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San Pedro de Alcántara y Virgen de Guadalupe concentran la nueva fiebre comercial en Cáceres

El nuevo eje dorado del comercio cacereño: San Pedro y Virgen de Guadalupe se llenan de vida

Nuevas aperturas como una jamonería o la agencia B Travel se suman a la transformación de esta zona, que se consolida como referente gastronómico y de servicios

Vídeo | Así es San Pedro de Alcántara y Virgen de Guadalupe: el nudo comercial de Cáceres

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Las calles San Pedro de Alcántara y Virgen de Guadalupe, junto con sus aledaños, se han convertido en el auténtico nudo comercial de Cáceres. Dos vías perpendiculares donde los locales no permanecen vacíos: si un negocio cierra, en pocas semanas hay otro proyecto que ocupa su espacio. Este dinamismo ha despertado el interés de inversores y emprendedores, que ya miran esta zona como una de las más prometedoras de la capital cacereña.

En el número que antes ocupaba Las Acacias abrirá próximamente una nueva jamonería impulsada por Zeus Carrero, responsable de Extreibéricos, con sede en Clara Campoamor. El empresario amplía así su franquicia y refuerza su presencia en la ciudad con un local que se integrará en esta pujante área comercial.

Por su parte, en San Pedro de Alcántara, tras el cierre de Sana Locura, aterriza The Travel Brand (B Travel), la enseña comercial del grupo Barceló Viajes, integrada en Ávoris Corporación Empresarial, el mayor grupo turístico de España. La firma llega a Cáceres con un concepto centrado en ofrecer “experiencias diferentes y emotivas para descubrir y redescubrir destinos”, según destaca la propia compañía.

La ‘Beverly Hills’ cacereña, entre el ocio y la gastronomía

No es casualidad que esta zona, conocida popularmente como la ‘Beverly Hills’ cacereña, concentre negocios de restauración, moda y ocio. En los últimos meses han abierto locales como Astoria, el nuevo nombre del histórico Gran Café, que rinde homenaje a los antiguos cines Astoria del esquinazo con Santa Joaquina de Vedruna. También Santa Gloria, en el espacio que ocupaba Prenatal, representa esa nueva tendencia empresarial basada en combinar ocio, bienestar y gastronomía (ahora prepara su desembarco en Pintores).

En Santa Gloria, además de desayunos y meriendas, los clientes pueden disfrutar de la lectura de la prensa diaria —El Periódico Extremadura incluido—, lo que refuerza el concepto de experiencia integral que buscan los consumidores.

El área también acoge la tienda oficial del Club Polideportivo Cacereño, donde es posible adquirir la camiseta conmemorativa del ascenso o prendas outlet con grandes descuentos. El Cacereño, fundado en 1918, es uno de los clubes más destacados de la Tercera División, con 56 temporadas disputadas y 11 títulos en su haber.

A su alrededor proliferan comercios de todo tipo: farmacias, peluquerías, salones de belleza, floristerías, tiendas de moda como Roberto Verino, un espacio gourmet (DS), la cadena de hamburguesas TGB (The Good Burger) y negocios de cercanía, como la tienda de arreglos de la siempre amable Memi o una ortopedia. No falta tampoco un quiosco de prensa, con el característico toldo verde de El Periódico Extremadura, que resiste como uno de los últimos puntos de venta de prensa impresa en la zona.

La vitalidad comercial de San Pedro y Virgen de Guadalupe no solo impulsa la economía local, sino que está animando a la rehabilitación de viviendas y al regreso de nuevas generaciones al centro de Cáceres. Un fenómeno que refuerza la idea de que el corazón de la ciudad vuelve a latir con fuerza gracias a un modelo de negocio que combina tradición, experiencia y cercanía.

Por qué los centros urbanos vuelven a estar de moda

El resurgir de zonas como San Pedro o Virgen de Guadalupe no es un fenómeno aislado. Forma parte de una tendencia general que se repite en muchas ciudades españolas: la revalorización del centro urbano.

Durante años, los grandes centros comerciales a las afueras desplazaron el comercio tradicional, pero hoy los hábitos de consumo están cambiando. Las personas buscan proximidad, autenticidad y experiencia, tres valores que encuentran en los entornos céntricos. El cliente ya no solo quiere comprar; quiere sentir que forma parte de la ciudad, pasear por calles vivas, disfrutar de una terraza o entrar en tiendas con identidad propia.

Cafetería Santa Gloria, que también abrirá en Pintores.

Cafetería Santa Gloria, que también abrirá en Pintores. / Jorge Valiente / Jorge Valiente

A ello se suma la transformación demográfica y laboral: el auge del teletrabajo, la movilidad reducida y el deseo de recuperar el tiempo libre han impulsado un nuevo estilo de vida urbano, más pausado y social. Los centros ofrecen todo a pie de calle —ocio, cultura, gastronomía, servicios— y se han convertido en escenarios donde se mezclan generaciones, turistas y vecinos.

Las administraciones locales también han contribuido con políticas de peatonalización, rehabilitación de edificios y mejora de la movilidad sostenible, que hacen del centro un lugar más habitable y atractivo para vivir.

Opinión de los expertos

Según expertos en urbanismo preguntados por este diario “el centro de las ciudades está dejando de verse como un lugar congestionado y caro, para convertirse en un espacio con valor experiencial. Los ciudadanos quieren volver a los barrios donde se camina, donde hay vida de calle y donde cada esquina tiene historia”.

Consultoras especializadas en expansión comercial sostienen, por su parte, que “la nueva ola de negocios busca localizaciones con alma y tráfico peatonal real. Los emprendedores saben que los centros urbanos garantizan visibilidad, turismo y fidelización, algo que los polígonos o los parques comerciales no ofrecen en la misma medida”.

Hay economistas, analistas de tendencias de consumo, que igualmente señalan que “la pandemia fue un punto de inflexión: el confinamiento y el trabajo remoto impulsaron la idea de barrio y la necesidad de comercio de proximidad. Los centros se han convertido en polos de convivencia y dinamismo económico”.

En el caso de Cáceres, la recuperación del centro tiene además un componente simbólico. “El casco urbano cacereño siempre ha sido un punto de referencia, pero ahora está sabiendo reinventarse sin perder su esencia”, apunta Caldera. La mezcla entre negocios de nueva generación, franquicias selectivas y comercio local está generando un ecosistema equilibrado que combina identidad y rentabilidad.

El ejemplo de San Pedro de Alcántara y Virgen de Guadalupe refleja ese cambio: calles vivas, locales ocupados, terrazas llenas y una sensación compartida de que el corazón comercial de la ciudad vuelve a impulsarse con fuerza.

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