El legado imprescindible
Más de 40 horas de actividades gratis en el Helga de Alvear, al cumplirse su cuarto aniversario en Cáceres y la muerte de su creadora
Como parte de la celebración, que se desarrollará los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, el museo renovará muchas de las salas dedicadas a la Colección, poniendo a disposición del público algunas de las últimas adquisiciones efectuadas por la galerista alemana y obras nunca antes expuestas

Inauguración del Centro de Artes Visuales Helga de Alvear en Cáceres / Archivo de El Periódico Extremadura

El viernes 28 de febrero, sábado 1 y domingo 2 de marzo Cáceres se convertirá en el epicentro del arte contemporáneo gracias a la programación especial con motivo de la celebración del IV Aniversario del Museo Helga de Alvear. Mientras la institución prepara futuros homenajes públicos dedicados a la galerista, coleccionista y filántropa, principal impulsora del museo, mantiene y amplía la celebración de Nothing exists in isolation: A celebration of collectivity | Nada existe en aislamiento: Una celebración de la colectividad un programa especial diseñado en colaboración con el artista Ryan Gander, tal y como hubiera sido el deseo de la propia Helga de Alvear.
En palabras de la directora del Museo Helga de Alvear, Sandra Guimarães, “este aniversario es una invitación a todos los públicos a celebrar el legado de Helga de Alvear, el arte, los encuentros y la comunidad, formando parte de una fiesta que traspasa las fronteras del museo y reinventa las formas de vivirlo. El programa Nothing exists in isolation: A celebration of collectivity | Nada existe en aislamiento: Una celebración de la colectividad estará dedicado, más que nunca, a Helga de Alvear, y aunque el formato no es el de un homenaje póstumo, evento que organizaremos oportunamente en el futuro, lo cierto es que esta celebración adquiere un nuevo significado. Que todas las personas puedan encontrarse con el arte contemporáneo, se acerquen a los artistas y continúen viviendo experiencias transformadoras en su museo es, sin lugar a dudas, lo que Helga hubiera querido. Seguimos trabajando con compromiso, fuerza y esperanza en el legado que nos deja Helga de Alvear, una líder visionaria con un lugar propio en la historia del arte”.
El museo, en el que actualmente puede disfrutarse de la exposición “Ryan Gander. Gruñidos, silbidos, gemidos, ladridos y gritos”, organizada por el Museo Helga de Alvear y comisariada por la directora, Sandra Guimarães, ha otorgado carta blanca al reconocido artista británico para diseñar diversas experiencias de arte. La oportunidad excepcional de participar en el proyecto de arte público The Find, disfrutar en directo de la conferencia-perfomance ofrecida por el artista titulada Loose Association Wretched ’20, bailar durante una DJ session con Gander a los platos, crear chapas personalizadas en un taller creativo o incluso la posibilidad de llevarse una obra del artista tatuada en la piel son tan solo algunas de las sorpresas que encontraremos en el Helga durante el fin de semana.
Además, como parte de la celebración del Aniversario, desde el viernes 28 de febrero, los visitantes encontrarán nuevas obras de la Colección Helga de Alvear en las salas del Museo, incluyendo algunas de las últimas adquisiciones efectuadas por Helga de Alvear y obras nunca expuestas con anterioridad. “No existe mejor forma de honrar la memoria de Helga de Alvear que visitar el museo y descubrir su compromiso y pasión por el arte a través de las obras que ella misma coleccionó”, señala Guimarães.

La visita inaugural de los Reyes al Helga de Alvear, en imágenes / FOTOGRAFÍAS: SILVIA SÁNCHEZ / EFE / CASA REAL / JUNTA DE EXTREMADURA
Entre estas piezas, consideradas “nuevas islas en el Archipiélago”, destacan obras de artistas como Walid Raad, Alfredo Jaar, Isa Genzken o Rivane Neuenschwander, entre otros, formando parte de la nueva propuesta expositiva del Museo Helga de Alvear basada en las ideas de Édouard Glissant, donde diferentes narrativas nos hablan de mundos plurales y complejos, planteando más preguntas que respuestas.
A las nuevas obras en el museo y la extensa programación de actividades, visitas y música, con motivo del aniversario, se suma el proyecto de arte público que sacará la celebración de los límites del museo para llegar a las calles de Cáceres. Desde el viernes y hasta el domingo se volverá a llevar a cabo The Find, un proyecto de arte público en el que el artista colocará miles de peculiares monedas en diferentes localizaciones de la ciudad, invitando a los viandantes a participar en una especie de “búsqueda del tesoro”. En esta búsqueda los objetos a encontrar no son monedas al uso, sino obras de arte coleccionables, amuletos de la suerte y herramientas para tomar decisiones. Creadas por el artista Ryan Gander en tres diseños diferentes, contienen píldoras de sabiduría para ayudarnos a tomar decisiones a cara o cruz. Las monedas se colocarán en lugares públicos, accesibles pero ocultos (a distintas alturas), para que todo el mundo pueda participar en la búsqueda.
“El programa especial con motivo del IV Aniversario del Museo con Ryan Gander, Nothing exists in isolation: A celebration of collectivity | Nada existe en aislamiento: Una celebración de la colectividad, se enmarca dentro de las líneas de actuación del `Helga´, un museo vivo, profundamente inclusivo y donde impulsamos la participación activa de la comunidad. Es una propuesta de ida y vuelta entre el museo y la ciudad a la que absolutamente todas las personas están invitadas”, concluye la directora, Sandra Guimarães. En total, cuarenta horas de actividades gratis para el gran público.
La hora del adiós
La galerista alemana que convirtió a Cáceres en cuna de la vanguardia, falleció el lunes, 3 de febrero, en Madrid a los 88 años, según anunciaron en un comunicado a primera hora de la mañana los miembros del Patronato de la Fundación, la directora y el equipo del museo de la coleccionista. «Tras una vida definida por su pasión por el arte contemporáneo, la galerista, coleccionista y filántropa, figura clave para el desarrollo del arte contemporáneo y principal impulsora del museo que lleva su nombre en Cáceres, ha fallecido en Madrid a la edad de 88 años, dejando tras de sí un legado que permanecerá para la posteridad», arrancaba la nota emitida por la fundación.
La capilla ardiente quedó instalada en el tanatorio madrileño de La Paz, en Tres Cantos, donde al día siguiente se celebró un funeral y se incineraron sus restos mortales en la más estricta intimidad. Helga de Alvear llevaba un tiempo convaleciente. Antes del verano estuvo en Cáceres, en septiembre almorzó en Madrid con sus amigos Jose Polo y Toño Pérez, propietarios de Atrio, y poco después padeció un cuadro de neumonía, que se le complicó.
Sandra Guimarães, directora del Museo, remarcó ese día que «Helga de Alvear será por siempre recordada por su admirable generosidad y su imprescindible papel en el desarrollo del contexto artístico español e internacional». Añadió que «fue una líder visionaria que tuvo un impacto indeleble en los artistas con los que trabajó, en los equipos de su museo y su galería, en sus colegas, en sus numerosos amigos y en todo el mundo del arte. Helga siempre valoró el arte y sus relaciones con los artistas por encima de todo, puso todo su esfuerzo y cariño en hacer realidad el sueño de construir un museo y eligió como hogar para su colección la ciudad de Cáceres, siendo la principal defensora del proyecto hasta el final».
Guimarães apuntó que «de forma totalmente desinteresada consiguió hacer realidad la creación de una Fundación y un Museo cuyo impacto ha enriquecido y enriquecerá la vida de miles de personas a través del arte. Gracias a su generosidad y a su férreo compromiso con la sociedad hoy contamos con una de las colecciones internacionales de arte contemporáneo más relevantes de Europa y podemos seguir trabajando por cumplir su sueño: transformar la vida de las personas a través del arte. Helga de Alvear tiene un lugar propio en la historia del arte contemporáneo».
La trayectoria vital y profesional de Helga de Alvear la hizo merecedora de numerosos reconocimientos, entre los cuales destacan la Medalla de Extremadura en 2007, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes concedida por el Ministerio de Cultura en 2008, la Cruz de la Orden del Mérito Civil de la República Federal Alemana, otorgada en 2014, la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid en 2020, o la Medalla al Mérito Cultural de la República Portuguesa de 2024, entre otros muchos galardones.
Nacida en Kirn/Nahe (Renania-Palatinado) en Alemania, De Alvear solía contar que, siendo niña, le gustaba coleccionar piedras duras que encontraba en el Río Nahe, provenientes de un yacimiento cercano a su casa y que, posiblemente, las formas, texturas y colores de esa primera colección de objetos naturales allanaran el camino hacia su posterior fascinación por el arte abstracto.
Tras la Segunda Guerra Mundial, que acaba cuando ella tiene 9 años, Helga de Alvear estudia en el colegio de Salem en el lago de Constanza, así como en Lausana y Ginebra, Suiza. Posteriormente amplía estudios en Londres durante un año. En 1957, con 21 años, viaja a España con el objetivo de aprender el idioma. Siendo estudiante de Cultura Hispánica en la Complutense, el 27 de mayo de 1958, conoce al arquitecto Jaime de Alvear, con el que contrae matrimonio justo un año después, en la misma fecha de 1959 y con el que tiene tres hijas: María, Ana y Patricia.
Junto con su familia Helga visita con frecuencia el Museo del Prado, donde queda prendada de obras como La Anunciación de Fra Angelico o la última etapa de Goya, artista del que adquiriría una primera edición de Los Caprichos décadas más tarde.
El origen de la Colección Helga de Alvear se remonta a 1967, momento en el que Helga de Alvear conoce a Juana Mordó, entra en contacto con los artistas del grupo entorno a Cuenca y El Paso y se va interesando cada vez más por la escena artística española. Su primera adquisición fue una pintura de Fernando Zóbel pagada a plazos, y desde entonces, Helga sigue adquiriendo obras.
En el año 2006 se constituyó la Fundación Helga de Alvear, en el año 2010 se inauguró el Centro de Artes Visuales y en 2021 se abrió el Museo Helga de Alvear
En enero de 1980, entra a trabajar en la galería Juana Mordó: son años de aprendizaje, tanto en cuestiones de gestión como en un mayor conocimiento del mundo artístico internacional, especialmente a través de ferias como Art Basel, la Fiac en París o la Feria de Colonia. En 1982, Helga de Alvear se convierte en una de las galeristas que apuestan por innovar en la escena española con la creación de la feria Arco.
Con el paso del tiempo, la implicación de Helga de Alvear en la galería de Juana Mordó se hace cada vez más importante hasta que, con la muerte de Juana en 1984, toma las riendas. Durante los siguientes 10 años seguirá las enseñanzas y el modelo, tanto artístico como de gestión, de su mentora. Sin embargo, en 1995 decide dar un giro a su carrera abriendo una nueva galería bajo su propio nombre en un espacio de más de 900 metros cuadrados junto al Museo Reina Sofía. En este nuevo proyecto apuesta por el arte contemporáneo más internacional con un especial interés por la fotografía, el vídeo y la instalación que en el momento son casi desconocidas en España.
La de mayor reconocimiento
Actualmente, la de Helga de Alvear es una de las galerías más sólidas y de mayor trayectoria del panorama español con un innegable reconocimiento internacional y su Colección es considerada como una de las más relevantes de Europa. Muchas de las obras de la Colección han ocupado las salas de los museos de todo el mundo, pero el deseo de compartir su pasión por el arte contemporáneo con el mayor número de personas posible y de forma permanente la llevó a dar un paso más allá. Era necesario crear una institución sin ánimo de lucro, con vocación pública, participativa y transparente: la colección necesitaba un museo del siglo XXI.
Cáceres se convirtió en el lugar idóneo para hacer su sueño realidad. En el año 2006 se constituyó la Fundación Helga de Alvear, en el año 2010 se inauguró el Centro de Artes Visuales y en 2021 se abrió el Museo Helga de Alvear, una institución que tiene la vocación de recordarnos que el arte es un motor imprescindible para seguir mirando hacia el futuro y cuya misión es poner en valor la generosidad y el legado de Helga de Alvear, reconociendo el carácter transformador del arte, tejiendo comunidad de relaciones a nivel local, nacional e internacional y expandiendo su pasión por el arte contemporáneo en la sociedad actual y generaciones futuras.
Helga de Alvear fue hija de una rica familia de fabricantes de pañales y guantes de látex
El 28 de noviembre de 2011 Helga de Alvear recogía la Medalla de la Ciudad de Cáceres, distinción que por vez primera entregaba el ayuntamiento y que la galerista recibió de manos de la entonces alcaldesa, Elena Nevado, en el transcurso de una ceremonia sencilla a la que se sumaron la práctica totalidad de autoridades civiles, religiosas y mandos militares de la capital.
La coleccionista, miembro de una rica familia de fabricantes de pañales, envases de medicamentos y guantes de látex, tuvo varios ofrecimientos de otras tantas ciudades para albergar su colección, pero finalmente Cáceres atrajo a Helga de Alvear, que mantenía una gran amistad con Jose Polo y Toño Pérez, propietarios de Atrio. Es en junio del año 2010 cuando al fin la Casa Grande de la calle Pizarro acoge parte de la colección de la galerista, compuesta por más de 2.000 obras de arte valoradas en 140 millones de euros, un material que arranca en las vanguardias históricas de los años 20 y llega hasta nuestros días: de Anish Kapoor a Ugo Rondinone, de Dan Flavin a Donald Judd y de John Baldessari a Damien Hirst o Joseph Beuys.
Helga de Alvear pudo elegir cualquier ciudad de España o del mundo para destinar su galería, pero eligió Cáceres como hogar para sus obras y Cáceres tendrá siempre un lugar para Helga.
Cáceres no podría formar parte del grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad sin contar con aportaciones como la fundación de la coleccionista. Este mes de febrero Helga se preparaba para celebrar por todo lo alto el IV aniversario de la apertura de la segunda fase de su obra maestra. Iba a a hacerlo de la mano de Ryan Gander, ofreciéndole al público la oportunidad única de asistir en directo a una lecture-perfomance ofrecida por el artista. Ahora, más que nunca esa exposición será imprescindible.
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