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Patrimonio

Las visitas a las ruinas romanas únicas en Cáceres, más cerca: la diputación prevé abrir el Palacio de Mayoralgo en el primer trimestre del año que viene

El presidente de la institución provincial, Miguel Ángel Morales, ha detallado que el proceso de adquisición está prácticamente culminado y que en los próximos meses se afrontará la reorganización interna para poner el histórico edificio a disposición de la ciudadanía

VIDEO | La Diputación de Cáceres adquiere el Palacio de Mayoralgo por ocho millones de euros

Jorge Valiente

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La Diputación de Cáceres confía en que el Palacio de Mayoralgo comience a funcionar como espacio público y administrativo en el primer trimestre de 2026. El presidente de la institución provincial, Miguel Ángel Morales, ha detallado que el proceso de adquisición está prácticamente culminado y que en los próximos meses se afrontará la reorganización interna para poner el histórico edificio a disposición de la ciudadanía.

Según explica la Diputación, el próximo mes se abonarán cinco millones de euros, cantidad aprobada en el último pleno. El pago se completará en enero de 2026 con los tres millones restantes, lo que permitirá asumir oficialmente la titularidad del inmueble.

Una vez formalizada la compra, el objetivo es reubicar servicios y personal de la Diputación en el edificio sin necesidad de grandes obras, dado que ya alberga a trabajadores y se encuentra plenamente operativo. Paralelamente, la institución diseñará un plan para abrir espacios de uso ciudadano, compatibilizando la actividad administrativa con la vertiente cultural y patrimonial.

La Diputación quiere que el Mayoralgo se convierta en un espacio vivo, accesible y con actividad continua. Para ello, contempla: exposiciones y programación cultural, aprovechando los grandes espacios interiores, visitas guiadas a las ruinas romanas que se conservan en el subsuelo del palacio, siempre garantizando el normal funcionamiento de los servicios administrativos y utilización del patio y zonas posteriores para actos, conciertos y actividades públicas, que se planificarán en coordinación con el área de Cultura y Patrimonio.

Compatibilizar trabajo diario y visitas

El reto inmediato, señalan desde la Diputación, será organizar los flujos internos: determinar qué servicios se instalan en cada ala, cómo se protege la zona arqueológica para que pueda visitarse sin interferir con el trabajo diario y qué espacios se habilitan para las actividades culturales.

Los técnicos ya están evaluando cómo aislar las ruinas y cómo distribuir los servicios en función de las necesidades de cada departamento. La intención es que el edificio pueda estar plenamente incorporado al funcionamiento político y administrativo de la Diputación “cuanto antes”.

VIDEO | La Diputación de Cáceres adquiere el Palacio de Mayoralgo por ocho millones de euros

Jorge Valiente

La Diputación destaca el valor simbólico de que el Mayoralgo —uno de los inmuebles más emblemáticos del casco histórico— pase de ser un edificio de titularidad privada a convertirse en un recurso público y abierto a los ciudadanos. El objetivo es que no solo sea un espacio de trabajo, sino también un lugar donde ciudadanos y visitantes puedan conocer la historia de Cáceres y disfrutar de nuevos usos culturales.

Fue el pasado 23 de octubre cuando este diario lanzaba la exclusiva: la Diputación Provincial de Cáceres había cerrado la compra del palacio de Mayoralgo, propiedad de Unicaja y joya arquitectónica de la ciudad monumental. Ocho millones de euros ha costado la operación. En la actualidad, un centenar de trabajadores de la entidad financiera ocupan estas dependencias que muy pronto pasarán a ser patrimonio de la diputación, institución que dedicará el edificio a servicios administrativos y culturales.

Con la compra, el gobierno provincial suma un legado sin precedentes en la plaza de Santa María, donde se encuentra su sede central, además del palacio de Carvajal y del palacio de la Duquesa de Valencia.

Una joya arquitectónica con 2.000 años de historia

En pleno corazón del casco histórico de Cáceres, en la plaza de Santa María, se erige el Palacio de Mayoralgo, un edificio que resume siglos de evolución urbana, arquitectónica y arqueológica. Construido entre finales del siglo XV y principios del XVI por la familia Mayoralgo —una de las primeras que instituyeron un mayorazgo en la ciudad—, su fachada mezcla elementos góticos y renacentistas, sobre un sólido precedente medieval.

El edificio se compone de una portada de medio punto, ventanas geminadas, y un escudo que representa un águila y una torre, con la inscripción en latín: «Sé tú Señor para nosotros torre de fortaleza y se renovará como la del águila, nuestra juventud».

En su interior destaca un patio de estilo mudéjar, con arcos apuntados apoyados sobre columnas biseladas, que conservan restos de intervenciones medievales y renacentistas.

Durante las reformas realizadas en 2001 en el palacio, los trabajos sacaron a la luz un yacimiento arqueológico que revivió literalmente el suelo de la ciudad. En un área de unos 500  metros cuadrados del patio aparecieron restos que abarcan desde la época romana (siglo I d.C.) hasta nuestros días, conformando una “sección estratigráfica” de la evolución urbana de Cáceres.

Se hallaron vestigios como una vivienda con patio, una cisterna, un taller de forja del siglo III, así como una calzada romana. Este descubrimiento ha sido valorado por investigadores como clave para confirmar que la antigua colonia romana Norba Caesarina se localizaba en el recinto intramuros del actual casco histórico de Cáceres.

Gracias a este hallazgo, el palacio no solo es un edificio noble de la Edad Moderna, sino también un espejo del pasado remoto de la ciudad.

El Ayuntamiento de Cáceres y la entidad titular del edificio firmaron un convenio para la apertura gradual del yacimiento al público -los sábados, domingos y festivos con guía-, lo que permitió por fin que este patrimonio oculto pudiera ser visitado. El acceso al recinto de excavación se realiza a través de pasarelas y se integra en el itinerario turístico del recinto histórico.

¿Por qué es relevante Arqueología urbana?

Ofrece una lectura continua de más de dos mil años de historia urbana, algo excepcional en el contexto de Cáceres. Valor arquitectónico: combina estilos gótico, mudéjar y renacentista, mostrándose como testimonio de la transición entre la Edad Media y el Renacimiento. Relevancia patrimonial: al estar dentro del recinto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, su conservación y difusión aportan al conjunto monumental de la ciudad.

Aunque el palacio ya permite visitas al yacimiento, todavía se plantea el reto de abrirlo de forma más amplia, mejorar su musealización interior y poner en valor tanto los espacios arquitectónicos antiguos como los vestigios arqueológicos. Además, hay que continuar con políticas de conservación que aseguren que estos restos no queden ocultos o deteriorados.

El Palacio de Mayoralgo es, sin duda, una de las piezas clave para entender Cáceres: no solo como ciudad medieval amurallada o como un paisaje renacentista, sino como un lugar con capas históricas profundas, desde la colonia romana hasta hoy. Visitarlo es, en efecto, “ver toda la historia de la ciudad” bajo un mismo techo.

Sobre las 9.30 de la mañana del 23 de julio de 1937, en plena Guerra civil, cinco aviones republicanos sobrevolaron Cáceres descargando 29 bombas que dejaron 34 muertos y 78 heridos, la mayor parte de ellos personas civiles. Solo fallecerían dos militares. Los aviones, que habían despegado de la base aérea de Los Llanos en Albacete, eran conocidos como Katiuskas, bombarderos de fabricación soviética que utilizarían la guerra civil española como campo de pruebas. Al igual que lo hicieron los temidos Caproni 310, de fabricación italiana, o los Stukas alemanes, que fueron utilizados por el bando rebelde.

En ese bombardeo el palacio de Mayoralgo quedó destruido. Fue la Caja de Ahorros de Extremadura bajo la presidencia de Jesús Medina quien se ocupó de la rehabilitación de este bien histórico que ahora pasa a manos de la diputación.

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