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Educación

200 antiguos alumnos y profesores de Las Carmelitas de Cáceres reviven sus recuerdos en los pupitres

El centro educativo celebra este sábado un reencuentro intergeneracional en sus instalaciones

Miriam Sierra Becerro

Miriam Sierra Becerro

Cáceres

Quedan tan solo 24 horas para que el colegio Las Carmelitas de Cáceres reciba a cerca de 200 antiguos alumnos y profesores. Este sábado volverán a revivir sus recuerdos en estas aulas en la que pasaron años formándose y verán de nuevo a sus antiguos compañeros de pupitre.

El centro vivirá sin duda un emotivo encuentro intergeneracional que comenzará a las 20.00 horas con la celebración de una Eucaristía. A las 21.00 horas los asistentes cenarán en el colegio, la comida será servida por Catering Pajuelo y cuesta 35 euros, mientras disfrutan de música en directo.

Dos siglos

Esta cita "significativa" se enmarca en el aniversario de la Fundación Vedruna, en 2026 cumplen dos siglos de historia. Durante estos años, su labor ha sido "fundamental en la educación y la transformación social".

Cartel sobre el encuentro de antiguos alumnos.

Cartel sobre el encuentro de antiguos alumnos. / Cedida

Desde el centro explican que la Familia Vedruna "ha dejado una huella imborrable a lo largo de 200 años, destacando su compromiso con la excelencia pedagógica y el servicio a la sociedad. Su legado trasciende fronteras, con presencia activa en los cuatro continentes, donde las hermanas dedican su vida a la lucha incansable por la justicia social".

Con este encuentro arrancan los actos conmemorativos y que continuarán el próximo curso escolar. Aunque eso sí, esta será una oportunidad "inigualable" para reavivar lazos, compartir experiencias, volver a ver a antiguos amigos y de disfrutar juntos de "la alegría de ser Vedruna".

Historia de Las Carmelitas

El colegio Las Carmelitas en Cáceres abrió sus puertas más tarde. En 2015 celebró sus 125 años y para conocer su historia hay que remontarse a 1889. Fue en ese año cuando varias madres que tenían a sus hijas en el centro de Trujillo iniciaron los trámites para crear un colegio femenino en Cáceres y redactaron las bases de un convenio que debía rubricarse por ambas partes.

En octubre de ese año, Justa Montenegro, Teresa Cabrera y Arsenia Martín remitieron una carta a la vicesuperiora general, Ana Soler, en la que le explicaban los pormenores, entre ellos que contaría con tres tipos de alumnas: internas, mediopensionistas y externas. En ella también se definían lo que deberían abonar en cada caso, 60 pesetas mensuales las internas, 30 las mediopensionistas y 10 pesetas las que solo acudieran al colegio. 

Además habría clases de 'adorno', como se llamaba a otras materias al margen de la educación básica, que se abonarían aparte y entre las que había idiomas, música, labores y dibujo. Las madres se comprometían a sufragar los gastos de las hermanas, del oratorio y del capellán, así como amueblar la casa que iba a albergar el colegio, cedida por el Marqués de Monroy. Genoveva Aznar, mano derecha de la superiora de la organización, fue quien supervisó la puesta en marcha del centro.

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