Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gastronomía

La ensaimada de patatera que no puedes dejar de probar en Cáceres

Una dulcería familiar de Malpartida de Cáceres introduce el popular embutido extremeño en su recetario repostero

Laura Alcázar

Laura Alcázar

La patatera es el triunfo en la alta cocina de un embutido de origen humilde que ha conquistado a los mejores gastrónomos. Dulce o picante, esta morcilla anaranjada a base de grasa de cerdo, patatas y pimentón de la Vera que se elabora prácticamente en toda Extremadura, ha encontrado en Malpartida de Cáceres su principal valedor. 

La localidad cacereña puede presumir de dedicarle una fiesta con la distinción de interés turístico regional, 'La pedida de la patatera', una celebración multitudinaria que tiene lugar durante el carnaval.

Si nombres culinarios de la provincia como los de Toño Pérez, de Atrio, Víctor Corchado, de Borona Bistró, o Francisco Romero, del Parador de Cáceres, no prescinden en sus cartas de un sabor tan auténtico como el de la patatera, por algo es. “Recoge toda la esencia de un pueblo como es el extremeño”. Palabra de Toño Pérez

Y, precisamente, en la cuna de este embutido, en Malpartida de Cáceres, la panadería Marcial le rinde homenaje en una de sus elaboraciones de repostería tradicional: la ensaimada, un dulce cuyo origen se atribuye a la isla de Mallorca y que esta bollería malpartideña ha 'extremeñizado' con el sello gastronómico local.

Ensaimadas de patatera recién horneadas.

Ensaimadas de patatera recién horneadas. / Panadería Marcial

De un concurso de tapas a hacer 50 ensaimadas al día

La idea surgió en 2019 cuando Isabel Silva, hoy jubilada, presentó al concurso de tapas de las jornadas gastronómicas de la patatera una ensaimada y un brazo de gitano rellenos de patatera. La propuesta de la ensaimada se llevó el primer premio y el pasado año la hija y la nuera de Isabel (Cristina González y Raquel Sánchez), a cargo ahora de la panadería familiar, decidieron recuperar la receta de las ensaimadas y hacerlas para su venta en la dulcería.

Cada día amasan y rellenan unas 50 unidades individuales, aunque tienen en ciernes vender también un formato familiar, del tamaño de las típicas que se suelen traer de regalo de Mallorca.

La iniciativa ha sido "un éxito", reconoce Cristina, y aunque de momento las ensaimadas se adquieren en un despacho de venta al público situado junto a la panadería, si reciben encargos de sitios cercanos como Arroyo de la Luz o la ciudad de Cáceres pueden mandarlas con conocidos. También las elaboran para eventos "y viene gente de otros pueblos a por ellas", apunta Cristina, que puede decirse que se ha criado al calor del horno.

Los trucos de las recetas caseras de los dulces tradicionales que las cuñadas elaboran en la panadería Marcial se los confía Isabel, que ha estado 38 años junto a su marido, Marcial González, al frente del negocio hasta su retiro por jubilación en agosto del pasado año.

Elaboración

Los ingredientes principales de la ensaimada no son ningún secreto. "Huevo, agua, azúcar, un poquito de aceite para que no se pegue la masa, levadura en seco de panadería, azúcar glasé y un poquito de manteca", detalla Cristina. Y explica que el relleno con patatera se hace cuando se estira la masa, "después se deja reposar a temperatura ambiente para que crezca, ¡y al horno!".

En el éxito del que habla Cristina, al margen de la premiada receta de su madre, ha tenido algo que ver una 'influencer' de viajes por Extremadura, con más de 18.000 seguidores en Instagram, que recaló en Malpartida, donde descubrió y promocionó su ya famosa ensaimada de patatera.

Además de las ensaimadas, Cristina y Raquel hornean el resto de dulces caseros que hacía su bisabuelo, como perrunillas, galletas, mantecados o roscas. El legado familiar queda más que garantizado con las cuñadas dirigiendo panadería Marcial en Malpartida de Cáceres.

Tracking Pixel Contents