Entrevista
Juan José Collado, abogado en Cáceres: "El robo de Atrio me puso en la palestra y fue un salto enorme en mi carrera"
El letrado cacereño repasa algunos de los procesos más relevantes en los que ha trabajado a lo largo de su joven trayectoria

El letrado cacereño Juan José Collado, durante la entrevista. / Jorge Valiente

Juan José Collado (Cáceres, 1993) se ha consolidado como uno de los abogados penalistas de referencia en la región, tras asumir la defensa de varios casos de gran repercusión mediática. En esta ocasión, relexiona sobre la evolución de los delitos, la influencia de los medios en los juicios y la dinámica de los tribunales.
Trayectoria profesional
Pregunta: ¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la abogacía?
Respuesta: Estudié la carrera en Cáceres y empecé a trabajar con Emilio Cortés, que además era mi profesor. Tuve el mejor maestro que podía tener, pero tras cuatro años junto a él decidí emprender mi camino en solitario. Estoy muy agradecido porque me dio la posibilidad de ver casos muy importantes desde dentro y coger tablas.
P: ¿Y cómo ha evolucionado su forma de ejercer desde entonces?
R: Al principio, lo más difícil es captar clientes. El boca a boca es fundamental. Poco a poco vas ganando reconocimiento hasta que llega un momento en el que te codeas con las primeras espadas.
El sistema judicial en Cáceres
P: ¿Considera que el sistema judicial actual funciona con la celeridad y garantías suficientes?
R: Con garantías sí, celeridad no. Y eso que el partido judicial que mejor funciona en Extremadura es el de Cáceres. El Juzgado de Instrucción número 1 va rapidísimo, al igual que la Audiencia Provincial y los Juzgados de lo Penal. En Badajoz, en cambio, puedes estar un año esperando.
P: ¿Cómo es la relación entre abogados, jueces y fiscales en un entorno judicial pequeño?
R: Al final, nos conocemos todos. De los cuatro magistrados que componen la sala de la Audiencia Provincial, tres me dieron clases en el máster, y también hice las prácticas con los dos jueces de lo Penal. La relación es más o menos cercana, dentro de que cada uno desempeña su labor. Y entre abogados claro que hay competencia, pero sana.
P: Bajo su experiencia, ¿ha cambiado el tipo de delitos que llegan a los juzgados de Cáceres?
R: Cada vez hay más tráfico de drogas, porque sigue siendo dinero fácil. También han aumentado las estafas informáticas o telefónicas y las agresiones sexuales. La violencia de género, por desgracia, es una constante, y últimamente llevo varios delitos contra la fauna y la flora, ya que, con los cambios legislativos, lo que antes no se consideraba delito ahora sí puede serlo.
Exposición pública
P: En los últimos años ha llevado varios casos de gran repercusión mediática. ¿Cómo se gestiona la presión cuando un proceso judicial es seguido tan de cerca por la opinión pública?
R: Lo que trasciende es el resultado, no todo el trabajo que hay detrás. Por ejemplo, en el caso del robo en Atrio, lo que trascendió fue la salida de permiso de Dumitru y Priscila y la expulsión de ella. Pero detrás están las visitas a prisión, escritos, reuniones… lo que se ve solo es la punta del iceberg. La satisfacción personal es la misma, aunque mediáticamente es totalmente distinto. No es habitual que los medios te estén esperando en la puerta de prisión cuando va a salir un cliente, pero acabas acostumbrándote.
P: Uno de los casos más sonados en la ciudad fue el robo de Atrio. ¿Qué ha supuesto para su carrera profesional la defensa de los dos implicados?
R: Sobre todo me ha puesto en la palestra. Normalmente se va construyendo una reputación poco a poco, pero con el caso de Atrio pasé de no ser conocido a tener bastante presencia pública. Fue un gran salto a nivel de exposición y me ha ayudado a captar más clientes, aunque sigo desarrollando el mismo trabajo de siempre.

Juan José Collado, en su despacho en Cáceres. / Jorge Valiente
P: Asumió la causa cuando Dumitru y Priscila ya habían sido condenados. ¿Qué le hizo dar el paso y cómo se afronta un caso con tanta repercusión?
R: Me llamaron dos clientes que estaban en el módulo 3 con Dumitru y me dijeron: "El que cometió el robo de Atrio quiere hablar contigo”. Fui a prisión y le expuse qué se podía intentar conseguir: por un lado, permisos y grados, y por otro, la expulsión. En el caso de Priscilla se logró todo. Y todo fue en un tiempo relativamente corto: cogí el caso en marzo y en agosto ya disfrutaban los dos del permiso.
P: En los últimos años hemos visto un incremento en la exposición mediática de los juicios. ¿Influyen los medios en la percepción de la justicia?
R: En principio, no. Pero hay procedimientos, sobre todo en tribunales de jurado, donde los medios influyen y mucho, ya que los miembros del jurado son vecinos con su propia ideología que, en muchos casos, solo conocen de justicia lo que han visto o leído en los medios. Si llegan al juicio con la idea preconcebida de que el acusado puede ser culpable, ya empiezas con desventaja.
P: ¿Cómo se revierte esa situación?
R: Con pruebas. En el juicio se pide que los jurados se centren en lo que ven en la sala y ahí es donde hay que darle la vuelta a la concepción que puedan tener. Excepto los jueces, nadie es neutral, por eso lo ideal sería que todos los procesos fueran con tribunales profesionales.
Casos en la provincia
P: Usted lleva la defensa del alguacil de Hinojal, que reconoció el asesinato de “su mano derecha”. ¿Cómo se construye una defensa cuando el propio acusado admite los hechos?
R: El objetivo es aminorar la pena en la medida de lo posible. El abogado penalista no solo busca la absolución; cuando esta no es viable, la solución es reducir la condena utilizando todas las herramientas legales disponibles.
P: ¿En qué punto se encuentra actualmente?
R: Hay varios atenuantes que se pondrán sobre la mesa cuando llegue el juicio, que aún no tiene fecha, y creo que la pena se puede rebajar considerablemente.
P: En Plasencia participa en la causa por la muerte de una menor tras una disputa entre clanes. ¿Cómo se afronta un proceso tan sensible, marcado por tensiones familiares y vecinales?
R: Es un caso muy delicado porque se trata de la muerte de una niña. Nunca había tenido la experiencia de estar un juzgado acordonado por la Guardia Civil y la Policía, y ese día pasó.
P: ¿Qué papel juegan los abogados para rebajar la tensión social en este tipo de casos?
R: Creo que ninguno. La tensión está ahí y seguirá estando. El coche en el que iban varias personas, entre ellas mi cliente, recibió 19 tiros, así que es inevitable.
P: También ejerce la defensa del acusado en el crimen de Moraleja. ¿Qué particularidades tiene un proceso penal en un entorno rural tan pequeño, donde la cercanía entre las partes es inevitable?
R: Mi cliente es una bellísima persona, pero es cierto que ha tenido problemas de drogadicción y una serie de circunstancias que le llevaron a cometer el acto. En los pueblos todo el mundo se conoce y cuando pasan estas cosas quedas marcado, por lo que es posible que cuando salga de prisión tenga que mudarse.
Sucesos locales
P: Otro asunto de gran calado fue la condena de cinco temporeros por retener a sus jefes para cobrar una deuda. ¿Influyeron las condiciones laborales o la falta de protección legal de los trabajadores migrantes?
R: Se mezclaron varias cosas. Primero, que son ciudadanos de la India y desconocen cómo funciona la ley aquí. Después, un hartazgo serio, ya que llevaban dos años detrás de esas dos personas para cobrar 20.000 euros, que no es una suma pequeña. La mentalidad de estas personas es trabajar y trabajar para ganar dinero, y acabaron aprovechándose de ellos, así que llega un momento en el que te cansas. Pedían 19 años de prisión para cada uno, por lo que ir a juicio podría haber salido muy mal. Así que llegué a un acuerdo por siete años, que por la regla del triple de la mayor se reduce a seis, de los que ya han cumplido uno.
P: Por último, uno de los casos más recientes es el del barbero de la calle Argentina acusado de vender drogas. ¿Qué ocurrió realmente?
R: A mí me llamó la familia cuando llevaba unos 15 días en prisión. Es una cantidad muy pequeña, ya que solo se le incautaron 5,5 gramos de cocaína. Se demostrará que no es para venta, ya que la investigación que realiza el grupo de estupefacientes de Cáceres es muy limitada y solamente se ve salir a tres personas de la peluquería, a las que no se les incautó ninguna dosis. Hay que tener en cuenta que se trata de una peluquería, por lo que el tránsito diario de personas es muy alto y cualquiera puede entrar a pedir una cita y salir rápidamente. Es cierto que cuando se hace el registro la droga estaba allí, pero contamos con elementos suficientes para demostrar que no era con ese fin. Desde que asumí la defensa, tardé poco más de una semana en ponerlo en libertad, y ahora seguimos en fase de instrucción y trabajando para probar su inocencia.
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