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Infraestructuras

Las carreteras cacereñas, ante su mayor inversión: otros 34 millones para su mejora

El Gobierno central y la Diputación de Cáceres han licitado recientemente contratos para el mantenimiento y la conservación de la red de carreteras provinciales, con el fin de reforzar la seguridad y la movilidad

Operarios de la Red de Carreteras del Estado realizan trabajos en una carretera provincial.

Operarios de la Red de Carreteras del Estado realizan trabajos en una carretera provincial. / Ministerio de Transportes

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

La provincia de Cáceres encara una de las mayores operaciones de conservación y mejora de su red viaria en décadas. En los últimos meses, tanto el Gobierno central como la Diputación Provincial han activado proyectos que, en conjunto, movilizarán más de 34 millones de euros destinados a mantener y modernizar las carreteras cacereñas.

La Diputación de Cáceres ha sacado a concurso el contrato de mantenimiento de su red provincial con un presupuesto de más de 19 millones de euros, mientras que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible acabar de licitar un contrato superior a 14 millones para la conservación y explotación de las carreteras del Estado en el denominado sector 4 de la provincia de Cáceres. Se trata de dos actuaciones independientes pero complementarias, que buscan mejorar las condiciones de circulación, reducir la siniestralidad, garantizar la accesibilidad a los municipios y avanzar en la descarbonización del transporte.

A nivel provincial, la diputación dio un paso el pasado mes de junio con la licitación con el contrato de mantenimiento, conservación y explotación de su red de carreteras, formada por 211 vías que suman 1.850 kilómetros. La inversión inicial asciende a 19,5 millones de euros, un 30% superior al contrato anterior, y la duración prevista es de tres años, con posibilidad de prórroga por dos más, lo que podría elevar el presupuesto hasta 32,5 millones. El vicepresidente tercero de Fomento, Movilidad y Agenda Provincial, Luis Fernando García Nicolás, subrayó durante la presentación de esta nueva convocatoria que se trata del contrato más grande que licita la institución y que permitirá «seguir avanzando en la mejora de las carreteras de la provincia, dar un mejor servicio a la ciudadanía y atender cualquier incidencia o accidente».

La gestión de la red se ha diseñado mediante la división en cuatro grandes zonas que facilitan la planificación y ejecución de los trabajos. La zona noroeste, con Coria como referencia, concentra más de 500 kilómetros de carretera que requieren mantenimiento constante y atención a los pequeños municipios de la comarca. En el noreste, la zona alrededor de Plasencia abarca más de 428 kilómetros de vías que conectan varias localidades y que son fundamentales para garantizar la movilidad de vecinos y empresas. La zona suroeste, centrada en la capital cacereña, incluye 49 carreteras que suman más de 480 kilómetros y que soportan un tráfico más intenso, lo que obliga a intervenciones rápidas y eficientes. Por último, la zona sureste, alrededor de Trujillo, comprende 38 carreteras con más de 426 kilómetros.

Cada una de estas zonas será gestionada por una empresa adjudicataria distinta, que deberá contar con equipos humanos y maquinaria dedicados exclusivamente a estas tareas, garantizando la disponibilidad de personal y medios para atender cualquier eventualidad. Además, por primera vez, el contrato provincial incorpora un sistema de Seguimiento de Seguridad y Salud que obliga a garantizar que todas las actuaciones se realicen con estrictas medidas de protección, tanto para los trabajadores como para los usuarios de las carreteras, incluyendo la correcta señalización de obras, desbroces y reparaciones, así como la comunicación de incidencias para prevenir accidentes.

Conservación en la red estatal

Por otro lado, el proyecto del Gobierno central abarca un total de 214,6 kilómetros de carreteras, de los cuales 45,5 corresponden a autovía. Las vías incluidas conforman el sector 4 de la Red de Carreteras del Estado en Cáceres, que incluye tramos de gran relevancia estratégica para la provincia. La autovía A-58, que conecta Trujillo con Cáceres y constituye el enlace natural de la capital cacereña con la A-5 y Madrid, es la más destacada. El contrato abarca el tramo comprendido entre el kilómetro 0, a la altura de Trujillo, y el 45 en la capital cacereña.

Dentro de esta autovía se prevé la rehabilitación superficial del firme en los enlaces más transitados, que presentan un deterioro significativo y requieren una intervención urgente para garantizar la seguridad y la fluidez del tráfico. Junto a ello, se incluyen otros ejes de gran importancia como la N-521, que une Trujillo con Valencia de Alcántara y el límite con Portugal, un corredor vital para el transporte transfronterizo de mercancías y para el turismo, así como la N-521A en el tramo comprendido entre los kilómetros 55 y 61, que refuerza la conectividad con localidades estratégicas de la provincia.

El contrato estatal también tendrá una duración inicial de tres años, prorrogables por otros dos y con una posible extensión adicional de hasta nueve meses, e integra un amplio abanico de tareas que van desde la vigilancia y atención de accidentes, la vialidad invernal, el control de túneles y sistemas de comunicación, hasta el mantenimiento de instalaciones de iluminación y señalización y la conservación ordinaria de firmes y elementos funcionales.

El modelo de contratos mixtos, que combina servicios y obras, busca ofrecer un servicio integral de movilidad al usuario, garantizando que las carreteras se mantengan en las mejores condiciones posibles y optimizando los recursos públicos.

Histórica inversión en la A-58

En paralelo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, visitaron el pasado miércoles las obras del primer tramo de la A-58, entre Cáceres y Río Ayuela, que constituye la primera fase de la prolongación de esta autovía, que a día de hoy enlaza Trujillo con Cáceres y en el futuro se extenderá hasta Badajoz.

La inversión total estimada para esta actuación asciende a 100 millones de euros, y cuando entre en servicio supondrá un avance decisivo en la modernización del corredor entre las dos capitales provinciales, reforzando la cohesión territorial de Extremadura y ofreciendo una alternativa estratégica a la A-5 para el tráfico procedente de Portugal hacia el norte peninsular y Europa.

Compromiso con la sostenibilidad

Además, el Ministerio de Transportes ha puesto un especial énfasis en la eficiencia energética y la reducción de emisiones. De esta forma, los pliegos de licitación de los contratos de conservación y explotación de la Red de Carreteras del Estado incluyen objetivos de mitigación y compensación ambiental, lo que supone que las empresas deberán incluir en sus ofertas el cálculo de la huella de carbono que generarán durante la ejecución del contrato en cada tramo de la carretera.

Según los cálculos de la Dirección General de Carreteras, las labores de mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado generan actualmente 71.640 toneladas de CO₂ al año, por lo que la reducción de estas emisiones supone un paso decisivo en la alineación de la gestión de carreteras con los compromisos de sostenibilidad y los objetivos de desarrollo sostenible.

Impacto económico y social

La inversión conjunta de Gobierno y diputación tiene un efecto directo sobre la actividad económica y el empleo en la provincia. La ejecución de estos proyectos moviliza decenas de puestos de trabajo directos, además de generar actividad en talleres, canteras, suministros de asfalto y servicios auxiliares, y contribuye a dinamizar la economía local.

La mejora de las carreteras cacereñas se traduce además en mayor competitividad para las empresas, al reducir los tiempos de desplazamiento y mejorar la conexión entre los municipios y los principales centros de actividad, y también favorece el turismo y la movilidad de personas. Desde el punto de vista de la seguridad vial, la conservación de firmes, la renovación de señalización y la vigilancia permanente son factores determinantes para reducir la siniestralidad, especialmente en carreteras secundarias.

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