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Famosos en Extremadura

La boda de Fernando Palazuelo y Micaela Belmont convierte a Cáceres en capital del lujo y la elegancia

La ceremonia se ha celebrado en la iglesia de Santiago, mientras que del banquete se ha encargado el hotel Hilton de Godoy

Entre los asistentes, unos 250 aproximadamente, destacan los duques de Huéscar o caras conocidas como Ágatha Ruiz de la Prada

Fernando Palazuelo y Micaela Belmont ya se han casado en la iglesia de Santiago de Cáceres

José Luis Barrantes

Cáceres

Eran las 14.00 horas. Vecinos, curiosos y medios de comunicación se concentraban a las puertas del hotel Hilton de Cáceres. Allí estaban terminando de arreglarse los cerca de 250 invitados a la boda de Fernando Palazuelo y Micaela Belmont, que después de siete años de relación, decidían darse el "sí, quiero" en la iglesia de Santiago. Los minutos pasaban, dejando curiosas escenas, como la de la hija de Sofía Palazuelo y Fernando Fitz-James Stuart jugando con las gorras de Montehermoso, situadas a la entrada del lujoso establecimiento, a modo de decoración. Pero, entonces, los trabajadores han abierto las puertas de par en par, dejando salir a los primeros asistentes. Entre ellos, rostros conocidos, como Ágatha Ruiz de la Prada o su hijo, Tristán Ramírez. También, los duques de Huéscar, cuya presencia ha generado una enorme expectación. Tras ellos, ha llegado el turno de Fernando Palazuelo.

El novio

Acompañado de su madre, Sofía Barroso, portaba un traje de chaqué clásico, con levita negra de corte largo con solapas clásicas, chaleco claro en tono beige y camisa blanca de vestir, combinada con una corbata en tono oscuro. Los pantalones eran de color gris oscuro, de raya fina. Su vinculación con Cáceres se deriva, según fuentes cercanas, de "varios conocidos que tiene en la ciudad". Sin embargo, esa conexión se ha hecho aún más inquebrantable a raíz de convertirse en el promotor del primer establecimiento de la cadena Hilton en Extremadura. Un proyecto de 14 millones de euros que se hizo tangible a principios del pasado mes de septiembre, cuando el hotel empezó a recibir a sus primeros clientes.

La novia

Sea como fuere, como decía una vecina de la zona de Santiago que se ha asomado a contemplar la escena, "en una boda, a quien más ganas hay de ver es a la novia". Micaela Belmont, como ordena el protocolo, ha sido la última en salir. Y lo ha hecho entre gritos de "guapa" y los clásicos "viva la novia". Lucía un vestido de estilo clásico y sofisticado, confeccionado en un tejido con bordados en relieve que aportan textura y un aire artesanal. El diseño es de manga larga y cuello cerrado, lo que realza su porte sobrio y majestuoso. De origen peruano, es una actriz muy conocida en su país, especialmente por su papel en la telenovela 'Los Vílchez', donde interpretó a un personaje muy querido por el público. De hecho, según medios de comunicación peruanos, que han acudido a cubrir el enlace, la expectación en el país sudamericano es notable.

Así se está celebrando la boda de Fernando Palazuelo y Micaela Belmont en Cáceres

El Periódico Extremadura

Los duques de Huéscar

Ha llegado del brazo de su hermano, Rafael Belmont, a la iglesia de Santiago. Su ya cuñada, Sofía Palazuelo, le esperaba dentro. Llevaba un vestido túnica de color marrón, muy otoñal, acompañado de un lazo satinado azul marino y un bolso de mano metalizado en tonos marrones y dorados. Además, portaba un sombrero de gran tamaño, sandalias negras y joyas retro. Su marido, Fernando Fitz-James Stuart, llevaba un traje azul marino, una camisa azul cielo y una corbata en tonos rojizos y marrones.

Junto al resto de invitados, entre los que también se encontraban Piru Urquijo, abuela de Teresa Urquijo y Moreno, mujer de José Luis Martínez-Almeida; Patricia Llosa Urquidi, exmujer de Mario Vargas Llosa, o miembros del Ejecutivo local, como el concejal de Servicios Públicos, Pedro Muriel, han contemplado la llegada de Belmont con el sonido de violines en directo de fondo. Tras una hora, aproximadamente, de ceremonia, ella y Palazuelo se han dado el "sí, quiero". Ambos han abandonado juntos la parroquia y, seguidos de todos los invitados, han llegado hasta el frente de la entrada del hotel. Allí los esperaba una actuación de danza tradicional peruana, llamada Valicha, muy característica de regiones como Ayacucho, Apurímac y Cusco. "¡Viva Perú!", ha dicho el promotor del Hilton cuando ha finalizado, momento en el que todos se han dirigido al interior del hotel.

El Hilton, reservado

El establecimiento Hilton de Cáceres, que tiene sus 73 habitaciones ocupadas por los asistentes, se ha cerrado al público. Para la ocasión se ha decorado con cientos de flores de estilo silvestre, con colores muy blancos, nada sobrecargado: rosas, alhelíes o asteres han sido algunas de las especies seleccionadas por la pareja.

El menú no ha trascendido, y tampoco ningún detalle sobre la fiesta posterior, pues los contrayentes han decidido reservarse los pormenores de una celebración circunscrita a su esfera más personal. Lo que sí se sabe es que, a estas horas, continúan los festejos de una boda que ha unido tradición española y peruana a partes iguales y que, previsiblemente, va a convertirse en el evento nupcial del año en Cáceres.

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