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Tráfico y seguridad vial

"Una diferencia de 20 km/h puede ser fatal", el accidente de la Ronda Norte de Cáceres despierta una vieja pregunta: ¿se circula demasiado lento o demasiado rápido?

El siniestro con cuatro vehículos y varios heridos vuelve a poner el foco en la limitación de velocidad y en el pasado de la Ronda Norte, que llegó a tener radares activos en el pasado

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El grave accidente registrado este martes en la Ronda Norte de Cáceres, con cuatro vehículos implicados y varios heridos, ha vuelto a situar en el centro del debate el papel que juega la velocidad máxima permitida en una de las vías más transitadas y con mayor siniestralidad de la capital cacereña.

El siniestro, que se produjo en torno a las 11.40 horas en el semáforo previo a la rotonda del Burger King y el Mercadona de Mejostilla, dejó seis personas trasladadas al Hospital Universitario, una de ellas en estado grave. Según los primeros datos, el choque se originó cuando un camión frigorífico colisionó por alcance con un turismo, generando un efecto dominó que afectó a otros dos coches.

Más allá de las causas concretas, que investiga la Policía Local de Cáceres, el suceso ha reavivado la discusión sobre si la actual limitación de 50 kilómetros por hora es adecuada para una vía que combina tramos amplios, tráfico intenso y circulación de vehículos pesados.

De 80 a 50 kilómetros por hora

La Ronda Norte fue inaugurada en 2004 como una vía de circunvalación pensada para dar fluidez al tráfico entre los barrios del norte y el este de la ciudad. Durante sus dos primeros años, el límite de velocidad era de 50 kilómetros por hora, pero después subió a los 80, y la Policía Local llegó a instalar un radar fijo en 2007 que sancionó a más de 2.300 conductores en tres meses, según publicó entonces este diario.

Cuatro vehículos implicados en un accidente en la Ronda Norte de Cáceres

Jorge Valiente

Con el paso del tiempo, los controles se mantuvieron de forma intermitente, especialmente en campañas conjuntas con la DGT. La vía era conocida por los conductores como una zona con vigilancia frecuente, sobre todo en el tramo comprendido entre Pinilla y Mejostilla.

El gran cambio llegó el 11 de mayo de 2021, cuando entró en vigor la normativa estatal que fijó en 50 kilómetros por hora el límite máximo en vías urbanas con más de un carril por sentido, aunque para esa fecha ya era su velocidad máxima. Desde entonces, la Ronda Norte se ajusta a esa velocidad, pese a su diseño de vía rápida. El ayuntamiento estudió la posibilidad de recuperar los 80 km/h, pero descartó la medida al considerar que no reúne los requisitos técnicos para ser considerada una autovía urbana.

Un punto con historial de accidentes

El tramo donde se produjo el siniestro de este martes —la entrada a la rotonda de Mejostilla— es uno de los puntos más conflictivos del recorrido. El cruce de tráfico comercial, la proximidad de un semáforo y la pendiente descendente que precede a la glorieta incrementan el riesgo de alcances y frenazos bruscos, sobre todo en horas de máxima circulación.

Aunque la reducción a 50 kilómetros por hora buscaba disminuir la gravedad de los accidentes, algunos conductores consideran que el límite provoca mayores diferencias de velocidad entre los vehículos pesados y los turismos, lo que podría derivar en situaciones como la ocurrida esta semana.

Debate abierto

Fuentes municipales recuerdan que la velocidad inadecuada o la falta de atención siguen siendo las principales causas de siniestros en vías urbanas, y que el límite de velocidad responde a criterios de seguridad establecidos por la DGT. Sin embargo, el suceso ha reactivado la conversación sobre si una vía de las características de la Ronda Norte (recta, amplia y con tráfico mixto) requiere una revisión de la señalización y los puntos de control.

Mientras se analiza el atestado del accidente, el suceso sirve de recordatorio de que la velocidad, aun dentro de los márgenes legales, puede ser determinante en la magnitud de un impacto. En palabras de un experto consultado, "una diferencia de 20 kilómetros por hora puede marcar la frontera entre un susto y una tragedia".

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