Entrevista | Romain Mauger Jefe de la Unidad de Investigación Jurídica del CIIAE de Cáceres
Romain Mauger, investigador del CIIAE de Cáceres: «Hay que quitar las calderas de gas e instalar sistemas eléctricos en las casas»
Avance de la entrevista que El Periódico Extremadura ofrece mañana al completo en su versión digital y de papel

Jorge Valiente

Cuando comenzó su carrera en Derecho en la Universidad de Montpellier, su intención era ser notario. Con el paso de los años, Romain Mauger se dio cuenta de que su verdadera pasión era la investigación jurídica en asuntos como energía o medio ambiente. Tras pasar por Sudáfrica o Países Bajos, llegó en 2023 a Cáceres para asumir un cargo de peso en el nuevo centro ibérico de energía y ya ha obtenido un cuantioso contrato de 1,4 millones de euros para estudiar la vida de las baterías.
Pregunta: ¿Cómo llegó a Cáceres?
Respuesta: Soy un ciudadano francés que estudió Derecho en Montpellier, aunque soy jurista de formación. Nací en una pequeña ciudad de la zona de Los Alpes. Antes de venir a Cáceres, hice un máster y comencé a trabajar en una compañía de energía eólica. Luego hice el doctorado. Me mudé a Sudáfrica con mi esposa, donde pasamos dos años en un pueblo universitario a tres horas de Johannesburgo. En 2017 nos fuimos a Groninga (Países Bajos) y estuvimos casi seis años, hasta verano de 2023, cuando llegué a Cáceres. Ahora me dedico a ser investigador y trabajo en el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético de Cáceres, donde me encargo de una pequeña unidad transversal en la que hacemos investigación jurídica.

Galería | Entrevista a Romain Mauger en Cáceres / Jorge Valiente
Pasión por la energía
P: ¿Cómo descubre que su pasión pasa por la investigación jurídica de la energía?
R: Son dos cosas totalmente distintas. Por un lado, la parte del derecho y por otra, la de la energía. No es una rama tan conocida como tributario o constitucional. En primera instancia, tenía la idea de ser notario. Pero luego me di cuenta de que lo que me gustaba era el derecho público. Con los años, empecé a orientarme con el máster en Derecho Ambiental porque entre 2009 y 2011 no se le daba importancia a este tema, así que no había mucha gente que lo estudiase. Entré en la parte de medio ambiente y lo junté con la energía. Mi doctorado lo hice sobre el marco jurídico de la transición energética en Francia y fue donde me di cuenta de que me gustaba.
P: Llegó a Cáceres en 2023 para ser el jefe de la Unidad Jurídica de Investigación del CIIAE con 34 años…
R: Supongo que soy una persona joven para tener un cargo tan alto en una institución como esta. Es especial porque en estos centros de investigación tecnológica hay una gran parte de científicos y la mayoría son ingenieros o químicos. Soy un poco la ‘oveja negra’ en el trabajo. El asunto es que en otros lugares no suele haber una parte de investigación en el derecho, pero aquí se ha visto interés. Yo ya había trabajado en proyectos europeos similares para ver cómo funcionaría. No es fácil para nosotros porque los ingenieros tienen sus propias normas, su propio lenguaje… Necesitas empaparte de ello y ver cómo traducirlo en el derecho. Si entras en los detalles más específicos de la regulación, por ejemplo de las baterías o los códigos de red, son reglamentaciones jurídicas que tienen un componente técnico extremadamente fuerte. Es una legislación escrita por ingenieros. El puesto está muy bien porque hay mucha interdisciplinariedad que nos permite ver diferentes puntos de vista. Es diferente al departamento legal, que se encarga de contrataciones o patentes. Hay distintos aspectos técnicos y sociales a tener en cuenta. No puedes hacer derecho de la energía solo basándote en los libros, ya que está muy vinculado a lo que ocurre en la vida real. Así comenzamos, y ya tenemos un pequeño equipo de investigadores aquí.

Las imágenes de la visita de la consejera Mercedes Vaquera a las obras del CIIAE / Jorge Valiente
El equipo
P: ¿Cuántas personas hay en su equipo?
R: De momento somos tres y una estudiante del doctorado que actualmente está haciendo unos trabajos en Países Bajos. Pronto tendré otros seis más.
P: ¿Cómo han sido estos 18 meses en Cáceres?
R: En mi pareja siempre hablamos de vivir en una ciudad de tamaño medio y Cáceres para ello es perfecto. Veníamos de Groninga, que tiene 200.000, pero era similar. Es un poco más grande, pero no es París o Madrid, que gastas muchísimo tiempo en transporte público y hay contaminación. Aquí puedes ir caminando a cualquier sitio y respirar aire limpio. Nos adaptamos bien a Cáceres, aunque era la primera vez que yo vivía en España. Lo mejor es que mi mujer es boliviana y me había enseñado el idioma bastante bien. La comida es mejor que en Países Bajos, la gente es muy simpática y no nos ha dado ningún problema. No tenemos coche porque así lo preferimos, pero es verdad que aquí es totalmente necesario. España y la región son muy bonitas. Por la ventana veo la montaña y los árboles, da mucho gusto trabajar con vistas al campo, ayuda muchísimo a despejar la mente y pensar con las ideas más claras.
El funcionamiento
P: ¿Cuál es el funcionamiento actual del CIIAE?
R: Somos 94 personas actualmente en la Escuela Politécnica, de 20 nacionalidades distintas. La cuestión es no parar nunca. Trabajo también desde casa porque, teniendo acceso a las leyes y a un word, ya puedo hacer cosas. Tenemos un horario de 37 horas y media, pero si tienes que acabar un artículo o alguna cosa estamos más tiempo. Estamos divididos en tres departamentos: almacenamiento eléctrico (baterías generalmente), hidrógeno y almacenamiento térmico (por ejemplo, la reserva de agua caliente de cualquier casa). Además, tenemos líneas que son transversales y mi equipo puede trabajar con todos los departamentos en función de las necesidades. Vemos cómo se hace la normativa en otros países que pueden estar más avanzados en algunos temas o, si no hay ejemplos, pensar cómo iría mejor dependiendo de cada parte técnica.
P: ¿Hay paridad en el centro?
R: Por el momento no. Estamos luchando para que aumente el número de mujeres investigadoras y lleguemos al 50%, pero por ahora somos más hombres.
El gran proyecto
P: Trabaja en un proyecto millonario, ¿en qué consiste?
R: Nos han otorgado un proyecto de 1.425.000 euros hasta 2030 que ya empezamos en enero. Contrataremos a seis personas más y seremos nueve empleados. Lo vamos a invertir casi todo en salarios. Como yo hago derecho, no necesito comprar maquinaria o laboratorios. Necesito recursos humanos, traer gente competente y que sepa que viene a trabajar. Es nuestra gran fuerza, pero lo importante es atraer personas interesadas que estén dispuestas a vivir, quizá, al otro lado de Europa. El sistema europeo de fondos en el que apliqué la convocatoria es de la European Research Council, lo consideran el más prestigioso de Europa. La idea es estudiar cómo se podría integrar la teoría del decrecimiento, tomando el caso específico del derecho de la energía y la regulación de las baterías, con toda su cadena de vida, que abarque la extracción de minerales, la producción, el uso en los distintos tipos de coche, el reciclaje y su fin de vida. Tenemos un objeto específico sobre el que hacer el estudio, pero viendo cómo centrar el decrecimiento en el derecho. Buscaremos en varios países europeos, al menos cuatro, y compararemos en profundidad la regulación que se aplicará allí en estos aspectos de batería.
La economía
P: ¿En qué consiste esta teoría del decrecimiento?
R: La teoría del decrecimiento no pasa por reducir la economía porque sí. El contexto es que estamos totalmente fuera de los límites planetarios. Se han identificado hace varios años nueve distintos desfasados: cambio climático, polución microplástica, el nivel de nitrógeno… Vamos en muy mal camino y tenemos que hacer volver estos impactos dentro de los límites. Es fundamental reducir el consumo para bajar las emisiones de CO2. Podemos producir dos unidades de lo que sea por el mismo coste de energía, pero se ha demostrado en los últimos 15 años con múltiples estudios que no es suficiente. No logramos hacer que la economía sea más eficiente para permitir seguir consumiendo siempre más. Esto sí que va a tener un impacto sobre la economía. Ahora hay dos posibilidades: no prepararse para ello y que te caiga una recesión, o te preparas para intentar adaptar medidas y no caer en crisis.
P: ¿Cómo es el proceso de contratación?
R: Es una convocatoria pública a la que cualquier persona de todo el mundo puede concurrir. Vendrán cuatro personas de distintos países para hacer el doctorado en Derecho y nos ayudarán. El único criterio obligatorio que hay es tener un máster en Derecho.
P: ¿Es un proyecto independiente al de la mina de litio de Cáceres?
R: Es totalmente independiente del nuestro. Son cosas diferentes. Somos ahora parte del Fundecyt, por lo que somos parte de la Junta de Extremadura. A finales de este año ya cambiaremos la denominación legal para convertirnos en el Centro Ibérico e involucrar a España y Portugal. Estaremos igual, pero con otro tipo de supervisión.
P: ¿Cuál es su opinión sobre este proyecto?
R: Llegué a Cáceres, intenté comprender un poco la historia y me di cuenta de que era un poco complejo. Sobre todo porque no tengo el contexto de todo esto. Tengo realmente miedo de meterme en problemas y dar una opinión que no esté suficientemente formada. En la parte puramente legal, han pasado cosas interesantes. Ha habido una decisión por parte de la Junta de imponer que el litio se extraiga y se transforme aquí en Extremadura. He visto pasar algunas cosas que llaman la atención, pero si tengo que hablar sobre ello lo voy a dejar para mi proyecto.
Las fotovoltaicas
P: En la provincia está creciendo el número de plantas fotovoltaicas…
R:Hay una cosa que es un imperativo absoluto: salir de los combustibles fósiles. Lo que nos viene encima es tan brutal… Una buena parte de esta necesidad pasa por instalar energías renovables y usar mucha más electricidad que venga de ellas a la de la gasolina o el gas natural. De ahí el problema de tener coches grandes porque consume mucha más energía. Hoy en día, la mitad de los vehículos que se venden en Europa son SUV, pero lo cierto es que la mitad de la población no los necesita porque no viven en zonas del campo donde hace falta un coche más grande de lo normal. Tener cerca de casa enormes campos fotovoltaicos tiene un impacto visual que no se puede ignorar, al igual que los parques eólicos. También hay que deshacerse de las calderas de gas en nuestras de casas y poner sistemas eléctricos.
P: Pero para pasar a las energías renovables hace falta una inversión elevada…
R: Es una inversión enorme que necesita apoyo y no se va a hacer por magia. Es fundamental para tener viviendas eficientes. Hablamos también del debate de la vivienda digna. Si lo es, es porque en verano no es un horno y en invierno no te mueres de frío. También va relacionado con el decrecimiento porque tenemos que consumir menos y salir cuanto antes de los combustibles fósiles. Ahora viene la inteligencia artificial y va a consumir energía. Incluso con mejoras en términos de la eficiencia de los servidores. Va a incrementar la demanda de electricidad.
P: ¿Y qué opina sobre el cierre de la Central Nuclear de Almaraz?
R: Es uno de los temas con los que más cuidadoso soy. Para mí, la prioridad es el cambio climático, pero depende de las condiciones y simulaciones de seguridad del sistema que se hizo. Cuesta contestar de una manera clara sobre esto porque no estoy seguro al 100%. No he visto si hay simulaciones hechas por el Ministerio que indiquen si las emisiones van a aumentar, a seguir bajando o a quedarse estables. No puedo decir sí o no. Lo cierto es que va a tener un impacto social fuerte porque son muchos empleos y la pregunta es: ¿qué van a hacer? Ningún cambio debe ser impuesto por la fuerza, y menos si va a suponer la mudanza de miles de personas. Esto no funciona así. Supongo que hay algunos planes para que no haga falta el trabajo, como la gigafactoría de baterías de litio de Navalmoral de la Mata. La cuestión ya no es solo el cambio climático, sino también la gestión de residuos, el riesgo de accidente o el modelo energético.
P: ¿Cáceres es realmente consciente de lo que supondrá para la ciudad?
R: Creo que habría que preguntarlo a alguno de los cuatro directores. Fueron los primeros en llegar y son los que más se han relacionado con la gente. No somos el primer centro de investigación, también está la universidad por ejemplo. Ya hay una comunidad de investigación en Cáceres y nosotros ayudaremos a aumentar esta comunidad. Creo que vamos a aumentarla por lo que, con el tiempo, podemos lograr ser hasta 150. Iremos aplicando muchos proyectos, y vamos a por más. Puede crecer mucho porque hay desafíos aún por resolver en el ámbito de la energía. Siempre es positivo. En general, son empleos cualificados que tienen un nivel de sueldo un poco más alto de los básicos.
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