Estancamiento de una zona industrial estratégica
Capellanías, un polígono olvidado en Cáceres: "Aquí no se ha hecho nada en muchos años"
Empresarios veteranos alertan del continuo estancamiento que sufre el principal parque empresarial de Cáceres: naves vacías, falta de mantenimiento y una imagen deteriorada que urge revertir

Estado actual del polígono de Las Capellanías / Carlos Gil

Farolas renovadas, calles asfaltadas y un sinfín de promesas incumplidas. Estos son, según los empresarios, los pocos avances que ha experimentado en décadas el polígono industrial de Las Capellanías, el principal parque empresarial de la ciudad. La sensación mayoritaria entre los negocios veteranos es la de estancamiento, abandono y dejadez institucional, pese a que desde el ayuntamiento se han anunciado en los últimos meses algunas actuaciones para revertir la situación.
«Esto sigue exactamente igual que cuando llegamos. Aquí no se ha hecho absolutamente nada», lamenta Antonio Díaz, gerente de Gredos Extremadura, una empresa familiar dedicada al diseño, la fabricación y el montaje de mobiliario, que lleva casi tres décadas asentada en el polígono. «El polígono está estancado. Se han hecho algunos arreglos, pero seguimos igual de mal», insiste.
Para Díaz, el problema va más allá de la falta de inversiones. «Cáceres no tiene industria. Capellanías, igual que el polígono de La Mejostilla, es pequeño. Recientemente han permitido que se instalen naves pequeñas, de menos de 500 metros cuadrados, pero en todos estos años no se ha impulsado su crecimiento real», asegura. «No podemos compararnos con polígonos como el de Plasencia o Badajoz, y es una pena, porque en Cáceres hay dinero, el problema es que no se invierte. Esta es una ciudad de señoritos», afirma con dureza.

Antonio Díaz, gerente de la empresa Gredos Extremadura. / Carlos Gil
Una fotografía similar describe Diego Hernández, gerente de Grúas Eugenio, otra firma histórica de Capellanías que en poco más de dos décadas ha pasado de tener dos empleados a contar con más de 20 y dos grandes naves de 1.200 metros cada una. Sin embargo, el desarrollo del polígono no ha seguido el mismo ritmo.
«Es un desastre. Hay mucha suciedad, baches, vegetación sin cuidar, aceras levantadas, mala señalización y poca seguridad, ya que el recinto no está cerrado», lamenta. La recogida de basura es otro de los problemas recientes. «Nos han quitado los contenedores y los cubos pequeños que tenemos no dan abasto», advierte.
Hernández no duda en calificar Capellanías como «el peor polígono de la provincia y de toda Extremadura», principalmente en cuanto a infraestructuras, seguridad y desarrollo empresarial. En su opinión, la situación actual es fruto de «años de abandono por parte de todas las administraciones». No obstante, reconoce un cierto cambio de rumbo que podría ayudar a reactivar la actividad y la imagen del polígono: «Es cierto que ahora parece que empiezan a moverse. Se ha aprobado la ampliación del suelo industrial, lo que permitirá a las empresas que hemos crecido aquí quedarnos», asegura.
A pesar de ello, las mejoras siguen siendo insuficientes. Hernández ha visto irse a muchas empresas en los últimos años, algunas de ellas con gran tradición. «Han llegado algunas nuevas, pero no al ritmo que requiere la actividad empresarial. Para ello necesitamos más suelo y que el ayuntamiento se implique de verdad, como parece que ha empezado a hacer gracias a la presión de las asociaciones empresariales», comenta.
A juicio del gerente de Gredos Extremadura, las administraciones públicas deberían rebajar los impuestos para facilitar la contratación de personal y sostener la actividad. «Tenemos que pagar impuestos, nóminas, seguros sociales... pero no se ponen en nuestra situación. Aquí están cerrando empresas cada dos por tres», señala Díaz.

Uno de los trabajadores de Grúas Eugenio, a la entrada de una de las naves de la empresa. / Carlos Gil
Actividad a medio gas
La vida diaria del polígono también refleja el parón. «Entre semana hay movimiento, pero a partir del viernes por la tarde está casi todo cerrado. Los sábados solo abrimos unos pocos negocios», indica Antonio. Es el retrato de un polígono que vive a medio gas y que, pese a contar con empresas con potencial de crecimiento, no ha recibido el respaldo necesario para convertirse en el motor industrial de Cáceres.
Con una ampliación ya aprobada y algunas obras en marcha, los empresarios piden que no se quede en una operación de maquillaje. Para ello, advierten, hace falta algo más que parches: inversión real, planificación a largo plazo y una apuesta decidida por el desarrollo empresarial.
Emilia Casado, presidenta de Apilca, la asociación que defiende los derechos de los empresarios de este polígono industrial y representa a todas sus empresas, señala que, en los 50 años de historia de Capellanías, apenas se han hecho inversiones. «Se han arreglado pocas cosas, como algún bache, y de aquella manera». Por ello, desde la organización han trazado cuatro líneas estratégicas de trabajo.
Inversión anual
La primera pasa por exigir al Ayuntamiento de Cáceres una inversión anual para el mantenimiento del polígono. «Tenemos problemas de saneamiento, de tendido eléctrico, de acerado, y hay un tráfico pesado constante que provoca un desgaste enorme en el asfaltado», subraya Casado.
En esa línea, está aprobada una inversión de más de 200.000 euros para reparar la calle paralela a la N-630, aunque comenta que todavía no se ha ejecutado porque depende de la finalización de las obras del carril bici.
Más suelo industrial
Otro frente clave es el aumento del suelo industrial disponible. Para Casado, «nunca ha habido oferta suficiente, lo que ha impedido que se instalen industrias y grandes empresas. Capellanías, salvo dos o tres excepciones, está ocupada sobre todo por pymes y negocios familiares del sector servicios», apunta.
No obstante, según tiene entendido, ya se ha adquirido entre el 70% y el 80% del nuevo terreno necesario, aunque exige que sea una realidad y que se promocione adecuadamente. «Necesitamos industria y queremos que el ayuntamiento y la Junta capten empresas e inversores, para generar empleo de calidad y aportar un salto económico para la ciudad y para toda la provincia», afirma.
Plan de modernización
La tercera línea de acción es la elaboración de un proyecto de modernización para el polígono. Casado explica que la asociación ha solicitado al consistorio y a la Diputación de Cáceres que, dentro de las inversiones anuales para el mantenimiento, generen una partida económica para sacar a licitación la redacción de dicho plan, para así poder acceder a fondos europeos.
Los empresarios denuncian que en 50 años apenas se han realizado verdaderas inversiones
«Con pequeñas reparaciones no basta. Necesitamos una reestructuración completa de saneamiento, circulación y de infraestructuras. Queremos un polígono moderno y adaptado al siglo XXI», reclama la representante de la asociación.
Falta de relevo generacional
Además de los problemas estructurales, Capellanías se enfrenta a otra amenaza silenciosa: la falta de relevo generacional. «Muchas empresas están cerrando porque sus propietarios se jubilan y no hay quien continúe el negocio», alerta la presidenta de Apilca, quien asegura que el pasado año cerró una firma de muebles por este motivo, y actualmente hay dos compañías en riesgo de desaparecer por la misma razón.
Para combatirlo, se va a poner en marcha un punto de atención del Sexpe, el primero de este tipo en un parque empresarial extremeño. Un espacio que se centrará en la capacitación, el empleo y la formación. «No puede ser que las empresas no encontremos personal cualificado para cubrir puestos. Estamos trabajando con la Junta en planificar los relevos con tiempo y evitar más cierres», explica.
No obstante, advierte que, pese al esfuerzo y las propuestas concretas, la mayoría de soluciones se topan con la lentitud administrativa. «Nos enfrentamos a una burocracia que hace que cada paso adelante se convierta en cuatro pasos hacia atrás», concluye.
De esta forma, Casado lanza un mensaje contundente: «Si queremos avanzar como ciudad, no podemos seguir mirando para otro lado. El turismo es muy importante para Cáceres, pero es temporal, mientras que las empresas estamos los 365 días del año funcionando y necesitamos apoyo real al tejido empresarial», sentencia.
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