Urbanismo y limpieza
Tras años cubierta por carteles y grafitis, una cochera recupera su aspecto original y devuelve la dignidad a una de las zonas más castigadas del centro de Cáceres
Una puerta de garaje renace en la calle Colón: el pequeño milagro contra la suciedad y los carteles en Cáceres

El antes y el después del garaje de Colón. / El Periódico Extremadura

La pegada indiscriminada de carteles y publicidad en la vía pública se ha convertido en un problema persistente en Cáceres, especialmente en las zonas más transitadas del centro. Muros, fachadas y puertas privadas sirven con frecuencia de soporte para anuncios de espectáculos, conciertos o eventos que, pese a estar prohibidos fuera de los espacios habilitados, aparecen en cualquier esquina.
Uno de los casos más visibles se encontraba en la calle Colón, esquina con Hernando de Soto, donde durante años una puerta de cochera permanecía cubierta por capas de papel, pegamento y grafitis. Aquella superficie se había transformado en un mural caótico de publicidad acumulada, símbolo de una práctica que ensucia la ciudad y deteriora el patrimonio urbano.
Ahora, después de años de abandono, la propiedad ha decidido rehabilitar y pintar la fachada, devolviendo dignidad al inmueble y aportando un atisbo de prestancia a un área castigada por la suciedad. El cambio es evidente: el garaje, antes saturado de carteles y residuos, luce ahora una apariencia limpia que destaca en una zona que durante años ha sido víctima del incivismo.
Aunque el ayuntamiento dispone de ordenanzas que prohíben la colocación de carteles en fachadas privadas, mobiliario urbano y espacios no autorizados, la falta de control y sanciones efectivas ha permitido que esta práctica se normalice. Los soportes públicos designados para la publicidad —paneles y tablones municipales— resultan insuficientes, y muchos promotores optan por pegar sus anuncios en cualquier superficie visible.
“Es un problema de responsabilidad compartida”, explica un técnico municipal consultado. “Los carteles se colocan sin permiso y a menudo en propiedades privadas. Aunque se limpien, en pocos días vuelven a aparecer. Falta civismo, pero también seguimiento y sanción”.

La cartelería inunda la ciudad / Miguel Ángel Muñoz
Vecinos de la zona comparten esa sensación de abandono. “Da pena ver cómo se llenan las calles de papeles y nadie hace nada”, lamenta una residente de Colón, que aplaude la iniciativa de la cochera rehabilitada. “Cuando alguien se preocupa por su fachada, mejora toda la calle”.
Un problema que se repite en toda España
Lo que ocurre en Cáceres no es un caso aislado. Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia afrontan desde hace años el mismo reto: la publicidad ilegal en muros y fachadas que degrada la imagen urbana.
En Madrid, el Ayuntamiento ha tenido que reforzar su brigada antipintadas y sancionar a empresas promotoras que usan el espacio público como soporte gratuito para sus campañas. En Barcelona, las multas por colocar carteles sin autorización pueden llegar a los 3.000 euros, aunque los responsables son difíciles de identificar. Sevilla y Zaragoza han optado por campañas de concienciación ciudadana y limpieza exprés, mientras que Valencia ha habilitado mupis temporales y tablones digitales para absorber parte de la demanda publicitaria sin dañar el entorno.
Según la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), esta práctica se ha convertido en una “forma de vandalismo visual” que genera costes de limpieza millonarios cada año y afecta tanto a la estética como a la seguridad de los espacios públicos. “Las ciudades deben ser escaparates de civismo, no tablones de anuncios improvisados”, señalaba en un reciente informe su comisión de Urbanismo.
Pequeños gestos que transforman la ciudad
La recuperación de esta cochera demuestra que la transformación del espacio público también empieza desde lo privado. Un simple lavado de cara puede cambiar la percepción de una calle y animar a otros propietarios a cuidar su entorno.
En una ciudad Patrimonio de la Humanidad como Cáceres, la limpieza y el respeto por el paisaje urbano no son solo una cuestión estética, sino también una responsabilidad colectiva. Recuperar la belleza de las calles pasa por erradicar la publicidad ilegal, actuar contra los grafitis vandálicos y proteger los edificios que dan identidad al centro.
Porque a veces, como en este caso, una puerta limpia puede abrir el camino hacia una ciudad más cuidada.
- “Compartimos el mismo pan”: despedida a Antonio Ramiro Cortijo, un maestro de Cáceres que unió aulas y personas
- Una avería en una vivienda de San Blas provoca la pérdida de millones de litros de agua en Cáceres
- El Tribunal Supremo anula las condenas por prevaricación a cinco exalcaldes de pueblos del Valle del Jerte por los vertidos de cerezas
- Con palos, a patadas y a puñetazo limpio: las imágenes de la pelea con más de 50 implicados en Aldea Moret (Cáceres)
- Miguel Ángel Bravo, el abuelito universitario de Cáceres, no quiere ir a La Madrila: 'Se puede armar la de San Quintín
- Las ‘Cañas de Navidad’, a revisión: por qué hosteleros y administraciones apoyan los cambios en horarios y normas
- Muere Paco Movilla, referente de la creación, el cine y la publicidad en Cáceres
- Un herido con arma blanca en una multitudinaria pelea con más de 50 involucrados en Aldea Moret de Cáceres