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Historias

Miguel Ángel Bravo, el abuelito universitario de Cáceres: "El primer día los alumnos me confundieron con el profesor"

Después de toda una vida como comercial, ha retomado sus estudios y ha iniciado la carrera de Historia y Patrimonio en la Universidad de Extremadura

VIDEO | Miguel Ángel Bravo, el abuelito universitario de Cáceres

Carlos Gil

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Miguel Ángel Bravo acudió a su primer día como universitario con su mochila verde cargada de historias y vitalidad. A sus 65 años, se ha convertido en el alumno más longevo de la clase al retomar sus estudios e iniciar la carrera de Historia y Patrimonio en la Facultad de Filosofía y Letras del campus de Cáceres de la Universidad de Extremadura. Trujillano de nacimiento y cacereño de adopción, está a unas semanas de jubilarse de su trabajo como comercial, pero no ha querido perder la oportunidad de iniciar ya el curso y, animado por su mujer, Pilar, que le admira, y su hijo, Álex, uno de sus grandes apoyos, ha regresado a las aulas.

Este miércoles optó por perder la última media hora de su primera clase del día para charlar con este periódico. Acompañado de Juanma, su compañero al que saca casi 40 años, acudió a la entrada principal del centro y atendió con ilusión las preguntas.

Motivos

«Todo el mundo me pregunta que por qué, que cuál es la necesidad de ponerme a estudiar a estas alturas de la vida. Los motivos son sencillos. El primero, mi hijo, que me motivó a retomar los estudios. Y también, que me gusta mucho la historia y tener más conocimientos. Por otro lado, tengo ese afán por superarme y hacer todo lo que no pude en su día», explica Bravo. En su momento, solo estudió hasta Bachillerato y, por circunstancias de la vida, se puso a trabajar. En septiembre del año pasado se presentó a las pruebas de admisión de la UNED, y aprobó. Pero gracias a los ánimos de su familia, realizó en abril el examen de mayores de 45 años de la Universidad de Extremadura, y también lo superó. Ya podía escoger el grado que más le gustase.

Miguel Ángel Bravo, el abuelito universitario de Cáceres.

Miguel Ángel Bravo, el abuelito universitario de Cáceres. / Carlos Gil

Integración

¿Y por qué historia? Bravo es un apasionado de este mundo, busca siempre conocer el origen del ser humano y estudiar el pasado. «El otro día, emitieron en televisión un reportaje de egipcios y lo vi entero, dos horas duraba», señala. Además, la integración con los jóvenes no fue complicada. «Los primeros días llegué con un poco de recelo. De hecho, tengo una graciosa anécdota. Cuando entré en clase por primera vez, todos se sentaron porque pensaban que yo era el profesor. En los dos meses que llevo, me han cogido cariño y me están ayudando en todo lo que necesito. Yo he vuelto a ser un chaval a pesar de la diferencia de edad», reconoce.

Los profesores, que la mayoría son más jóvenes que él, también le animan: «Me dicen que es fenomenal que siga estudiando, que se alegran de ver a gente de mi generación con ganas de ir a clase».

A aprender

Y se lo está tomando muy en serio. Se ha matriculado en diez asignaturas, no se pierde ninguna clase y asegura que apenas ha estado un par de veces en la cafetería: «Aquí vengo a aprender, a obtener conocimientos y a estar entretenido. Mi vida ya está solucionada».

«Mi mujer me está apoyando desde el primer día. Ella es licenciada en Derecho y le encanta que me siga formando. De hecho, me dice que no estudie tanto, que me lo estoy tomando demasiado en serio», cuenta entre risas. «Yo le digo que llegaré hasta donde llegue, pero estoy seguro de que me la sacaré, aunque tarde más de cuatro años. Eso sí, ya he asimilado que la próxima Navidad me la pasaré estudiando», incide.

TikTok

Además, su hijo le ha abierto una cuenta en redes sociales donde documentará su paso por la universidad. Su primer vídeo en TikTok suma ya casi medio millón de visitas y cientos de comentarios de personas que se han enganchado a su historia.

A Miguel Ángel ya le conocen como el abuelito de la clase. Y es que él es consciente de que su situación no es usual:«Lo cómodo para mí sería descansar y pasear por Cánovas», concluye este apasionado de la historia, que se ha visto abrumado por el cariño que le profesan profesores, alumnos e internautas que quieren conocer su historia.

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