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Arranca el mes de los mayores

Matrimonios de Cáceres desvelan el secreto para llevar más de medio siglo casados: "Pasar de la pasión a la comprensión"

El ayuntamiento ha homenajeado, esta mañana, a cuatro parejas que contrajeron matrimonio hace más de 50 años en el Palacio de la Isla

Para el alcalde, Rafa Mateos, "son un ejemplo de lo que significa formar una familia"

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Cáceres

"Pasar de la pasión a la comprensión, quererse mucho y aguantarse mucho". Ese es el secreto, según el matrimonio formado por los cacereños Miguel Ángel Rubio y Teresa Navareño, para aguantar más de 50 años casados. Ellos forman parte de las cuatro parejas que han acudido esta mañana al acto inaugural del mes de los mayores en la ciudad. Un evento que ha servido como homenaje a aquellos que "han sabido mantener viva la llama del compromiso, la entrega generosa, la complicidad y, por encima de todo, el amor".

Así lo ha apuntado Begoña Iglesias, técnico del área de mayores del Instituto Municipal de Asuntos Sociales (IMAS) y encargada de conducir la cita en el Palacio de la Isla. Para ella, las historias de los protagonistas son ejemplo de "los valores que dan sentido a la sociedad, como la fidelidad, la paciencia, la solidaridad y la esperanza".

Se conocieron en un baile

Unos valores que promueven Miguel Ángel y Teresa. Casados desde el 9 de septiembre de 1973, se conocieron en el tradicional baile de 'La Rosa', que se organizaba los días festivos en el Paseo de Cánovas. Anteriormente, él ya había trabajado en distintas ciudades (empezó a los 14 años, entregando su primer sueldo a su madre), pero regresó a Cáceres para cumplir el servicio militar. Después, desarrolló una intensa carrera sindical. Entró con 33 años en UGT, organización de la que acabaría siendo líder regional. Además, formó parte de la primera Corporación Democrática de Cáceres.

Ella, por su parte, demostró su destreza en el mundo de la costura. Estudió en Madrid, donde obtuvo con calificación de sobresaliente el título de corte y confección en la prestigiosa Academia Serrano. A lo largo de su vida continuó perfeccionándose y realizando distintos cursos de sastrería y patronaje y hoy comparte su conocimiento como monitora voluntaria en el hogar Plaza Mayor.

En cualquier caso, fue ese baile en pleno centro de Cáceres el que los unió. A Miguel Ángel le enamoró la belleza de Teresa, su elegancia y su buena conversación. A ella le apasionó su voz al cantar jotas aragonesas y su gracia al bailar. Pero son sus valores, la honradez, el compromiso social y, sobre todo, la importancia de vivir con la conciencia tranquila, los que los han mantenido unidos. También, aficiones compartidas, como la música. De hecho, forman parte de varios coros de la ciudad, y él es presidente del coro rociero Virgen de la Montaña.

Siempre acompañados de su guitarra

Ahora están centrados en disfrutar de sus nietos (sin perder la esperanza de conocer a sus bisnietos), y en tener una vejez sana. Como también lo buscan Juan de Dios Caballero e Isabel Fragoso. Oriundos de Badajoz, se conocieron en un acto de la Guardia Civil del 12 de octubre. Ella era hija de un agente y él tocaba con su grupo de música en el evento. Sin embargo, no sería hasta un año después, al acompañar ella a una amiga a uno de los ensayos del grupo, cuando Isabel quedó prendada de aquel joven de melena larga que tocaba la guitarra.

Y es que la música ha sido un hilo conductor de su vida. Hace 6 años formaron el grupo 'Sondaquí', integrado por 12 personas que se han convertido en su nueva familia musical. Además, ella participa en el coro Peña del Cura, el coro Trébol y el grupo de coros y danzas de la Sagrada Familia, donde también disfruta de otras de sus pasiones: los bailes regionales.

En el terreno profesional, Juan de Dios desarrolló su carrera como comercial y como concesionario en Cáceres de la empresa Olivetti. Ella comenzó en una administración de lotería, pero tiempo después se unió profesionalmente a su marido, compartiendo casi dos décadas de vida laboral.

Ahora, el matrimonio disfruta de sus hijos y de sus nietos, a los que definen como "su mayor fuente de felicidad", y continúan el viaje de la mano, acompañados, siempre, de su inseparable guitarra.

Miles de anécdotas

También la música ha estado muy presente en la vida de la pareja conformada por Manuel Lázaro y Juana Corchado. Él procede de una familia formada por siete hermanos, todos músicos. Ha pasado gran parte de su tiempo en ensayos y actuaciones por pueblos de la provincia. Ella iba a verlo siempre que podía y, cuando, no, él se acercaba con la furgoneta al balcón de su esposa, a despedirla.

Naturales de Cáceres, se conocieron en la parroquia del Espíritu Santo, donde Juana participaba en un grupo de teatro y Manuel tocaba la batería de la orquesta. Surgió el amor, y se casaron el 2 de enero de 1952, apenas unas horas después de que él terminara su actuación de Nochevieja. De sus años juntos, él destaca la estabilidad, la resiliencia y la capacidad de superación de Juana, mientras que ella resalta la seguridad que su marido le aporta.

Juntos coleccionan miles de anécdotas, como cuando aparcaron su furgoneta en la playa de Matalascañas durante su viaje de novios y amanecieron rodeados de agua por la subida de la marea. También las vividas con su amplio grupo compuesto por amigos y familiares, con los que han disfrutado de fiestas y vacaciones en un camping.

Ahora buscan crear otras tantas historias y enfrentar, como lo han hecho hasta ahora, todo aquello que la vida les ponga por delante.

El matrimonio más duradero

Pero el récord del matrimonio más duradero de esta cita lo ostentan Francisco Giraldo e Isabel Giraldo, que se dieron el 'sí, quiero' el 17 de agosto de 1963. Originarios de Torreorgaz, se conocieron cuando ella tenía 15 años y él 18, es una fiesta de San Blas, cuando bailaron juntos por primera vez.

Isabel era interna en una casa de Cáceres y Francisco, que trabajaba en el campo, recorría en bicicleta los 15 kilómetros que separan la localidad de la capital. Más tarde, él se marchó a San Sebastián, donde se dedicó al sector de la metalurgia. Regresó para casarse (antes, le había pedido la mano al padre de Isabel) y ya entonces pasaron unos años juntos en el norte.

Pero la tierra les tiraba y acabaron volviendo a Extremadura, donde emprendieron un proyecto común. Primero, una mercería y, después, la venta ambulante de ropa, a la que se han dedicado hasta su jubilación.

Tres hijos y siete nietos aportan una felicidad inmensa a un matrimonio que disfruta del campo todo lo que puede. De hecho, Francisco e Isabel tienen una finca en Sierra de Fuentes, donde cultivan su huerto y cuidan de sus animales, a los que visitan todos los días.

Un ejemplo de lo que significa formar una familia

Su historia, como las anteriores, es un ejemplo de cómo el amor puede perdurar en el tiempo si se pone empeño. Según el alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, que ha estado presente en el acto acompañado de la concejala de Servicios Sociales, Encarna Solís, "vivimos en un tiempo en que prima la inmediatez, lo volátil y el ejemplo que dan estos matrimonios es todo lo contrario. Son un ejemplo de lo que significa formar una familia, tolerarse y, en definitiva, del amor con mayúsculas".

Finalmente, el regidor ha concluido agradeciendo a los mayores, en general, pues "sin su compromiso, cada uno en su ámbito, sin su implicación y sin su trabajo, no sería posible nada de lo que estamos construyendo como sociedad a día de hoy".

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