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Nuestro pasado

El inolvidable hallazgo de la cueva paleolítica de Cáceres

Un descubrimiento de más de treinta mil años de antiguedad, único hasta ese momento en el interior de España

Descubrimiento de la cueva paleolítica de Maltravieso en Cáceres.

Descubrimiento de la cueva paleolítica de Maltravieso en Cáceres. / El Periódico

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

En 1960 en Cáceres comenzaba la mítica década de los 60 con el descubrimiento de la cueva paleolítica de Maltravieso, un hallazgo de más de treinta mil años de antiguedad, único hasta ese momento en el interior de España. El 27 de febrero, nuestro periódico se hace eco de una noticia publicada en el diario 'YA' por el catedrático de la Universidad de Madrid y director del Instituto Español, de Prehistoria, Martín Almagro, en la que relata la aparición de esta singular cueva en el barrio de El Calerizo, llamado así por estar dedicado a la explotación de calizas. Fueron unos obreros de la ciudad los que pusieron sobre la pista el descubrimiento cuando encontraron algunos huesos fósiles de animales que les llamaron la atención. Más tarde, aparecieron varios enterramientos de la época del Bronce.

Primeras observaciones

Pero su verdadero interés sólo comienza cuando Carlos Callejo Serrano, jefe de Telégrafos y conservador del Museo Arqueológico de Cáceres, publica en el Periódico, sus observaciones, el 9 de enero de 1957. El artículo titulado 'El nuevo mensaje de Maltravieso', dio a conocer la existencia de las pinturas rupestres que había logrado ver en tres minuciosas exploraciones, realizadas en octubre y noviembre del 56.

Entrada a la caverna

A sólo un kilómetro del centro de la ciudad, y apartada apenas unos cincuenta metros de la carretera que va de la capital a Miajadas, se halla la entrada de esta caverna. Situado en una ruta turística famosa y de tanto interés, ya se alzan voces que defienden este monumento singular, que nos ilustra sobre la alborada del arte humano en una región, hasta entonces sin documentación alguna del hombre cuaternario, debía ser conservado. Poco después, el catedrático Martín Almagro y otros profesores de Alemania y Canadá llegan a Cáceres para ver la cueva y trabajan de forma activa para declararla monumento nacional.

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