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Desinformación digital

Juan Miguel Trejo, experto en ciberseguridad en Cáceres: "El origen del bulo es investigable. Internet no es anónimo y es posible llegar al mensaje cero"

En un marco en el que el consumo de información es constante y cualquier usuario con un teléfono móvil o un ordenador puede compartir prácticamente lo que quiera, la proliferación de las ‘fake news’ es inevitable. ¿Qué las origina? Por lo general, ciertos intereses. ¿Por qué se propagan? Según Trejo, por la falta de pensamiento crítico de los usuarios

Juan Miguel Trejo, presidente de Aextic.

Juan Miguel Trejo, presidente de Aextic. / Cedida

Cáceres

"Una afirmación, dentro de cualquier red, que no es cierta, que tiene un sesgo de falsedad o que es puramente falsa". Así define Juan Miguel Trejo, presidente de la Asociación Empresarial Extremeña de Tecnologías de la Información y Comunicación (Aextic), ubicada en Cáceres, lo que es un bulo. Una tendencia más que habitual hoy en día y que se hizo palpable este lunes tras la violenta discusión de una pareja de la ciudad.

Suceso real vs. bulos

Él, que fue arrestado por su presunta responsabilidad de un delito de violencia de género, sufrió lesiones de arma blanca por las que tuvo que ser atendido por los sanitarios. Ella, por su parte, fue detenida como presunta responsable de un delito de tentativa de homicidio.

Sin embargo, en las redes sociales podían leerse mensajes como "han entrado en la casa de una chica, la han apuñalado y la han matado". También se decía que había una persona en Cánovas y en la Cruz de los Caídos amenazando a los viandantes con un cuchillo. Todo era falso.

El origen de la desinformación

Pero, ¿cuál es el origen de esta desinformación? En términos generales "vemos que los bulos están condicionados y dirigidos. Están elaborados de una forma cada vez más creíble, más tecnológicamente avanzada, y dirigidos a crear sesgos en la persona que los ve y los lee", cuenta Trejo. "La pregunta que debe hacerse es quién se beneficia de que se extienda algo que es falso. Mirando el interés, se encontrará la razón del bulo", añade.

Interés que puede ser múltiple: lograr cierta valoración de una persona; intereses políticos; afectar o beneficiar a una determinada marca, etc. ¿Qué interés hay en la propagación de los bulos en el caso de la discusión entre la pareja cacereña?

El líder de Aextic se mantiene cauto. "Puede ser crear una imagen sobre la persona agresora, o determinar cierto clima social", considera, aunque reconoce no tener la suficiente información como para emitir un juicio sólido.

La falta de pensamiento crítico

En cualquier caso, Trejo sí introduce un elemento clave, que no es otro que el mejor aliado de la propagación: la falta de pensamiento crítico. No contrastar las informaciones, creer lo primero que se lee o se ve, es la llama que prende la mecha de la difusión de las llamadas 'fake news'. "Empresarios con los que trabajo y yo vemos que la gente joven, que tiene ventajas en muchos aspectos, adolecen un poco de pensamiento crítico y eso favorece lo que está ocurriendo", dice el experto.

Y es que para él, "la población más susceptible de caer en bulos son los jóvenes. No lo hacen con maldad, sino por ignorancia o inercia. Son más vulnerables a la propagación; están dirigidos, condicionados y sesgados".

Con respecto a las informaciones falsas que circularon en las redes tras la mencionada discusión, no se sabe si estas fueron originadas o compartidas por personas jóvenes mayormente, pero sí que se difundieron rápidamente en un contexto en el que se han producido dos fallecimientos recientes en la ciudad. Uno en mayo, en el barrio de El Perú, cuando un joven dio un navajazo a otro en una zona sensible, acabando con su vida. Otro, el pasado septiembre, en la avenida Virgen de Guadalupe. Era Jonathan Espinoza Castellano, que falleció tras una reyerta entre dos grupos de jóvenes. ¿Pueden estos bulos contribuir a crear una alarma social?

Trejo destaca aquí dos cuestiones fundamentales. La primera es que, inevitablemente, la gente tiende más a compartir sucesos violentos, que llaman más la atención. La segunda, que "aunque haya antecedentes, cada noticia es única y no podemos hacer coincidir concurrencia con causalidad. Dos cosas que se producen al mismo tiempo no tienen por qué tener nada en común", expone.

Los medios tradicionales

Sea como fuere, ¿qué se puede hacer frente a la propagación de las 'fake news'? Según el experto, "tenemos que ir a lo tradicional para contrastar los bulos. Quienes saben de noticias son los periodistas, que tienen una experiencia contrastada o el conocimiento para hacerlo de una forma coherente. Han podido ser víctimas de bulos, pero para mí los medios tradicionales todavía tienen el nivel. Vayamos a ellos".

Igualmente, el mandatario de la asociación se refiere a portales como maldita.es, una plataforma dedicada específicamente a verificar hechos. "He consultado su página habitualmente, y creo que no han caído en ningún bulo".

Algo que parece acrecentar su importancia en una época en la que "cualquiera es periodista", dice el experto. En un momento marcado por el consumo exagerado de actualidad, de novedades, que favorece la creación de bulos. "Hoy en día es a ver quién dice la burrada más grande, siendo mentira", añade Trejo, quien se refiere a redes sociales como WhatsApp, Telegram o TikTok como algunas de las que tienen un importante poder de propagación. También YouTube, en la que los referentes de los jóvenes pueden transmitir sus ideas fácilmente a sus seguidores a través de los vídeos. "X, con Grok (un asistente de inteligencia artificial específico para la red social), está orientada a crear un caldo de cultivo que condiciona claramente un sesgo. Estamos rodeados", dice el presidente de Aextic.

Eso sí, concluye recordando algo destacable: desde el punto de vista legal, el origen del bulo es investigable. Internet no es anónimo, y es posible llegar al mensaje cero.

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