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Una visita al Museo Vostell y Los Barruecos: un escenario de película a quince minutos de Cáceres

El paisaje extremeño que enamoró a un artista de vanguardia y a HBO

Imagen de archivo de Los Barruecos.

Imagen de archivo de Los Barruecos. / EL PERIÓDICO

Jennifer Perera

Jennifer Perera

En el corazón de Extremadura, donde las cigüeñas anidan sobre chimeneas industriales y los pastores cruzan senderos centenarios, se esconde un rincón que une arte, historia y naturaleza de forma única: el Museo Vostell Malpartida, enclavado en el espectacular paraje natural de Los Barruecos.

No es solo un museo. Es una experiencia. Es el legado de Wolf Vostell, artista alemán y figura clave del movimiento Fluxus, que decidió en los años 70 convertir un antiguo lavadero de lanas del siglo XVIII en un espacio de creación contemporánea. Entre sus muros, encontrarás coches empotrados en hormigón, televisores apagados que gritan más que los encendidos y esculturas hechas de materiales industriales, todo en una especie de diálogo continuo con la naturaleza circundante.

Museo Vostell

Museo Vostell / Archivo

Wolf Vostell: el visionario que trajo el arte a la dehesa

Nacido en Alemania en 1932, Wolf Vostell fue una figura clave del arte de vanguardia europeo. Pionero del movimiento Fluxus y del Happening, Vostell defendía un arte que rompiera con las convenciones y se integrara en la vida cotidiana. En 1974, durante un viaje por Extremadura con su esposa, la historiadora del arte Mercedes Guardado, descubrió el paraje de Los Barruecos y lo proclamó como una “obra de arte de la naturaleza” .

Dos años después, en 1976, fundó el Museo Vostell Malpartida en un antiguo lavadero de lanas del siglo XVIII. Desde entonces, el museo ha sido un espacio de encuentro entre el arte contemporáneo y el paisaje extremeño. Tras la muerte de Vostell en 1998, su esposa continuó dirigiendo el museo hasta su fallecimiento en 2023, momento en que su hijo Levin Vostell asumió la dirección artística .

Guardado y Wolf Vostell.

Guardado y Wolf Vostell. / EL PERIÓDICO

Los Barruecos: una escenografía natural con fama internacional

Si el museo sorprende, su entorno deja sin palabras. Los Barruecos, declarado Monumento Natural en 1996, es un paisaje casi lunar formado por enormes bloques de granito moldeados por el tiempo. En sus charcas se reflejan las rocas y los cielos extremeños, creando espejos naturales que invitan a la contemplación.

Pero no solo los amantes de la geología o la fotografía han puesto su mirada en este lugar. Los Barruecos se convirtieron en un fenómeno internacional cuando fueron elegidos como escenario de la aclamada serie Juego de Tronos. Aquí, entre estas piedras milenarias, tuvo lugar la espectacular Batalla del Dragón, una de las escenas más recordadas de la serie.

Barruecos

Barruecos / Macall B. Polay HBO

Juego de Tronos: cuando el dragón sobrevoló Extremadura

En noviembre y diciembre de 2016, el equipo de HBO eligió Los Barruecos como escenario principal para rodar la épica Batalla del Dragón, emitida en el cuarto episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos. La escena, de apenas 10 minutos en pantalla, requirió 22 días de rodaje y la participación de más de 800 personas, incluyendo 300 figurantes y 80 especialistas a caballo .

El lugar exacto del rodaje fue la Charca del Barrueco de Arriba, una de las más antiguas del paraje, citada ya en documentos del siglo XVI. Aunque en la serie se añadieron montañas mediante efectos digitales, el paisaje natural de Los Barruecos sirvió como telón de fondo para esta memorable batalla .

Juego de Tronos - Barruecos

Juego de Tronos - Barruecos / HBO

Una experiencia que no se olvida

Visitar el Museo Vostell y Los Barruecos no es solo hacer turismo. Es una experiencia sensorial, filosófica y profundamente humana. Es permitir que la mente respire arte sin filtros, en medio de un espacio donde lo natural y lo artificial se funden en armonía provocadora.

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