entradas del Capitol

Allí estaban El Paraíso, Muebles Pérez y Calzados Peña, donde Conchita vendía las entradas del Cine Capitol. En Pintores estaba la perfumería de Terio, en la que se almacenaban deliciosas esencias y por la que a diario pasaba todo Cáceres. En ella se vendían toallas y bañadores en verano. Era un lugar luminoso, de estanterías de cristal, en un Pintores lleno de vida con Gozalo, Jabato, la barbería Barra... Por atrás, la Bodega Catalana, cuya especialidad eran los bocadillos de mejillones y se vendía el vino por pistola, o la cafetería Toledo.

Muchos cacereños recordarán cuando en el área de Pintores, en la calle Moret, inauguraron una pastelería de nombre La Estila, que fue el referente dulce de la ciudad cuando Cáceres era la envidia comercial de Extremadura y Pintores y su entorno, pura efervescencia. La Estila era una pastelería pequeñita, alargada, con varias mesas de color azul con sus sillas. En La Estila se vendían vasos de leche, raspaduras y riquísimos pasteles. Si tardabas mucho en terminar tu consumición, la señora Estila, una mujer ya de pelo blanco, te decía: «Venga hijo, espabila, que hay cola». Y a un paso estaban el Bar Maleno, Calzados Marta, Figueroa, El Siglo, Siro Gay (que tenía menaje y confección), Lámparas Civantos y Plásticos Gima, que fueron de los primeros en traer a la ciudad las flores de plástico de colores y los tupperwares.

Cierre de Rojo

La radiografía de Pintores es hoy bien distinta. El reciente anuncio del cierre de Tiendas Rojo, uno de los establecimientos más señeros y representativos del comercio cacereño ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la situación del sector: que pierde firmas mientras, por otro lado, prolifera el negocio de los apartamentos turísticos.

Buena cuenta de ello ha dado Paki Campos, presidenta de Aeca, Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres, al desvelar «la poca capacidad de adaptación» que tiene el comerciante cacereño. Campos indica que siempre es triste que se cierre cualquier tienda, pero más si cabe la de Pepe Rojo, que fue presidente honorífico y socio de Aeca.

A juicio de la presidenta, la noticia «es un reflejo de cómo está el sector». Y se retrotrae a los años en los que el comercio cacereño «era un referente. Venían autobuses que paraban en la plaza Mayor, con clientes que llegaban de los pueblos a realizar sus compras en la capital». Pasó el tiempo y tiendas como Rojo (llevaba 57 años en activo) mantuvieron su clientela en Pintores y en Antonio Hurtado, «pero sin adaptarse enteramente a los nuevos tiempos, aunque sus productos eran de una enorme calidad», señala.

La situación del comercio ocupa el foco después de que Aeca haya dado a conocer los resultados de una encuesta que ha realizado entre sus asociados y que ha arrojado conclusiones interesantes. Una de ellas es la necesidad del impulso del asociacionismo. «Es necesario que los comerciantes se impliquen más activamente en asociaciones para defender y fortalecer el sector, pasando de las quejas a la acción colectiva», asevera el estudio.

Además, incide en la importancia de «mejorar en la atención al cliente. Ofrecer un trato más cercano y profesional es clave para atraer y fidelizar clientes», aduce. 

A ello se une la modernización del escaparatismo e interiorismo. En este sentido, apelan a que «actualizar escaparates y espacios interiores puede hacer más atractivos los comercios y mejorar la experiencia de compra».

Según Aeca también se hace necesario un cambio de mentalidad sobre la movilidad. «Se debe educar a los ciudadanos para que acepten caminar más o usar transporte alternativo en lugar de buscar siempre aparcar en la puerta». Además, insisten en la diferenciación y construcción de marca. «Los comercios -explica Campos- deben trabajar en lo que los hace únicos y construir una marca memorable para destacar frente a la competencia». 

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