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Arte

Bailar bachata y salsa, una forma de mantenerse en forma y conocer gente en Cáceres

Los bailes latinos ganan adeptos en Cáceres debido a los beneficios que ofrece gracias a propuestas como la sala Cameron y la academia Danceres

Una clase de baile en la Sala Cameron.

Una clase de baile en la Sala Cameron. / Cedida

Miriam Sierra Becerro

Miriam Sierra Becerro

Cáceres

Aprender a bailar danzas latinas, como bachata o salsa, es una tendencia que crece cada vez más en Cáceres. En la ciudad existen diferentes clubes de bailes que ofrecen clases de diferentes niveles, entre ellos principiante o avanzado.

Sala Cameron

Uno de ellos es la Sala Cameron, ubicada en la avenida de España. Su academia la tienen abierta de lunes a viernes hasta las 21.00 horas. Entre su profesorado cuenta como bailarines reconocidos a nivel nacional e incluso que compiten en el ámbito internacional.

Aunque no solo se centran en el aprendizaje, sino también ofrecen momentos en los que personas que no están en la academia puedan ir a bailar gracias a los bailes sociales. Esta propuesta se celebra cada viernes, una vez que finalizan las clases y duran alrededor de tres horas. A esta cita se acerca gente de diferentes partes de Extremadura, como Mérida, Badajoz, Olivenza o Plasencia. "Se ha convertido en un referente en la ciudad. Hay asistentes que incluso nos piden que se celebre algún domingo", explica uno de los responsables del club, Abel Bermejo.

Sociales

Cada viernes por la noche se acercan bailarines mayores de 30 años, aunque también se acerque algún que otro joven de 25 años, debido a que "el tipo de música que suena no les atrae tanto al no ser comercial", subraya. Gracias a esta actividad "amena", los asistentes pueden "conocer otro tipo de personas. No solamente es una forma de hacer ejercicio, sino que también te puedes abrir un poco más".

En cada clase, hay de iniciación y avanzado, participan unas 20 personas y en total en la academia enseñan a 60. Para aquellos que quieran asistir, han lanzado bonos de horas y uno de mensualidad.

Bermejo señala que el baile puede ser una forma de ocio saludable. "En el horario de la academia no se sirve ninguna bebida, ni siquiera de alcohol, porque la barra está cerrada. Aunque en los sociales sí que se sirve porque a partir de 22.30 horas el club está abierto para todo el público que quiera disfrutar", apunta.

Danceres

A unos tres kilómetros de distancia se encuentra la Academia de Baile Latino Danceres. Su director, Carlos Saavedra, lleva enseñando a bailar en la capital cacereña desde hace 13 años y junto con su pareja Ana desde hace tres en el Hotel AHC. En esta escuela también tiene una asociación, llamada de esta misma manera, para organizar diferentes iniciativas fuera de clase, como la fiesta de final de curso.

Cuenta Saavedra en que también celebran bailes sociales, pero en días diferentes, los jueves por la noche y dos sábados o domingos cada mes por la tarde. En verano organizarán el último, en la tercera semana de julio, hasta la vuelta de las vacaciones. En estas citas se reúnen personas de todas las edades, desde los 18 años e incluso de 60 años. "La gente va a los sociales para bailar música, practicar y socializar", señala.

Salsa, bachata o kizomba

En la academia, un centenar de amantes de la danza pueden aprender a desenvolverse en las pistas de baile con salsa, bachata (la favorita entre los alumnos) o kizomba. Hay diferentes niveles, desde principiante hasta avanzado. También tratan con personas con discapacidad derivadas de psicólogos.

La danza latina está consiguiendo cada vez más adeptos al estar derribándose "tabúes, como que los hombres que lo bailan son homosexuales. Además, se ha puesto de moda. Desde la pandemia he notado que se ha incrementado el número de gente que se apunta a bailar". El precio ronda de media los 30 euros al mes.

Otro de los hándicaps que encuentran en las personas es que no se apuntan para bailar por "la vergüenza. Lo primero que les digo es que la gente va a mirar al profesor y a sus pies porque no les va a dar para más. El miedo a hacer el ridículo es otro de los problemas que a la gente le echa para atrás", concluye.

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