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El blog del cronista

El puente de Cabezuela, un siglo de historia sobre el Jerte: la joya centenaria que unió Cáceres y Ávila

Construido a inicios del siglo XX, esta obra de ingeniería sigue soportando el tráfico diario en la N-110 mientras se levanta su relevo a pocos metros

Imagen actual del puente.

Imagen actual del puente. / Toni Gudiel / Toni Gudiel

Juan Pedro Recio Cuesta

Juan Pedro Recio Cuesta

Cáceres

El Valle del Jerte, comarca que recibe a miles de visitantes cada año, atesora una gran riqueza natural y paisajística. Además, todos y cada uno de sus once pueblos poseen un destacado patrimonio histórico y cultural. Hoy, viajamos hasta uno de ellos: Cabezuela del Valle, que se sitúa en el corazón de este vergel regado por el Jerte. Antigua villa que conserva una arquitectura tradicional de interés y numerosos vestigios de su pasado, es el único municipio del valle que posee la declaración de Conjunto Histórico-Artístico. Y motivos para ello tiene.

Pero en este viaje no nos vamos a detener en hablar de su rica Historia -la cual desentrañó con minuciosidad un hijo de este pueblo, el profesor Fernando Flores del Manzano, cuya labor de cronista continúa ahora, desde 2022, nuestro compañero Juan Carlos López Duque-, pero sí lo vamos hacer para tratar un elemento arquitectónico de indudable interés histórico y patrimonial que se encuentra a escasos metros de su núcleo de población: el puente que, sobre el río Jerte, fue construido en los primeros años de la década de 1900.

Imagen del puente jerterño.

Imagen del puente jerteño. / Cedida a El Periódico

Y para entender su valor, viajemos también en el tiempo. Aunque el puente protagonista de este relato, tal y como lo conocemos en la actualidad, data de los primeros años del pasado siglo XX, debemos de indicar que, desde hace siglos, en ese mismo lugar donde este se ubica, ha existido un puente para cruzar, de un lado a otro, el río Jerte. Aunque algunas informaciones no contrastadas indican que el que sería el primer puente podría tener un posible origen romano, ya sí está documentada la existencia de uno en este lugar en la Edad Media, que servía para cruzar el río a viandantes, arrieros, caballerías, trajinantes y al ganado, el cual debía de pagar una tasa (»pontazgo») por pasar por él. Esta misma función tuvo también durante los siglos de la Edad Moderna, etapa en la que ya disponemos de un mayor número de testimonios documentales sobre el mismo, pues de los siglos XVII y XVIII proceden dos mapas en los que se refleja un paso que cruza el río Jerte muy cerca del núcleo de población de Cabezuela que, indudablemente, se trata de este puente. También abundan alusiones a este antiguo puente en los diccionarios geográficos e históricos del primer siglo de la Edad Contemporánea, esto es, del XIX. Así, en el de Madoz, publicado en 1849, en la entrada relativa a Cabezuela se nos dice: “Le baña de Norte a Sur el río Jerte que pasa inmediato a sus casas, en cuyo punto tiene un buen puente de piedra de un solo arco muy elevado».

Fotografía del puente, década de 1950, Archivo Histórico Provincial de Cáceres.

Fotografía del puente, década de 1950, Archivo Histórico Provincial de Cáceres. / Cedida a El Periódico

Sin duda, una sucesión de puentes, que allí han existido en siglos pasados, que bien merecen un estudio pormenorizado. Conocidos sus precedentes, centrémonos ahora en la historia del puente actual. Fruto de nuestras investigaciones sobre la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila y de la consulta de un importante volumen de documentación que se encuentra depositada en el Archivo General de la Administración, sabemos que allá por el año de 1901 esta nueva vía de comunicación ya llegaba hasta Cabezuela. A partir de ese momento, se puso en marcha el proyecto de construcción de un nuevo puente que diera respuesta a las nuevas necesidades que requerían las infraestructuras que se estaban construyendo en aquel tiempo. Debía ser un puente moderno concebido para que, en un futuro no muy lejano, por él pudieran circular también los primeros automóviles, aparte de los carruajes y caballerías que eran -y siguieron siendo- los medios de transporte más habituales hasta bien entradas las tres primeras décadas del siglo XX.

El origen

Este nuevo puente se comenzó a gestar, por tanto, a principios de la década de 1900. Por las características y singularidad de las obras a realizar, se redactó un proyecto específico para la ejecución de las mismas. Y así, en los primeros años de la década de 1900, se llevó a cabo la redacción y aprobación de los primeros proyectos de obras, las cuales se alargarían hasta 1910, que es cuando se culminó la estructura del nuevo puente. En julio de 1910 se realizaron las pruebas de carga de los andenes volados, a modo de pasos peatonales, que se construyeron con hormigón armado a la vez que se realizaba el ensanche del puente. En este proceso de construcción y ensanche, también mencionar que se aprovecharon los materiales existentes del puente “viejo” de piedra (su enlosado, sillería, mampostería…) y se introdujeron nuevos como el hierro, el mortero, el hormigón hidráulico o el hormigón armado, que sirvieron para reforzarlo y adaptarlo a los nuevos tiempos. Además, de los grandes bloques graníticos de los alrededores ("canchales"), se extrajeron -a base de barrenos y picos- bloques rectangulares de piedra, que son también visibles en la base del puente, así como en los muros construidos en sus laterales.

Plano del puente de 1915 del Archivo General de la Administración.

Plano del puente de 1915 del Archivo General de la Administración. / Cedida a El Periódico

El puente de Cabezuela, emblema del municipio y, por extensión, de la comarca del Valle, hoy, diariamente, más de cien años después de su construcción, soporta el tráfico de centenares de vehículos y de viandantes. Pero pronto dejará de tener la función de puente principal que ha tenido durante siglos, ya que unos 300 metros más al sur se está construyendo uno nuevo, cuyas obras se encuentran actualmente realizándose y cuya terminación se prevé para 2026. Esperemos que el menor volumen de tráfico que tendrá este puente ya centenario cuando comience a utilizarse el nuevo, redunde en su mejor conservación. Como una infraestructura singular que es, a todos nos corresponde apreciar y poner en valor este puente, pues motivos para ello tiene: por su indudable valor histórico y por ser el de mayor envergadura que existe en toda la comarca que cruza, de un lado a otro, el río Jerte.

Juan Pedro Recio Cuesta es Cronista Oficial de Tornavacas.

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