Aprender sin edad
Estudiar a los 65 en Cáceres: cuando el conocimiento se convierte en una forma de juventud
La historia de Miguel Ángel Bravo, el alumno más veterano de la Universidad de Extremadura, simboliza una tendencia en auge: la de quienes descubren que aprender no tiene fecha de caducidad

Miguel Ángel Bravo, el abuelito universitario de Cáceres. / Carlos Gil

Miguel Ángel Bravo acudió a su primer día de clase con una mochila verde y una sonrisa que hablaba de ilusión. En la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, los estudiantes se giraban curiosos: “Algunos pensaban que era el profesor”, bromea. Pero no. A sus 65 años, este trujillano afincado en Cáceres se ha convertido en el alumno más veterano del campus al iniciar el grado en Historia y Patrimonio de la Universidad de Extremadura.
Jubilado de su trabajo como comercial, decidió no esperar ni un día más para cumplir un sueño que arrastraba desde joven. “Todo el mundo me pregunta por qué me pongo a estudiar a estas alturas. Y la respuesta es simple: porque me gusta, porque quiero saber más y porque nunca es tarde para superarse”.
La decisión de Miguel Ángel no es solo una curiosidad local: forma parte de una tendencia que crece en todo el país. Cada año, miles de personas mayores de 50 o 60 años se matriculan en universidades, programas de mayores o cursos en línea. Lo hacen no por obligación, sino por placer, curiosidad y bienestar personal.
Los psicólogos lo llaman aprendizaje activo, y aseguran que tiene efectos directos sobre la salud mental. “El cerebro es como un músculo: si se ejercita, se mantiene joven”, explica la psicóloga clínica Marta Hernández. “Aprender a cualquier edad mejora la plasticidad neuronal, fortalece la memoria y previene el deterioro cognitivo. Pero lo más importante es que da sentido, propósito y autoestima”.
Esa sensación de propósito es la que empuja a Miguel Ángel cada mañana hacia la facultad. “He vuelto a tener ilusión, rutinas, objetivos… y compañeros que podrían ser mis hijos o mis nietos”, dice entre risas. “Ellos me ayudan con la tecnología, y yo les cuento historias del pasado. Nos enseñamos mutuamente”.
La emoción de empezar de nuevo
Los primeros días no fueron fáciles. “Entré en clase y todos se sentaron porque creían que era el profesor”, recuerda divertido. Pero la integración fue inmediata. Hoy comparte apuntes, risas y cafés con alumnos que le admiran por su energía. “Me tratan con un cariño enorme. Me siento uno más. Esto me ha devuelto vitalidad”.
En sus ratos libres, repasa temas en casa con la compañía de su mujer, Pilar, licenciada en Derecho y su mayor apoyo. “Ella me dice que no estudie tanto, que me lo estoy tomando muy en serio”, confiesa. “Pero me conoce. Soy cabezota. Llegaré hasta donde llegue, aunque tarde más de cuatro años”.
Su hijo, Álex, lo ha animado desde el principio. Incluso le ha abierto una cuenta en TikTok para documentar su experiencia. Su primer vídeo suma medio millón de reproducciones y cientos de mensajes de admiración. “No me lo esperaba. Hay gente que me escribe diciendo que también quieren estudiar porque se han inspirado con mi historia. Eso sí que me emociona”.
Casos como el de Miguel Ángel reflejan un cambio cultural: el fin de la idea de que la educación pertenece solo a los jóvenes. Hoy se asume que el aprendizaje es un proceso continuo, una herramienta para mantener la mente activa y el corazón despierto.
“La sociedad tiende a jubilar también la curiosidad, y eso es un error”, explica Hernández. “Estudiar en la madurez nos recuerda que seguimos siendo capaces, que podemos aprender, adaptarnos y disfrutar. Es una forma de combatir la soledad, de sentirnos útiles y conectados con los demás”.
Además, las aulas intergeneracionales —donde conviven estudiantes de 18 y de 70 años— fomentan el respeto y el intercambio de experiencias. “Los jóvenes aportan energía; los mayores, perspectiva. Se genera un aprendizaje mutuo que va más allá de los libros”.
Cáceres, ciudad que aprende
El ejemplo de Miguel Ángel encaja en el espíritu de Cáceres, una ciudad universitaria que combina historia, cultura y juventud. Cada septiembre, el campus se llena de vida, y entre los veinteañeros que inician su carrera, hay también veteranos que han decidido seguir aprendiendo.
“La Universidad de Extremadura ha sabido abrirse a todos los perfiles”, subraya Hernández. “Estudiar en la madurez ya no es una rareza. Es una manifestación del envejecimiento activo, un modelo de bienestar basado en el conocimiento”.
Miguel Ángel lo tiene claro: “Podría estar descansando, paseando por Cánovas, pero prefiero estar en clase. Aquí aprendo, me río, me esfuerzo. Mi vida ya está hecha, pero eso no significa que haya terminado”.
Volver a estudiar después de los 60 no es solo un acto de curiosidad: es un acto de rebeldía contra el tiempo. Implica desafiar la rutina, cuestionar el “ya no puedo” y demostrar que la pasión no se jubila.
En ese sentido, la historia de Miguel Ángel Bravo se convierte en metáfora de algo más grande: la posibilidad de envejecer con propósito. En un mundo que a menudo margina a los mayores, su regreso a las aulas es un recordatorio de que el conocimiento es una forma de libertad.
“Aprender me mantiene vivo”, resume. “Y mientras me queden ganas, seguiré viniendo a clase. Al final, la juventud no está en la edad, está en la curiosidad”.
Cinco beneficios psicológicos de estudiar a edad avanzada
- Mejora la memoria y la concentración, gracias al refuerzo de la actividad neuronal.
- Aumenta la autoestima al mantener metas y logros personales.
- Previene el aislamiento social, al favorecer nuevas relaciones y rutinas.
- Retrasa el deterioro cognitivo y estimula la creatividad.
- Refuerza el sentido de propósito vital, aportando motivación diaria y bienestar emocional.
- Expertos aseguran que construir un puente sobre el Salor para entrar en Cuartos del Baño (Cáceres) costaría más de 2 millones de euros
- La Junta de Extremadura aprueba un modificado que encarece en más de 300.000 euros las obras de la Ronda Sur de Cáceres
- Un pueblo de Cáceres, en el epicentro de la presunta estafa de las 52 chaquetas
- El ferial de Cáceres se llena con 4.000 personas para el concierto de JC Reyes
- Largas colas en el Palacio de Congresos de Cáceres por el concierto de Luis Cortés
- El barrio de Cáceres donde ponen el ojo los negocios que funcionan
- Tres negocios, décadas de historia en Cáceres y una misma lucha
- Un informe técnico esclarecedor dice que el camino 'oficial' de Cuartos del Baño en Cáceres no coincide con el real