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El gran reto europeo

No se gana en los despachos, sino en las calles: así late la candidatura de Cáceres 2031

Los cacereños quieren que el proyecto para aspirar a Capital Europea de la Cultura en 2031 sea un proyecto compartido, donde cada iniciativa ciudadana tenga voz

Los cacereños quieren que el proyecto para aspirar a ser Capital Europea de la Cultura en 2031 sea un proyecto compartido

Carlos Gil

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Cáceres mira al horizonte con la ilusión de convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031, una meta compartida que trasciende lo institucional y que muchos vecinos perciben como una oportunidad única para impulsar la ciudad hacia el futuro y abrir una nueva etapa de renovación urbana y social.

Desde el bullicio del casco antiguo hasta la calma de los barrios periféricos, se percibe un mismo deseo: que, tras el intento fallido de 2016, la candidatura sirva para hacer de Cáceres un lugar más vivo, que cuide su patrimonio monumental y se proyecte hacia Europa sin perder su identidad. «No se trata solo de organizar eventos, sino de atraer y retener talento, mejorar infraestructuras y espacios públicos y, en definitiva, transformar cada rincón a través de la cultura», explica María Pérez, vecina del barrio de La Madrila.

Esa transformación ya comienza a hacerse visible. Bajo el paraguas del proyecto Cáceres 2031, se están promoviendo iniciativas que cuentan con el respaldo pleno de las instituciones y de la sociedad extremeña. La Junta de Extremadura, las dos diputaciones provinciales y el Ayuntamiento de Cáceres constituyeron el Consorcio Cáceres Capital Europea de la Cultura 2031 para potenciar las acciones orientadas a consolidar la candidatura, con un presupuesto que supera ligeramente el medio millón de euros.

En calles, plazas y edificios emblemáticos, la actividad se intensifica y surgen nuevas propuestas vecinales que refuerzan la programación de la capital cacereña. «De hecho, se ha abierto un plazo para que las entidades culturales presenten sus proyectos», apunta María Barrantes, residente de la plaza de la Concepción.

María Barrantes, vecina de la plaza de la Concepción.

María Barrantes, vecina de la plaza de la Concepción. / Carlos Gil

Eventos consolidados como Womad, el Irish Fleadh o el Festival de Teatro Clásico, junto a una red activa de museos y asociaciones, han mantenido vivo el pulso cultural de la ciudad durante años. A esto se suman las rutas históricas, talleres y espacios de referencia como el Gran Teatro, el Helga de Alvear o la Filmoteca de Extremadura, que contribuyen a situar a Cáceres en el mapa cultural nacional.

«Llevo poco tiempo en la ciudad y me ha sorprendido la cantidad de actividades culturales que hay, especialmente en el casco histórico», comenta Álex Domingo, recién instalado en el centro de la capital cacereña. «Ojalá se mantengan y sigan desarrollándose proyectos interesantes que también podamos disfrutar quienes venimos de fuera».

Álex Domingo, recién instalado en la ciudad.

El joven Álex Domingo, recién instalado en la ciudad. / Carlos Gil

Retos pendientes

Pese a este dinamismo, algunos ciudadanos hacen aportaciones orientadas a mejorar aspectos del proyecto, como poner en valor el talento local para fortalecer las acciones. «Tenemos grandes artistas que podrían estar más vinculados a la candidatura», afirma Barrantes, que también señala deficiencias en la planificación de ciertas actividades culturales, donde «los plazos no eran los más adecuados».

Verónica Rodríguez considera que se debería dar mayor visibilidad a «una de las joyas de Cáceres» como es el museo Helga de Alvear, y apostar por más teatro y espectáculos accesibles a todos los públicos.

La cultura no lo es todo

Para los cacereños, la propuesta para ser capital cultural debe ir de la mano de la mejora urbana y de los servicios públicos. «Lo fundamental para Cáceres es tener mejores comunicaciones, tanto por tren como por carretera», reclama Rodríguez. «Se está construyendo la autovía hacia Badajoz, pero también necesitamos un tren que nos una con Madrid y Lisboa», puntualiza.

La conexión con otras localidades determina la comodidad de los desplazamientos y el propio futuro de la ciudad. Sin buenas comunicaciones, atraer turismo, empresas o proyectos se vuelve mucho más difícil, y eso frena su crecimiento y proyección.

Verónica Rodriguez junto a su amiga Maripaz García, en la plaza Mayor de Cáceres.

Verónica Rodriguez junto a su amiga Maripaz García, en la plaza Mayor de Cáceres. / Carlos Gil

La limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos son factores esenciales para la imagen de Cáceres. «Se necesita más atención en las zonas verdes y un mayor cuidado del mobiliario público, que está bastante deteriorado», expone Rodríguez.

Compromiso ciudadano

Desde el ayuntamiento se insiste en que es un proyecto abierto a la participación de colectivos, artistas, empresas y asociaciones vecinales. En los barrios, sin embargo, muchos piden que esa participación sea real y no simbólica. «Es imprescindible que toda la ciudadanía esté implicada con el proyecto», expone María Barrantes.

Asimismo, reclaman que el impulso sea más equitativo y llegue a cada rincón de la ciudad. «Mi barrio está bastante animado, pero hay otras zonas, como la plaza Italia, en los que estoy viendo menos programación artística y cultural», asegura. Mientras tanto, la ciudad, con el apoyo de toda la región extremeña, continúa su camino para consolidarse y proyectarse hacia Europa.

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