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Nuevos negocios

Cáceres recicla moda: así es su nueva tienda de ropa vintage

La ciudad abre hueco a las prendas de segunda mano, una tendencia en auge para darles una nueva vida y contribuir de este modo a la sostenibilidad del planeta

Laura Alcázar

Laura Alcázar

Las capitales de provincia pequeñas como Cáceres suelen incorporarse algo más tarde a las tendencias que marcan las grandes urbes, ya sea en sectores tan diversos como el tecnológico, el gastronómico o el de la moda y belleza, entre otros. 

Ni es motivo para acomplejarse ni esto implica una desventaja social que pueda preocupar. Quizás este retraso sí ayude a la hora de tomar una decisión meditada, la de arriesgarse a abrir un negocio que lleva tiempo funcionando en otros lugares.

El boom de las redes sociales, con sus pros y contras, está promoviendo actividades de economía circular y colaborativa que suman adeptos, principalmente entre los jóvenes, con un bolsillo más limitado pero consumidores voraces de todo lo nuevo. Es el caso del uso de aplicaciones para compartir coche (Bla bla car) o dar salida a la ropa, muebles y otros artículos que desechamos (Vinted, Wallapop…).

Así es la nueva tienda de ropa vintage de Cáceres

Una clienta en la nueva tienda de Roso de Luna / L.A.

En este contexto, un granito de arena contribuye a cuidar el planeta si se fomenta un consumo más responsable. En el caso del sector textil, están en auge las tiendas de ropa de segunda mano y prendas vintage, aupadas también por las impulsivas compras de moda efímera, que no ha cambiado la temporada y ya se están aborreciendo sus modelos. 

En Cáceres, los viajes por Europa con sus padres han llevado a Irene Delgado Chacón (27) a abrir su propio establecimiento de ropa vintage. Monkey House lleva tres meses en Roso de Luna, desde donde esta emprendedora, formada en Diseño Gráfico y Realización, explica al Periódico que su idea partió de la "falta" de tiendas de estas características en la ciudad.

Vintage y segunda mano

Bajo una marca creada por ella misma, Delgado vende artículos vintage y de segunda mano. La diferencia entre ambos conceptos está en el valor de los primeros, confeccionados hace más de 20 años, en telas de calidad y con su estilo de época muy marcado.

"Segunda mano puede ser una prenda que han sacado hace dos años y se la ha puesto alguien que luego ha donado, y nosotros compramos al por mayor, pero no tiene un valor de antigüedad, el precio es más barato", detalla la joven, a la que su pareja echa una mano en el negocio.

Al igual que Irene, Ángel Vilches se ha inspirado en locales de Oporto y Madrid, las ciudades en las que ha residido, para montar en Cáceres Banana Vintage. En su tienda del número 5 de la calle Clavellina lleva ocho años este joven (34) natural de Villanueva de la Serena que se graduó en Comunicación Audiovisual.

"Conocía bastante el sector, me gusta mucho de siempre y al venirme a vivir aquí, como no había ese hueco, quise lanzarme yo con ello", cuenta Vilches, que en estos años ha sufrido los estragos económicos de la pandemia y una obra de peatonalización que también le ha pasado factura.

"Ahora va bastante bien, pero ha habido momentos peores, el año pasado fue el peor con la reforma de la calle, pero ha quedado muy bien", reconoce, al tiempo que afirma haber encontrado en Cáceres a su público, principalmente jóvenes.

Cultura vintage

A pocos metros de Monkey House, el emprendedor cree que la apertura de esta nueva tienda puede incentivar la cultura vintage en la ciudad. "Quizás nos podemos complementar, yo de momento no me he resentido en las ventas, y a lo mejor viene bien ese dinamismo", opina.

Tanto él como Irene sostienen que son generaciones mayores las más reacias a cruzar la puerta de estos establecimientos de ambiente retro. "Les inquieta la procedencia y cuidados de una ropa que está sometida a un exhaustivo proceso de selección. Todo se mira y se remira, que no tenga taras, y si hay alguna se pone más barato, pero lleva mucho trabajo", indica Irene.

En cuanto al género que exponen, Vilches está enfocado a moda vintage deportiva (sudaderas, chándales, camisetas de fútbol y baloncesto...) así como a piezas de segunda mano con precios 'low cost' y descuentos. Mientras que en el 'showroom' de Irene encuentras pantalones vaqueros clásicos, gabardinas, chaquetas de cuero, abrigos y toda una colección de invierno que esta semana está liquidando ante el inminente cambio de temporada.

Barrio de artistas

Al abrigo del Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, el corredor peatonal comprendido entre San Antón y la plaza de La Soledad pasando por Clavellina, Donoso Cortés y Roso de Luna, se ha convertido en un pequeño barrio de artistas donde afloran manifestaciones culturales de distinta índole. Aquí han encajado bien Banana Vintage y Monkey House junto a creativos, fotógrafos, diseñadores, ilustradores, promotores turísticos… y la no menos 'vintage' tienda de vaqueros Villegas, con su más de medio siglo de vida y sus míticos Liberto, Fred Perry o Lois. “En las ciudades grandes siempre hay una zona de cosas vintage, y ésta diría que es un poco alternativa”, resume Irene.

Cabe recordar que hace cuatro años Cáritas ponía en marcha en la capital cacereña un proyecto de economía social con la instalación de 22 contenedores para la recogida de ropa usada y la apertura de una tienda textil de segunda mano, Remudarte, que favorece la inserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad.

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