Salud
La espera de mil días de un cacereño para operarse: «Es insoportable»
Francisco Abril padece una enfermedad que le afecta a la espalda y aguarda una cirugía desde 2021, razón por la que ha decidido recurrir a los tribunales

La espera de mil días de un cacereño para operarse: «Es insoportable» / CARLOS GIL

¿Cómo debe ser convivir con un dolor mayúsculo, prácticamente paralizante? ¿Un dolor que requiere una medicación que solo se prescribe en casos contados y que provoca que quien la toma no pueda desenvolverse con normalidad en el día a día? A estas preguntas, que no son fáciles de pronunciar, puede responder para su infortunio Francisco Abril, un cacereño que padece una enfermedad que le afecta a las vértebras, en el argot médico, una discopatía, y que desde algo más de una década le provoca un malestar crónico.
La realidad de este paciente podría ser como la de cualquier otro en su misma situación salvo porque en su caso, le añade una circunstancia completamente excepcional. Hace más de mil días que aguarda una operación. Esta espera se debe a que en octubre de 2021 le prescribieron desde la Sanidad pública una cirugía, única solución viable para tratar su complejo diagnóstico. Ahora, a punto de cumplirse cuatro años desde ese informe, su infatigable empeño por seguir adelante continúa buscando una salida. Francisco recibe a este diario en su casa, donde enumera el periplo que ha protagonizado a lo largo de estos cuatro años. Decenas de trámites, de visitas, de tratamientos, de reclamaciones y hasta tres preoperatorios, uno de ellos en la Sanidad privada donde trataron de derivarlo desde la pública con el fin de poner fin a su espera. Lo que ocurrió es que ninguno de los tres preoperatorios llegó a materializarse y las reclamaciones solo recibieron el silencio por respuesta. Hastiado de una situación que no parece tener fin, ha querido recurrir a los tribunales a través de un abogado especializado en este tipo de asuntos Daniel López Vivas.
"Hay semanas que no salgo de casa"
Recuerda su caso al de Luis Espadas, que hasta novecientos días tuvo que aguardar, con protestas incluidas, para que le intervinieran. El caso de Francisco supera incluso a este caso, hasta la fecha el más flagrante a nivel sanitario. «Es insoportable», recoge en un contundente alegato.
Relata su día a día, uno que le incapacita para llevar una vida normal desde los cincuenta años. En 2014 empezó a sentir molestias, logró un diagnóstico y le intervinieron. Ahí recuperó su rutina hasta que en 2019 volvió a sentir un latigazo. Fue ahí cuando comenzó el calvario. «Hay semanas que no salgo de casa por miedo a caerme», lamenta mientras asegura que esta situación ha afectado a su humor y a sus relaciones sociales. Incluso, algún médico hace años le llegó a decir que tenía «mucho cuento».
Ahora tiene reconocido un 41% de su discapacidad, a sus sesenta años. En esa rutina, llega a tomar hasta cinco pastillas. En alguna ocasión, el médico ha sugerido cambiar la medicación, que causa un gran efecto secundario, pero asegura que a estas alturas, siente «miedo».
Una operación compleja
En los días más complicados, pasea por la casa, que da a un patio interior, sube las escaleras, trata de acomodarse en la cama hasta que se desespera. Esta desesperación responde al dolor intenso y a la falta de respuesta de la administración. Ha sido siempre a raíz de su insistencia y la de los traumatólogos cuando le han hecho caso. La complejidad de su operación, necesita profesionales de NeurologÍa y de Traumatología, provoca que le hayan dicho que no cuando le derivaron en la privada.
En general, ha sido una sucesión de circunstancias en las que la pandemia también ha tenido que ver. Él hace un llamamiento, ahora ya a través de su abogado, que dispone de toda la documentación, para que no pase más tiempo. Es consciente de que el sufrimiento que padece es «irreparable» y que su diagnóstico ha empeorado a causa de la espera, pero apela a la responsabilidad del Servicio Extremeño de Salud para que le intervengan. Este diario se puso en contacto con el SES para que valorara la situación de Francisco aunque no recibió respuesta.
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