Impacto en el sector hostelero tras casi un año de la remodelación del barrio
Más mesas, más clientela en Cáceres: el efecto terraza en San Blas
La reforma acometida el pasado año en esta conocida avenida cacereña ha permitido a los locales hosteleros ampliar sus terrazas, lo que ha impulsado una notable revitalización de la vía
El estacionamiento continúa siendo el principal escollo para vecinos y visitantes

Ambiente a mediodía en la terraza del bar Salas, situado en la avenida cacereña de San Blas. / Carlos Gil

Desde que se reabrió al tráfico a finales de julio tras una profunda reforma, San Blas ha experimentado una notable transformación. La conversión de la calzada en plataforma única y la ampliación de los acerados han dado mayor protagonismo al peatón y han permitido a los bares disponer de mayor espacio para instalar sus terrazas. El resultado es visible: más mesas, más ambiente y una vida hostelera que bulle casi a diario, sobre todo con la llegada del buen tiempo.
«El cambio ha sido muy positivo. Podemos acoger más clientes y tenemos más amplitud entre mesas, algo que se agradece», cuenta José Pablo Morales, propietario del veterano bar Salas, a punto de cumplir tres décadas en el barrio. La reforma, dice, ha favorecido el ambiente, especialmente ahora que los días alargan y el sol invita a sentarse al aire libre. «Con la llegada del buen tiempo, empieza a haber movimiento prácticamente todos los días», subraya.

José Pablo Morales, dueño del bar Salas, que lleva casi tres décadas sirviendo sus famosos rejos en Cáceres. / Carlos Gil
Una impresión que comparte Cristina Ojalvo, responsable del bar El Refugio, otro de los bares del tramo reformado. Lleva dos años y medio al frente del negocio, y asegura que la reurbanización ha supuesto un antes y un después. «Antes tenía un acerado muy estrecho y la zona de carga y descarga justo delante, lo que nos quitaba visibilidad y espacio», señala. Ahora puede sacar más mesas, algo que, en un barrio con vida propia como San Blas, se traduce en más clientela. «Sobre todo acuden vecinos del barrio, aunque también baja gente del casco antiguo, desde cacereños hasta visitantes», explica.
Nuevos hábitos de consumo
El ambiente ha cambiado, pero también los horarios y las costumbres. Juan Jesús Nieves, a cargo de uno de los clásicos de San Blas, el bar El Paso, describe una tendencia que viene observando especialmente desde la pandemia. «La gente prefiere salir de cañas desde el mediodía, mientras que antes todo se concentraba más por la noche, y eso los hosteleros lo agradecemos porque también necesitamos descansar», comenta. En su negocio familiar sirven desayunos, aperitivos y raciones a diario, pero la actividad se dispara los fines de semana. «Los viernes, sábados y domingos es cuando apreciamos mucho más movimiento», afirma Nieves.
También ha sabido adaptarse a los nuevos hábitos de consumo el bar Micro. Su propietario, Paco Moreno, remarca cómo están sacando partido a la visibilidad que brindan las redes sociales para atraer clientela. «Últimamente nos llegan muchas personas recomendadas gracias a la difusión de nuestra comida casera por internet, en especial por nuestras famosas tortillas», indica el hostelero.

El propietario del bar Micro, Paco Moreno. / Carlos Gil
El local, aunque más enfocado a su comedor interior, se ubica en un tramo de la avenida que apenas se ha visto afectado por la reforma. Aun así, Paco valora positivamente la transformación urbana del barrio, que, en su opinión, proyecta ahora una imagen más cuidada y revaloriza su espacio exterior. «La terraza tiene muy buen ambiente, aunque la única pega es que este tramo iba a ser peatonal y todavía siguen subiendo coches», señala.
En el caso del bar Salas, la especialización también ha sido un factor diferencial para captar a un público concreto. «Trabajamos con una gran variedad de productos sin gluten, lo que atrae a muchas personas celíacas, que vienen expresamente por ese motivo», afirma su dueño.
El reclamo de las terrazas
No todos los locales cuentan con terraza, pero muchos se benefician del ambiente que estas generan. Como el Asador Los Pollos Rois, regentado por Ismael y Rodrigo Ribera, dos hermanos bolivianos llegados que llegaron a Cáceres desde la ciudad condal y hace tan solo seis meses se animaron a abrir este establecimiento de comida rápida.
Pese a que por ahora no disponen de mesas en el exterior, observan con optimismo el trasiego que generan los bares vecinos. «Cuando vemos las terrazas llenas, sabemos que será un buen día, ya que muchas personas se toman sus cervezas y después vienen a comprarnos un pollo para llevárselo a casa», explica Ismael.

Los hermanos Ismael y Rodrigo Rivera, del Asador Los Pollos Rois. / Carlos Gil
Hasta la fecha, el servicio es exclusivamente para recoger, pero no descartan instalar una terraza más adelante. «Tendríamos que contratar a alguien más, y de momento solo estamos los dos. Aunque, visto lo visto, no lo descartamos en el futuro», reconocen.
Estacionar, el talón de Aquiles
Aunque la valoración general de la remodelación de San Blas es positiva, no todos los aspectos generan consenso. La gran queja compartida entre los hosteleros es la dificultad para el estacionamiento y el comportamiento del tráfico. «Algunos coches pasan bastante deprisa y lo principal es que, al no haber zonas de estacionamiento, vemos que muchos paran en los espacios peatonales en lugar de en las zonas de carga y descarga», lamenta José Pablo Morales.
Para Juan Jesús Nieves, la desaparición de plazas de aparcamiento ha perjudicado a algunos negocios, aunque asegura que era una consecuencia previsible. «Creo que fui el único que no estaba de acuerdo con la reforma precisamente por eso. Antes acudían vecinos de Cáceres el Viejo o de La Mejostilla, aparcaban en el barrio y subían andando hasta la plaza Mayor. Ahora eso es inviable», apunta. Como ejemplo, menciona el caso del reciente Womad. «Anteriormente se notaba mucho más ambiente en esta calle, pero este año la afluencia por las dificultades de acceso y para aparcar», expone.

Juan Jesús Nieves, al frente de uno de los clásicos de San Blas: el bar El Paso. / Carlos Gil
Sin embargo, Cristina Ojalvo enfoca este problema desde otra perspectiva. «Es cierto que es difícil aparcar, pero hoy en día ocurre casi en cualquier parte, no solo en San Blas», puntualiza.
Balance positivo
A pesar de estos desafíos, el balance casi un año después de la reforma de la avenida es muy favorable. Al menos entre el sector hostelero, que espera que el buen tiempo acompañe de una vez por todas para que San Blas continúe reafirmándose como un punto de encuentro y disfrute al aire libre en la capital cacereña.
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