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Un abrazo intergeneracional

"No fui al colegio, trabajé en el campo": la sabiduría de las abuelas rurales de Cáceres en voz alta

Así visibiliza un proyecto pionero la vida de los mayores en un contexto donde la tecnología avanza a pasos agigantados y poner el foco en la importancia del intercambio generacional

Actividad ‘Tejiendo historias’, con niños y abuelas de los pueblos de la comarca de Trujillo.

Actividad ‘Tejiendo historias’, con niños y abuelas de los pueblos de la comarca de Trujillo. / Cedida

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La mujer rural y, especialmente, las abuelas, han sido las protagonistas en una actividad celebrada en varias localidades de la comarca de Trujillo que tiene por objetivo encontrar maneras de preservar y visibilizar su vida en un contexto donde la tecnología avanza a pasos agigantados.

Este objetivo se ha convertido en el eje central de los encuentros recientes realizados en el CRA (Centro Rural Agrupado) Alijares de Santa Cruz de la Sierra, en el CRA Montellano de Conquista de la Sierra y en el CEIP (Centro de Educación Infantil y Primaria) Las Américas de Trujillo. A través de esta iniciativa, Ecologistas en Acción Dehesas y Villuercas (Extremadura) y la Oficina de Igualdad de Trujillo buscan conectar a las y los más pequeños con las historias y experiencias de sus abuelas, garantizando que sus legados no caigan en el olvido.

Iniciativa intergeneracional

Una reciente iniciativa intergeneracional ha comenzado a dar pasos hacia la preservación de estas historias. Niñas y niños están teniendo la oportunidad de reunirse con sus abuelas en espacios comunitarios donde no solo escuchan sus relatos, sino que también participan en talleres donde aprenden a cocinar recetas de dulces tradicionales y a comprender la importancia de su patrimonio. Esta experiencia es enriquecedora tanto para los jóvenes como para las mayores, que encuentran en estas actividades un espacio de cariño y reconocimiento.

Preguntas y respuestas

Durante uno de estos encuentros, una pequeña pregunta se hizo eco en el aire: «¿Cómo era tu colegio, abuela?». La respuesta fue reveladora: «No fui al colegio. Desde pequeña estuve trabajando en el campo.» Estas palabras representan un viaje a tiempos pasados, donde la educación formal era un lujo que muchas familias rurales no podían permitirse. Sin embargo, la sabiduría que estas mujeres han adquirido a través de la experiencia y el trabajo diario es incalculable.

Enriquecedor

Este tipo de interacciones no solo enriquecen a los niños y niñas, sino que también permiten a las abuelas sentirse valoradas y escuchadas. En un gesto simbólico, los pequeños se acercan y abrazan a sus abuelas, una acción que habla más que mil palabras. Ese gran abrazo de cariño expresa gratitud y admiración hacia las generaciones que les precedieron, reafirmando la idea de que su legado no será olvidado.

«Es imperativo seguir promoviendo espacios donde el intercambio generacional pueda florecer», rezan los organizadores. «Los jóvenes deben ser parte activa en la preservación de la memoria colectiva de sus abuelas rurales. De esta manera, se fomenta un respeto por la vida agraria y se reitera el valor de las experiencias vividas por quienes nos precedieron», sentencian.

El final

Al finalizar el encuentro, los niños demostraron que no solo habían ganado conocimiento, sino también un profundo respeto por sus abuelas y la vida en el campo. La conexión intergeneracional sembrada en este día promete florecer en el corazón de cada pequeña y pequeño, asegurando que las memorias de las mujeres rurales perduren en el tiempo, enriqueciendo la memoria colectiva de nuestra sociedad. 

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