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Nuestro pasado

¿Qué pasó en Cáceres con los fenómenos paranormales?

Numerosos testigos aseguraban haber visto seres extraños y luces inexplicables en distintas localidades de la provincia

ovnis.

ovnis. / Cedida

Cáceres

La noche del 4 de septiembre de 1985 se declara un gran incendio en los almacenes de Tambo, en la calle Alfonso IX de Cáceres. De forma paralela en el número 28 de la calle Gabriel y Galán de Arroyo de la Luz aparecen manchas de sangre e incluso se habla de sucesos paranormales. Pero no es la primera vez que ocurren este tipo de sucesos en la región extremeña.

Sucesos paranormales en la región

El avistamiento de OVNIS está presente en muchas partes del mundo y, en su mayoría, no hay una explicación lógica a pesar del avance científico y tecnológico. La ufología se popularizó hace más de cuatro décadas, cuando vecinos de distintas provincias relataban lo ocurrido a los medios de comunicación. En España, se han documentado miles de casos y una de las comunidades con más avistamientos registrados es Extremadura. Los investigadores de este tipo de sucesos afirman que la región extremeña es una zona de especial incidencia, y las hemerotecas dan fe de ello

Seres extraños

Relatos sobre seres extraños y objetos brillantes no identificados en lugares como Las Hurdes, La Vera y Valencia de Alcántara, fueron detallados por testigos y recogidos en libros de texto. Muchas de esas historias se mediatizaron y pasaron a la posteridad bajo algún título característico, pero nunca se dio una explicación lógica y racional.

Primer caso con testimonios documentados

El primer caso con testimonios documentados se remonta a 1907, en Las Hurdes y es conocido como El Duende de Ladrillar. A finales de febrero, varios vecinos de la localidad de Ladrillar escucharon al anochecer unos gritos extraños que hicieron a todos refugiarse en sus hogares. Vieron una pequeña figura flotando en el aire por las afueras del pueblo, junto a dos luminarias.

Durante tres días apareció, y el suceso quedó registrado en actas oficiales. En el primer congreso de hurdanófilos celebrado en Plasencia, el párroco, Isaac Gutiérrez, narró lo sucedido: "Vestía ropajes ceñidos y oscuros enfundados en un menudo cuerpo, la cabeza era desproporcionada, y las extremidades cortas". Estos testimonios se guardan hoy en el Archivo Episcopal de Cáceres.

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