Impacto
Hablan los expertos tras el cierre de Aralia, un complejo con capacidad para 750 personas: "Veo muy complicado que alguien quiera gestionarlo"
El sector no ve sencillo que, a corto plazo, algún grupo empresarial se atreva a alquilar o comprar el recinto de la carretera de Salamanca

Cierra el Complejo Aralia de Cáceres. / Silvia Sánchez

"La gente va buscando lugares nuevos y originales. Y Cáceres tiene espacios muy singulares". Expertos del sector hostelero y turístico como Antonio Martínez, presidente de Acothex (Asociación de Hostelería, Comercio y Turismo de Extremadura), han sido los primeros en reaccionar al cierre del Complejo Aralia, un establecimiento histórico con casi medio siglo de vida que el próximo 30 de noviembre echará el cierre de forma definitiva.
Historia
Aralia nació en el año 1977. Creado por Antonio Álvarez, recibió en primera instancia el nombre de Complejo Álvarez. No fue hasta el año 2012 cuando el grupo Bravo Hostelería (antiguamente El Puchero) se hizo con las riendas de un lugar que tiene capacidad para unas 750 personas. Son muchas las bodas, bautizos, comuniones y cenas de empresa que se han celebrado en el local de la carretera de Salamanca desde su apertura. Ahora, con más de 3.500 metros cuadrados edificados y otros 25.000 de jardines, el grupo Bravo centrará sus operaciones en el resto de negocios que gestionan: las pastelerías La Guinda, el cátering San Jorge o los eventos que se celebran en el Castillo de la Arguijuela de Abajo.
¿Perjuicio o beneficio?
"El cierre de Aralia no perjudicará en exceso al sector hostelero de Cáceres. No les impactará. En todo caso, será un beneficio para el resto de empresarios", explica Antonio Martínez. Además, el empresario Pablo Bravo detalla que cuentan con salones para unas 750 personas y que lo estaban gestionando en régimen de alquiler. Aseguran que no han tenido problemas por la falta de personal, algo que está atacando duramente a la hostelería: "Pagando bien y con buenos horarios, no hay problema", explica. Tras hablar con la propiedad, intentó dejar cierta continuidad a quien se quedase con el complejo. "Cogí todas las bodas que tuve posibildad hasta el 30 de noviembre. A partir de ahí, nada. No sé qué intención tendrán ahora con el recinto, si lo volverán a alquilar o lo intentarán traspasar", incide.
Dificultad
Además, Bravo y Martínez coinciden en que "será complicado que alguien quiera gestionar Aralia a corto plazo" ante la escasez de eventos a los que se enfrenta una empresa de estas características que intenta arrancar en un espacio nuevo. Eso sí, Martínez cree que "si el recinto da beneficios realmente buenos, alguien se interesará pronto". Por último el presidente de la asociación empresarial incide en que la ciudad ya cuenta con espacios de calidad para la celebración de eventos: "Al buscar cosas originales, casi todo el mundo prefiere los castillos o la Huerta del Conde (donde se casó Soraya Arnelas hace dos años), y eso va en contra de los complejos más típicos", sentencia.
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