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Crítica teatral

Tragicómico y original Rey Lear

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Miguel Fresneda

Cáceres

La lusitana Companhia do Chapitô llenó y bordó con inusitada originalidad la shakespeariana tragedia, tan abigarrada y violenta, diluyéndola en una catarata de risas y sonrisas realmente inefables, dentro de un montaje minimalista y muy simplificado, como viene siendo habitual últimamente en el exitoso Clásico cacereño.

El fuerte de esta gestualizadora compañía es el mimo, con breves expresiones orales en un correcto castellano, unidas a interjecciones, bramidos, estornudos u otras oportunas intervenciones, que provocan constantes risas y sonrisas en un sorprendido respetable. Ciertamente, apenas usan objetos, salvo muchos papeles volanderos movidos al aire por ventiladores, o dos cajas blancas muy simbólicas; solo casi al final esgrimieron unas espadas metálicas, que después pasaron a ser luminosas, con las que lucharon y ocasionaron varias muertes, entre ellas la del propio rey Lear y la de su benjamina. Por cierto, esa escena paternofilial resulta enternecedora.

El rey Lear piensa que dividir el reino entre sus hijas es una decisión sabia, para evitar la ambición y la codicia, pues cuando estas triunfan, el amor fraternal y la paz social salen por la ventana —como así ocurre a lo largo de esta compleja trama—, ocasionando violentas muertes como la tremendista extracción de los ojos, pues el rey acaba ciego, loco y exiliado. Con ello pretendieron hacer pensar, aparte de su risueña comicidad.

Además de las brillantes interpretaciones de los tres actuantes, estuvieron muy bien asistidos por un eficaz equipo de luz y sonido, y una experta dirección de José C. García.

El numeroso público, que ya los conocía de otras asistencias al Clásico cacereño —muy bien acogidas—, en esta ocasión no fue menor en su complacencia, expresada en una entusiasta ovación, consiguiendo de nuevo la gloria y el reconocimiento para tan singular montaje.

Miguel Fresneda es crítico teatral.

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