La historia de Cáceres a través de sus objetos
El Niño de la Congregación: la imagen olvidada que salvó a Cáceres de la sequía en 1712
Sea como fuere, a ojos de los hombres de la época, aquellas plegarias surtieron efecto. Así lo dejo escrito el cronista, dejando el siguiente testimonio para la posteridad: “Dios fuese servido de mostrar su misericordia, pues al día siguiente llovió y prosiguió hasta mediado abril, asegurándose un buen año de granos y pastos”

El Niño Jesús de Cáceres / Carlos Gil

Globuscruciger o globo crucífero. Así se denomina el objeto que porta la imagen del Niño Jesús que preside el retablo de la iglesia de San Mateo. Se trata de una esfera rematada por una cruz, símbolo del dominio del cristianismo sobre el orbe terráqueo, de la primacía de la soberanía de Dios sobre el mundo y toda la creación. Desde al menos el siglo V d.C., fue también un emblema utilizado por los monarcas cristianos para destacar que su poder terrenal les era otorgado directamente por Dios.
Desconocida
La joya que nos ocupa reposa sobre la mano izquierda de una de las imágenes más desconocidas de la ciudad, aunque durante los siglos XVII y XVIII fue una de las devociones más populares de la entonces villa de Cáceres, a la altura de otras veneradas efigies sacras como la Virgen de la Montaña o el Nazareno de Santiago.
La talla responde a la iconografía de los denominados “Niños de la bola”, una forma de representar al Niño Dios de la que encontramos varios ejemplos en la ciudad, como el que se conserva en el camarín del santuario de la Patrona. La imagen de la parroquia de San Mateo es conocida como el “Niño de la Congregación”, nombre que toma de la hermandad de la que fue titular: la Santa Congregación.

Imagen del Niño. / TuSemanaSanta.com
Sus primeras reglas
Este instituto, cuyas primeras reglas fueron aprobadas en 1614, presentaba notables diferencias con otras cofradías locales en cuanto a su práctica devocional. En la Congregación prevalecía una religiosidad enfocada en la búsqueda de una conexión espiritual más íntima con Dios, a través de la oración mental, y de la reflexión y meditación de los textos bíblicos. Por ello, por ejemplo, celebraba cada Cuaresma ejercicios espirituales para hombres.
El mejor indicador del profundo apego de los cacereños hacia esta imagen fue su presencia constante en las procesiones de rogativa, en las que se invocaba la intercesión divina frente a brotes epidémicos, periodos de sequía o plagas.
Un ejemplo significativo de estas procesiones fue la celebrada el 14 de marzo de 1712, convocada ante la falta de precipitaciones que ponían en riesgo las cosechas y, por ende, la subsistencia de la población local.

Imagen del Niño Jesús. / TuSemanaSanta.com
El cortejo
Al caer la tarde, se puso en marcha el cortejo, encabezado por el estandarte principal de la cofradía. Detrás marchaban, en dos filas, un gran número de vecinos portando velas, cruces y haciendo penitencia vestidos con hábito nazareno. La imagen del Niño figuraba ataviada con túnica morada, cruz en el hombro, corona de espinas y soga en el cuello.
Imagínense la escena: en la penumbra de la noche, la procesión avanza desde San Mateo, recorriendo las calles desiertas de la villa. El silencio solo es interrumpido por las oraciones pronunciadas por religiosos y sacerdotes que, descalzos, imploran la misericordia divina. El cortejo sigue la carrera acostumbrada, entrando en las restantes parroquias: baja la Cuesta de la Compañía hasta la iglesia de Santa María, de allí se traslada hasta Santiago, luego a San Juan atravesando la Plaza Mayor, para finalmente regresar a San Mateo. Tal fue la concurrencia de fieles, que la crónica relata como, estando el estandarte en medio de la Plaza Mayor, la imagen del Niño estaba aún saliendo de Santa María para dirigirse a Santiago.

La imagen en San Mateo. / TuSemanaSanta.com
Sea como fuere, a ojos de los hombres de la época, aquellas plegarias surtieron efecto. Así lo dejo escrito el cronista, dejando el siguiente testimonio para la posteridad: “Dios fuese servido de mostrar su misericordia, pues al día siguiente llovió y prosiguió hasta mediado abril, asegurándose un buen año de granos y pastos”.

La imagen del Niño. / TuSemanaSanta.com
Abastecimiento de agua
Las numerosas precipitaciones que hemos tenido en los últimos meses garantizan el abastecimiento de agua por un tiempo en esta ciudad de secano, en la que ya comenzamos a sufrir el sofocante calor de los tórridos veranos cacereños. Aunque en nuestros días se siguiesen celebrando aquellas procesiones de rogativa, no tendríamos hoy la necesidad de contar con la ayuda del Niño de la Congregación.
Sin embargo, gracias a la iniciativa de la Asociación Belenista, la imagen ha sido recientemente sacada del olvido para una nueva misión más entrañable y acorde a su carácter infantil: presidir, cada 3 de enero, la ceremonia de bienvenida a los Reyes Magos en la Concatedral.
Así que, por ahora, lo dejamos tranquilo en su hornacina de San Mateo, bendiciendo con su mano derecha a cuantos se detienen a contemplar su mirada dulce y serena, aguardando a que llegue el invierno y vuelva a procesionar por nuestras calles milenarias.
Jorge Rodríguez Velasco es Graduado en Historia y Patrimonio Histórico por la Uex
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