Infraestructuras
La futura autovía Cáceres-Badajoz será el trayecto más corto entre Madrid y Lisboa
La A-58 (Trujillo-Badajoz) tendrá una longitud total de 140 kilómetros, diez menos que el tramo de la A-5 por Mérida. Tener que cruzar Cáceres por la Ronda Sureste hará que la diferencia de tiempo sea mínima

Avance de los trabajos en el enlace entre la A-66 y la futura A-58. / Carlos Gil

Cuando se plantea una nueva infraestructura por parte de las instituciones públicas siempre se debe tener en cuenta la necesidad de mejorar lo que ya existe. La futura autovía que se está construyendo desde hace un par de años entre Cáceres y Badajoz, y que vendrá a completar el trayecto desde la localidad de Trujillo, va a tener el principal cometido de convertirse en el trayecto más corto entre Madrid y Lisboa, superando el trazado existente a través de la A-5 por la ciudad de Mérida.
Conectar las dos capitales de provincia por una vía de sentido único era una necesidad imperiosa desde que se puso sobre la mesa esta posibilidad hace 35 años. Y recobró aún más importancia cuando, en diciembre del año 2022, las intensas lluvias provocadas por la borrasca Efraín provocaron un socavón en el trayecto de la N-523 que conecta a las localidades pacenses de Puebla de Obando y La Roca de la Sierra. El puente que se proclamó como alternativa tardó más de seis meses en estar listo tras una inversión de seis millones de euros, y apenas unos meses después comenzó a construirse el primer tramo de la autovía que unirá Cáceres y Badajoz.
Capitales
Y la gran noticia es que esta nueva infraestructura, que servirá para seguir vertebrando a la región, se va a convertir en una interesante alternativa para los conductores que hagan entre Madrid y Lisboa, las dos capitales de país de la Península Ibérica. Para poner en contexto, en la actualidad la forma más rápida de llegar de Trujillo a Badajoz es a través de la A-5 por Miajadas y Mérida. Son, exactamente, 150 kilómetros. La gran alternativa llegará cuando finalice la construcción de la A-58, que aún no tiene plazos. El tramo entre la capital cacereña y Trujillo asciende a 52 kilómetros. Y entre Cáceres y Badajoz habrá, aproximadamente, 85, atravesando la Sierra de San Pedro. A esto, hay que añadir el trazado de la Ronda Sureste desde la Comandancia de la Guardia Civil hasta la zona de La Cañada. Sumando todos los kilómetros totales, la distancia entre Trujillo y Cáceres asciende hasta los 140 kilómetros, diez menos que el otro trazado. También cabe la posibilidad de ir de Trujillo a Cáceres, bajar hasta Mérida y retomar la A-5 hasta Badajoz, pero es aún más largo: casi 180 kilómetros.

Pedro Sánchez visita las obras de la autovía Cáceres-Badajoz /
Hablando de tiempo, que es lo que realmente interesa a la población, no cabe duda de que la forma más rápida en la actualidad es la A-5. Apenas se tarda una hora y veinte minutos en hacer el recorrido. Ir de Cáceres a Badajoz necesita prácticamente el mismo tiempo, algo que variará cuando se construya la vía de alta velocidad. Sin embargo, hay una cuestión que hará dudar a los conductores, sobre todo de vehículos pesados: la infraestructura no es continua en la ciudad de Cáceres, no la bordea, sino que hay que utilizar la Ronda Sureste para llegar hasta el lugar donde se retoma, en la glorieta de la salida por Aldea Moret. A pesar de que esta vía será en su totalidad de dos calzadas y sentido único (vía de similares características), la cuestión que más frenará al tráfico serán las rotondas y semáforos que existen en el trazado. Habrá hasta siete glorietas para recorrer esta nueva ronda (a la que aún le resta por construirse el tramo entre Aldea Moret y la carretera de Miajadas). Hay que añadir también las rotondas del Hospital Universitario, la entrada al complejo deportivo El Cuartillo, la Comandancia de la Guardia Civil y el acceso a la futura A-58 en la confluencia con la A-66.
Nexo más rápido
La autovía se convertirá en el nexo más rápido entre las dos capitales de la Península Ibérica, a la espera de que se construya la ansiada infraestructura a Portugal por Monfortinho. Los estudios avalaban que este trayecto sería el más rápido. Sin embargo, al no tener aún un proyecto con la Declaración de Impacto Ambiental aprobada, no se conoce la distancia total que tendrá el trayecto. Eso sí, la importancia de esta carretera va más allá, pues buscará conectar el norte de la provincia con Portugal por vía de alta velocidad, algo que frenaría de forma drástica la despoblación que sufren los pequeños pueblos cercanos a la Ex-A1. Esta carretera está aún en fase de redacción. La parte extremeña se hará a través de una colaboración público-privada por las inmediaciones de la localidad de Cilleros. La portuguesa, por su parte, está dividida en dos tramos. Uno de ellos ya está definido y lo tiene todo preparado para licitar la construcción. Sin embargo, para este 2025 solamente se ha destinado un millón de euros de los presupuestos para lograr el visto bueno ambiental del otro tramo.
Final en el aire
Pero, regresando a la futura conexión Cáceres-Badajoz, hay que destacar sus avances, aunque el final sigue en el aire. Se desarrollará por completo de manera paralela a la N-523 (antigua Ex-100). Se trata de una obra de gran envergadura que no solo mejorará la seguridad vial de una carretera muy transitada y con alta siniestralidad, sino que reducirá los tiempos de viaje entre ambas capitales y permitirá un tráfico más fluido de mercancías y visitantes. El tramo de 13,6 kilómetros de longitud entre Cáceres y el río Ayuela en construcción discurrirá íntegramente por el término municipal cacereño y su trazado atravesará los llanos del sur de la ciudad y salvará el río Salor mediante un viaducto de 75 metros de largo.

Gráfico explicativo. / E. P.
Además, hace apenas dos semanas se autorizó de forma definitiva por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible la segunda parte de la mencionada autovía, así como el expediente de información pública. Esta segunda fase de las obras se va a desarrollar entre Bótoa y Badajoz entre los puntos kilómetros 66,5 y 80,3, en paralelo a la N-523. Es decir, las obras se prolongarán a lo largo de 14 kilómetros en el término municipal de la capital pacense. El proyecto, que fue redactado en noviembre de 2024 por las empresas Trn Trayet y Txt Ingeniería, cuenta con un presupuesto base de licitación de 112.461.120,99 euros (IVA incluido). El anuncio, que fue publicado en el BOE (Boletín Oficial del Estado), planteaba la revisión y subsanación del anexo de expropiaciones para componer una relación de afectados veraz y completa. Además, se estima garantizar la continuidad del camino de servicio del canal de Montijo, especialmente durante la campaña de riego, que comienza el 15 de marzo.
Visita de Sánchez
Cabe recordar también que, unos días antes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, visitaron las obras del primer tramo de la autovía. Un paso por Cáceres que fue criticado por el consejero de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Manuel Martín Castizo, que manifestó el «profundo malestar» del Ejecutivo extremeño ante un acto realizado «sin avisar previamente a la Junta de Extremadura» y sin anunciar ninguna inversión en infraestructuras para la región. Sin embargo, el diputado socialista César Ramos salió al paso en este diario y señaló que «es vergonzoso que exijan responsabilidades cuando ellos mismos o son capaces de completar trámites mucho más pequeños, como la autovía entre Moraleja y Monfortinho». Ramos indicó que el coste total de la autovía podrá rondar entre 500 y 600 millones de euros, aunque aún no está asegurado.
Historia
El primer tramo de la vía tenía prevista su finalización en el año 2026, pero se retrasará, y supondría un gran avance para la reivindicación histórica de dos capitales de provincia que aún no cuentan con una vía rápida de interconexión entre ellas de forma directa. Fue hace 35 años cuando se puso sobre la mesa por primera vez la posibilidad de su construcción, pero la institución autonómica (presidida entonces por el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra) se negaba al considerar que no había suficiente tráfico.

Carlos Gil
Una década después fueron los alcaldes de las dos ciudades (Saponi en Cáceres y Celdrán en Badajoz) se pusieron de acuerdo en sus demandas y solicitaron abiertamente la infraestructura. Pero el tiempo pasó, y hasta 2006 no se anunció su construcción con fondos propios, hasta que en 2009 se logró la Declaración de Impacto Ambiental positiva. Diez años más tarde, la Junta y el Gobierno acordaron la cesión de la carretera al Estado para que se encargue de construirla y convertirla en una prolongación de la A-58, que inicia en Trujillo. Ese mismo año se aprobó definitivamente el proyecto del primer tramo, que incluye dos viaductos, ocho pasos superiores y uno inferior.
Beneficios
Aparte del asfalto y los viaductos, la futura A-58 tendrá un impacto que irá mucho más allá de la movilidad. Su construcción puede convertirse en un catalizador del turismo y la economía regional. Así lo consideraba María José Curto, presidenta del Clúster de Turismo de Extremadura, tras hablar con este diario. «Es un proyecto que llevamos años esperando y aún no sabemos cuándo se hará realidad, pero es evidente aportará beneficios turísticos, comerciales y culturales», afirma.

La mejora de las comunicaciones entre Cáceres y Badajoz fortalecerá la identidad turística de la región al unir dos polos complementarios. «Mientras Cáceres es el gran referente cultural, con su ciudad monumental y su oferta cultural, Badajoz aporta su valor como ciudad transfronteriza con Portugal, lo que amplía el atractivo conjunto», explicaba la presidenta del Clúster. Además, concluía que la infraestructura beneficiará especialmente al turismo de interior cultural, el más característico de Extremadura, y, en menor medida, el turismo comercial, muy relevante en la capital pacense.
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