Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Aventuras y desventuras

Una piedra heráldica oculta bajo una palmera revela el pasado medieval de Cáceres

Una vez que nos acercamos y limpiamos manualmente una piedra del patio del Palacio de las Cigüeñas descubrimos que se trata de un escudo heráldico en muy mal estado notablemente desgastada

Imagen del Palacio de las Cigüeñas.

Imagen del Palacio de las Cigüeñas. / Carlos Gil / CARLOS GIL

Alonso Corrales Gaitán

Alonso Corrales Gaitán

Cáceres

En ciudades bimilenarias como la nuestra, existen muchos objetos con notable antigüedad que no son adecuadamente conocidos por la inmensa mayoría de los ciudadanos, unas veces por no ser oportunamente divulgados por las autoridades del momento, otras por ser los propios habitantes quienes no suelen interesarse por los mismos. En esta ocasión hemos decidido referirnos a dos símbolos históricos que son muy importantes en Cáceres, tal y como lo han divulgado diferentes historiadores de centurias pasadas.

Nosotros nos limitamos a dar a conocer estas investigaciones. El blasón y el sello histórico, según nuestro Fuero en una de sus cláusulas, por concesión del monarca Fernando IV, de fecha 15 de mayo del año 1305, apunta lo siguiente: ‘Qe doce omes bonos de la villa de Cazeres por todo el concejo otorgaron y fizieron juramento, que fuessen sujetos, y obedientes con la villa de Cazeres y todas sus pertenencias, al rey que regnare en el reyno de León, y no otro ninguno, e si el concejo esto assi fiziesse, que sean leales y bonos vasallos; e si este pleyto quebrantasen, que ellos e sus fijose sus herederos sean traidores e malditos, con Judas traydor sepultados en el Infierno’.

Así las cosas, nuestra villa adopta como símbolo oficial un león, elemento que es grabado en su sello del Concejo para utilizarlo en todos los documentos. Y es en el año 1306 cuando entra a reinar el que era rey de Castilla, quién había colaborado con sus tropas en la reconquista de nuestra entonces villa, motivo por el cual determinados nobles de Cáceres, consideran que el sello que debe destacar de manera oficial debe de contener un castillo.

Los inconvenientes

Tal y como debe suponerse el uso oficial de ambos sellos con sus símbolos correspondientes (león y castillo), durante algún tiempo ocasionó muchos inconvenientes en nuestra población, lo que dejaba patente el claro enfrentamiento entre los seguidores locales de un reino y de otro, lo que produjo enfrentamientos físicos y derramamientos de sangre en no pocas ocasiones.

Tuvieron que pasar varios años, hasta que la decisión y presencia de la reina Isabel la Católica, mujer enérgica donde las haya, en nuestra villa, diera por finalizado tan absurdo enfrentamiento. Así que en la quinta Ordenanza que dicha monarca da a Cáceres con fecha 9 de julio de 1477, dispone lo siguiente: ‘Item mando, e ordeno, que luego de justicia, Regidores desta dicha Villa, desfagan los dos sellos que tienen del concejo, e faga uno, e no mas, que tenga un escudo de armas, e en la mitad del aya un castillo, e en la otra mitad un león; las cuales dichas armas yo doi por armas propias suyas a la dicha villa de Cáceres para siempre jamás, e que este sello este siempre en poder de uno de los Regidores e del Procurador’. Para tal motivo se echaría a suerte cada año, para que así ninguno pudiera repetir en dicho cargo, hasta que todos hubieran desempeñado los mismos.

Y en acto tan solemne se produce el sorteo entre los nobles de la villa, utilizando un simple sombrero como urna histórica. Resultandos elegidos los siguientes vecinos: Luís de la Peña, Álvaro de Rivera, García de Osma, Gonzalo de Ulloa, Fernando de Toledo, Pedro de Godoy, Francisco de Andrada, Francisco de Carvajal, Juan de Orellana, Diego de Paredes, Cristóbal de Figueroa y Juan Delgadillo. Así quedan incorporados a nuestra Historia estos doze omes bonos (doce hombres buenos).

Unificación de los blasones

De entonces procede la unificación de los blasones de nuestro escudo, que contiene un león de gules, coronado de oro sobre campo de plata y un castillo de oro en el campo de gules. (versión heráldica antigua) . En este punto, siguiendo los caminos inesperados de la causalidad llegamos a vivir una situación realmente curiosa como mínimo.

Nos situamos en la década de los años noventa, cuando comenzamos a visitar los edificios históricos de nuestra ciudad. Así conseguimos el 6 de marzo del año 1995, después de varios intentos acceder al Palacio de las Cigüeñas o casa de los Cáceres-Ovando, construido en el siglo XV, donde durante décadas estuvo el Gobierno Militar de la provincia.

La visita

Visita que es posible gracias a la intervención de un amigo militar retirado que nos acompaña. Tan luminosa tarde es muy propicia para la realización de numerosas fotografías y descubrir espacios y estancias históricas muy curiosas. Pero sin duda la gran sorpresa se produjo al llegar al patio-jardín existente en la parte de atrás de mencionado edificio, allí debajo de una palmera observamos una descomunal y desgastada piedra de metro y medio de lado aproximadamente, que se encuentra cubierta de vegetación, así como de numerosas heces de pájaros. Una vez que nos acercamos y limpiamos manualmente la piedra mencionada, descubrimos que se trata de un escudo heráldico en muy mal estado notablemente desgastado. Pero teniendo en cuenta que nuestro escudo oficial actual tiene en el lado izquierdo el castillo y en el derecho león, el que acabamos de encontrar los símbolos están al revés.

Nuestra sorpresa es enorme, después de realizar varias fotografías del inesperado hallazgo, al regresar a nuestro hogar comenzamos a investigar sobre dicha pieza. Encontramos diferentes menciones de historiadores de centurias pasadas y descubrimos que este escudo pétreo se encontraba en el Portal Llano, espacio donde actualmente está el cuadro de la Virgen del Buen Parto, durante la Guerra Civil, se quitó de allí y se expuso en el patio central de Museo de las Veletas. Hasta principios del siglo XX quedaban en la ciudad tres escudos de estas características.

Contactamos con el entonces coronel jefe del estamento militar Daniel Oliver Galmez, así como comunicar al director de la época del Museo, Manuel Garrido Santiago. Ambas partes totalmente de acuerdo deciden trasladar esta pieza al museo para conocimiento público del objeto. Así el 23 de junio de 1995 por la mañana y gracias al esfuerzo físico de cinco soldados con una carretilla se traslada al edificio donde está actualmente, en meses siguientes se colocó de pie con unas pletinas metálicas en el patio de entrada. Nosotros nos damos por satisfecho con esta tarea, hemos visitado en varias ocasiones tan curiosa pieza y es todo un placer histórico contemplarlo.

Alonso Corrales Gaitán es investigador.

Tracking Pixel Contents