Cáceres del tiempo pasado
La Procesión Magna de 49 imágenes en Cáceres en la que la Virgen de la Montaña plantó al obispo Llopis
La jornada brilló, pero pesó la ausencia. Y es que, en la ciudad, ya se sabe, cuando falta la Montaña, falta medio corazón

Imagen de la Procesión Magna del año 1954. / CEDIDA

Tal día como hoy, hace justo un año, Cáceres se echaba a la calle para vivir el acto religioso más multitudinario y solemne delas últimas décadas: la Procesión Magna Mariana organizada por las cofradías con motivo del centenario de la coronación canónica de la Virgen de la Montaña. Aquella jornada fue, sin duda, el momento culmen de la Bajada extraordinaria de la Patrona y nos dejó instantes inolvidables que ya habitan en la memoria de cada uno de los cofrades que participamos en aquel día de feliz recuerdo: la concentración de imágenes en Cánovas, la llegada pausada de cada paso a la plaza Mayor y esa panorámica irrepetible de todas las tallas reunidas, que culminó con el acto de consagración de las cofradías a la Patrona.
Novedoso
Mucho se habló del carácter novedoso y único de aquella procesión, y no faltó quien sostuviera–incluido algún «mayestático investigador», que un evento así no tenía precedentes en nuestra ciudad o que era más propio de la religiosidad popular del sur de España. Nada más lejos de la realidad. Quienes participamos en su organización teníamos muy presenteun antecedente: otra procesión magna mariana celebrada en Cáceres décadas atrás, el 24 de noviembre de 1954.
Centenario
Aquel año se cumplía el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepcióny el Papa Pío XII proclamó un Año Santo Mariano que movilizó a las diócesis de toda España en innumerables homenajes a la Virgen. Al frente de la Diócesis de Coria se encontraba don Manuel Llopis Ivorra, prelado de gran influencia en la vida religiosa y social de aquel Cáceres del siglo XX marcado por el nacionalcatolicismo del régimen de Franco. Bajo su impulso se convocó en Cáceres un Congreso Mariano Diocesano que se convirtió en el momento álgido de aquella exaltación a la Madre de Dios en 1954.

Imágenes de la procesión. / CEDIDA
Una semana
Durante una semana, del 23 al 28 de noviembre, Cáceres se echó el rosario al cuello y convirtió sus calles y plazas en un altar improvisado. El primer día, el abogado José Murillo proclamó en la plaza Mayor el pregón del Congreso. En los días siguientes, la iglesia arciprestal de Santa María (que no alcanzaría rango de concatedral hasta 1957) acogió celebraciones en las que se consagraron a la Virgen cofradías, colegios, congregaciones, asociaciones diocesanas, comunidades religiosas, clero y autoridades. Paralelamente, en el salón de actos del Palacio Episcopal se celebraron cada tarde sesiones de estudio con ponencias y propuestas pastorales para los años venideros: desde entronizar un cuadro de la patrona local en cada domicilio y en cada ayuntamiento, hasta restaurar la costumbre de que los serenos pregonaran las horas de la noche bajo la invocación ‘Ave María Purísima’. Hubo también teatro sacro en el Gran Teatro, con la representación del auto sacramental de Calderón ‘La hidalga del valle’.
Clausura
El acto de clausura, que la lluvia obligó a trasladar de la plaza Mayor al interior de Santa María, culminó con una solemne eucaristía. En ella, el gobernador civil consagró la provincia al Inmaculado Corazón de María; el obispo hizo lo propio con la diócesis; y el alcalde, Francisco Elviro Meseguer, formuló el voto de la ciudad a favor de la Mediación Universal de la Virgen. No fue un gesto menor: pocas ciudades emitieron de manera solemne el llamado «voto mediacionista», y Cáceres figura entre ellas. Detrás latía un movimiento muy vivo desde finales del XIX —reavivado tras los dogmas de la Inmaculada (1854) y de la Asunción (1950)— que pedía a la Iglesia definir como dogma que María era mediadora de todas las gracias divinas, propuesta que nunca llegó a proclamarse por razones teológicas y ecuménicas.

La procesión Magna de Cáceres en imágenes /
Lo más llamativo
Con todo, la cita más llamativa del Congreso fue la Procesión Magna Mariana de la tarde del miércoles 24 de noviembre. Participaron 49 imágenes —entre ellas, numerosas patronas de las principales localidades diocesanas—, de modo que Cáceres se convirtió por unas horas en un gran santuario al aire libre. Las calles, desbordadas de público, vieron llegar una tras otra las tallas a la Cruz de los Caídos, desde donde partió el cortejo. Todas las imágenes iban arropadas por multitudes de fieles, autoridades y mujeres ataviadas con trajes regionales de cada pueblo. Como guiño contemporáneo, bien podría decirse que el obispo Llopis promovió el primer ‘JATO’ provincial.

Un instante de la procesión. / CEDIDA
Iluminación espléndida
Aquella procesión, como la del pasado año, confluyó en el corazón de la ciudad, la plaza Mayor. El ayuntamiento lucía una espléndida iluminación y, desde su balcón, el obispo y las principales autoridades presenciaron la llegada de las imágenes. Por megafonía se anunciaba la procedencia de cada una, para regocijo del público que abarrotaba la plaza. Las imágenes de la capital se dispusieron en semicírculo ante el atrio del ayuntamiento y las de los pueblos en las escalinatas. Delante de ellas actuaron los grupos de danzarines del Frente de Juventudes y el conjunto ‘Los Asuncionistas’ de La Alberca —localidad que por entonces formaba parte de la demarcación diocesana—, que alzaron una torreta humana ante la imagen de la Virgen de Guadalupe del Vaquero, que presidía la celebración desde el arco central del consistorio.
Imágenes que participaron
- Parroquia de Santiago:
- Misericordia (Cofradía de Jesús Nazareno).
- Rosario, de la iglesia de Santo Domingo (Policías armados y de tráfico y colegio San Antonio).
- Carmen (Policía urbana y su cofradía).
- Inmaculada Concepción (Orden Tercera franciscana).
- Amor Hermoso, de la ermita de los Mártires.
- Parroquia de San Mateo:
- Inmaculado Corazón de María (Cofradía de los Sagrados Corazones).
- Ntra. Sra. del Resucitado (Cofradía de la Soledad.
- Inmaculada Concepción (Colegio de las Carmelitas).
- Milagrosa (Colegio de la Inmaculada Concepción).
- Virgen Niña (Colegio de la Inmaculada Concepción).
- Inmaculada (Colegio Sagrado Corazón).
- María Auxiliadora (Colegio San Francisco- Salesianos).
- Lourdes (Iglesia de la Preciosa Sangre).
- Sagrado Corazón (Iglesia de la Preciosa Sangre).
- Dolorosa de la Cruz (Cofradía de la Vera Cruz).
- Parroquia de San Juan.
- Rosario (Hermanitas de los Pobres).
- Inmaculada (Colegio de las Josefinas).
- Milagrosa, del Hospital Provincial (Enfermos e Hijas de la Caridad).
- Merced (Prisión Provincial).
- Pilar (Guardia Civil).
- Fátima, de la capilla de Peña Aguda, futura y actual parroquia de Fátima (iba acompañada de un niño disfrazado de pastorcito con un borrego al cuello y dos niñas de pastorcita).
- Perpetuo Socorro (con su cofradía).
- Esperanza (Cofradía de los Ramos).
- Parroquia de Santa María.
- Inmaculada (Hermanas Concepcionistas).
- Fátima (Seminario Mayor).
- Paz (Cofradía de su ermita en la plaza).
- Milagrosa (Asociación de la Medalla Milagrosa).
- Inmaculada (Oficiales del Regimiento Argel).
- Imágenes de los pueblos de la diócesis.
- Fátima (Aldea Moret).
- Campo (Aliseda).
- Navalonga (Cilleros).
- Remedios (Valencia de Alcántara).
- Candelas (Santiago del Campo).
- Prado (Casar de Cáceres).
- Inmaculada (Acehúche).
- Carmen (Acehúche).
- Bienvenida (Torre de Don Miguel).
- Cabezón (Cañaveral).
- Hitos (Alcántara).
- Salor (Torrequemada).
- Vega (Moraleja).
- Gracia (Membrío).
- Remedios (Aldea del Cano).
- Milagrosa (Malpartida de Cáceres).
- Inmaculada (Malpartida de Cáceres).
- Luz (Arroyo de la Luz).
- Alta Gracia (Garrovillas).
- Majadas Viejas (La Alberca).
- Virgen de Guadalupe del Vaquero.
Efeméride mayor
Las crónicas coincidieron en señalar aquella jornada como una efeméride mayor. Y lo fue; pero una sombra la empañó: de las cincuenta imágenes convocadas, faltó justamente la más venerada de la diócesis y de la ciudad, la Virgen de la Montaña. En cabildo general celebrado días antes, su cofradía decidió no acudir, firmando el plantón más sonoro que hubo de escuchar el poderoso obispo Llopis en aquellos años. Tal vez por eso aquella magna se recuerda menos. La jornada brilló, pero pesó la ausencia. Y es que, en Cáceres, ya se sabe, cuando falta la Montaña, falta medio corazón.
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