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Queja vecinal en el barrio de Pinilla

Vecinos de Cáceres, aislados por las obras de un ascensor: "Mi padre se ha roto la cadera y no puede salir"

La construcción del elevador en el inmueble de la calle Zuloaga, 1 inició hace más de un año y los plazos se han ido retrasando: «Queda más de la mitad, no vienen los trabajadores y nadie nos dice nada»

Vecinos de Cáceres, aislados por las obras de un ascensor: «Mi padre se ha roto la cadera y no puede salir»

El Periódico Extremadura

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

29 de junio de 2024. Los vecinos del inmueble ubicado en la calle Zuloaga, 1 ven con ilusión cómo comienzan las obras para la instalación de un ascensor. Había costado mucho llegar hasta ese momento. Se planteó por primera vez en el año 2021, recibieron los presupuestos y optaron por el que mejor creían que les vendría. Pasó el tiempo y tras una gran inversión (7.000 euros de derrama en cada uno de los 22 pisos y varios locales), todo estaba listo.

El inicio

«La empresa llegó, dejó aquí los contenedores y comenzó a trabajar. Nos pusieron un papelito en el que nos indicaban los plazos. Para estas fechas deberían estar terminando, después de un año. Pero llegaron los retrasos», señala Montaña, que, a pesar de no vivir allí, sí que reside su padre de 82 años. «Avanzaban, paraban, avanzaban, paraban. Así han estado varios meses. Y esto no tiraba para adelante. El cartelito donde ponían los plazos lo iban variando. Y ha llegado el punto en el que ni siquiera lo ponen. Es una vergüenza», explican.

«Llamamos al administrador de fincas, se pone en contacto con la empresa de ascensores. Ellos nos contactan y, cada dos por tres, nos ponen una excusa. Primero es el herrero, luego que este día está lloviendo... Todos los vecinos les mandamos correos y no nos hacen ni caso. Es muy duro», señalan.

Situación delicada

Y hay vecinos que están en una situación delicada. Es el ejemplo del padre de Montaña, cuyo nombre responde a las siglas A. R. Comenzó a sufrir un deterioro cognitivo hace varios años. No estaba tan mal cando empezó la obra, pero hace unas semanas se fracturó la cadera. «Tengo que estar siempre dependiendo de que alguien me ayude para poder sacarle de casa», explica. A pesar de vivir en el bajo, tienen que subir unas escaleras antes de entrar al portal. «El día que la ambulancia le trajo de vuelta, le tuvimos que pasar de la camilla a la silla de ruedas. Desde entonces, no puede salir. Está aislado», explica Montaña, afectada. Mientras todo sigue igual, los pagos mensuales en los que se ha dividido la derrama siguen cobrándose con puntualidad.

Más actuaciones

Las obras no incluyen solo el ascensor, sino una remodelación del interior del portal y de los cinco rellanos que hay en el inmueble. Y el interior también está, prácticamente, sin avances. «Está todo lleno de escombros», reconocen, angustiados. Además, están obligados a tener la puerta principal abierta. Bueno, directamente no hay puerta. Igual ocurre con las ventanas de cada rellano. Esto ha provocado que se produjesen inundaciones cuando llovía, que entren cucarachas al recinto y que haya suciedad. Además, el fin de semana de la Feria de San Fernando, encontraron a una persona durmiendo en el interior.

Esperanza sufre una ciática crónica y teme que las obras no concluyan como prometieron

Esperanza

Y también está el caso de Esperanza, una vecina que reside en el primer piso. Para conectar los rellanos con el ascensor en cada piso, es necesario crear una rampa que llegue hasta las puertas de cada vivienda. Ella, que padece una ciática crónica que le impide subir cuestas con normalidad, empieza a ver imposible subir y bajar a diario este breve recorrido. «El desnivel no puede ser superior al 12%, según la normativa, y lo están haciendo del 30%. Yo voy a reclamar», cuenta la mujer, que tiene 63 años y requiere de una rehabilitación continua. «Una vez les pregunté que si iban a dejarlo así y me dijeron que, si tenía ciática, poco me habría molestado cuando acababa de bajar la rampa», denuncia.

Sin respuesta

Los vecinos de la calle Zuloaga, 1 temen quedarse atrapados en sus viviendas y que nunca se concluya la obra del ascensor. Por su parte, este diario ha intentado contactar con la empresa encargada de las obras, pero no ha recibido respuesta alguna.

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