Cultura
Una década de arte y ciencia en el palacio de los Golfines de Abajo en Cáceres
La fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno celebra en 2025 una fecha simbólica, los diez años de la apertura como museo de palacio cacereño, un escenario que expone una colección única de la aristócrata y mecenas y ejerce de sede para congresos y seminarios para los líderes del futuro

Jorge Valiente

La historia de Cáceres se escribe sobre sus piedras. Precisamente, sobre esos muros se asientan linajes con siglos de vida, un árbol genealógico inabarcable que reposa más allá de las puertas de las casas palaciegas que se reparten en la ciudad monumental. En ese empeño para que los palacetes abrieran sus inaccesibles recovecos se concentraron fundaciones como la que honra la memoria de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher (1923-2012), aristócrata con título de Grandeza de España y mecenas.
Fue la propia marquesa de Torre Arias la que decidió junto a su marido, físico de profesión, que el futuro de su fortuna y sus propiedades se destinarían a «fomentar el estudio y la investigación del medio ambiente, la ciencia y la formación cívica de los jóvenes».
Así, a su fallecimiento, su legado se enfocó hacia la sociedad y al futuro. Así, años más tarde, en 2015 se produjo en Cáceres uno de los acontecimientos más esperados del momento. El palacio de los Golfines de Abajo -no confundir con los de Arriba-, ubicado junto a la concatedral y con vistas a San Jorge abrió de par en par sus flamantes puertas.
Y no lo hizo de cualquier manera sino de la más generosa posible. Se inauguró como museo, con una selección de la valiosa colección familiar, y como foco de emprendimiento y de nuevas ideas, aquellas que construyen a las siguientes generaciones. Una década después, este diario recorre sus pasillos para recordar sus logros y recoger sus aspiraciones para la década siguiente. Coincide, además, que se acerca la Noche del Patrimonio -será este sábado-, una oportunidad única para soplar las velas en compañía de los cacereños.
Arranca el itinerario por el patio con la arquería señorial, flanqueado por los blasones de la familia -la heráldica será leitmotiv-, dos cañones del siglo XVI elaborados en Flandes y una sentencia lapidaria: «Aquí esperan los Golfines el día del juicio». La visita se abre paso por el recibidor con un tapiz del siglo XVII de Jan Aers y la sala de baile con mobiliario y motivos de época. La sala de armas es una de las grandes joyas del recorrido porque es uno de los espacios más antiguos que se conservan del palacio. La planta superior se dedica a recrear una vivienda de la época con sus estancias diferenciadas, desde el dormitorio, un oratorio que conserva una histórica imagen de la Virgen de la Montaña, el salón de los Pasos Perdidos que expone una réplica de El tiempo y las viejas de Goya –el original se encuentra en el museo de Bellas Artes de Lille- o el monumental comedor de gala con vajilla de la firma inglesa Minton.
Un balance "positivo"
Ejercen de anfitriones Marisol Duchel, gestora de actividades en el palacio y el delegado de la fundación en Cáceres, Miguel Ángel Arroyo. A su juicio, entre las piezas que más sorprenden a los visitantes se encuentran el imponente tapiz de Guillermo Van Leefdael, detalles de las estancias como las librerías, postales, juegos de mesa o incluso, unas valiosas raquetas de madera –antes con un característico agarre más corto-. A modo de balance, coinciden en calificar estos diez años como «positivos». Al tiempo que avanzan entre las estancias, coinciden en poner de relieve el valor patrimonial del palacio, «una joya artística y monumental» en la que se encuentran las «raíces de doña Tatiana». Destaca, además, el esfuerzo de la fundación no solo para mantener vivo el legado artístico sino para refrendar el compromiso con el liderazgo y la cultura científica.
Así, a lo largo de estos diez años ha acogido seminarios, cursos y conferencias en los que han desfilado personalidades ilustres como la historiadora del arte Leticia Ruiz, los escritores Elvira Roca y Juan Manuel de Prada o el filósofo Juan Arana.
Una agenda de actos
Ahora, una agenda de actos celebrará el décimo aniversario con un concierto en la concatedral este jueves (20.30) y una exposición de dibujos inéditos de la colección, solo cinco de ellos fueron expuestos con antelación en una muestra organizada en 1922. Cierra la visita un gran colofón, un Archivo Histórico que alberga más de 9.000 ejemplares que han sido catalogados por archiveros como Simón Benito Boxoyo, también capellán de la familia. A la vista está uno de los libros de cuentas de Isabel I de Castilla que custodiaba su camarero Sancho de Paredes.
Ya en la despedida, se vislumbran los retos que se marcarán los próximos diez años para la fundación. Ambos lo tienen claro: seguir cumpliendo los deseos de la benefactora y seguir contribuyendo a moldear una ciudad próspera para las próximas generaciones.
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