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Venta de artículos escolares

Bolígrafos, típex y recambios de folios: así resisten las papelerías de Cáceres frente a la sombra de Amazon

Estos locales, tan importantes para los estudiantes, sobreviven a las nuevas modas y aportan productos esenciales para su desarrollo educativo

Elena, dueña de La Papelería de Elena.

Elena, dueña de La Papelería de Elena. / Pablo Parra

Cáceres

Todos hemos pasado por el colegio y el instituto y en algún momento nos ha tocado ir a comprar un archivador, un nuevo estuche de mi gusto y muchos bolígrafos para poder sacar adelante el curso escolar. Todo eso siempre ha sido posible gracias a la figura de las papelerías locales, quienes actualmente resisten a los nuevos gigantes como Amazon o Temu.

Quienes conocen bien esta situación y mejor pueden explicarlo son los propios comerciantes de la ciudad. Yolanda, de la Papelería Antonio Román, comenta que «los tiempos cambian», pero lamenta que «a la gente no le importa pagar un poco más con tal de que te lo lleven a casa». «Yo pongo los precios que deciden las marcas, que son las mismas en su web que en mi tienda, pero si lo pides online te van a cobrar unos costes y será más caro», explica. «Con Amazon es más fácil comprar, lo haces viendo la tele o después de cenar. Eso nos influye bastante».

Para Elena, de La Papelería de Elena, la figura de la multinacional pesa pero, digamos, no es un gigante invencible. «Este es un comercio que vende a la unidad, y comprar un bolígrafo por Amazon no te sale rentable. No tienes más remedio que venir aquí», afirma. Pero sí admite que «todos lo notamos», en su caso, especialmente en la venta de libros. «Si me pides un libro que no tengo, voy a tardar unos días en traértelo, pero con Amazon al día siguiente lo tienes en casa».

También es consciente de otra empresa en alza como es Temu, donde tienen «productos más económicos o 'cuquis'», aunque ella se decanta más por «lo práctico y las primeras marcas». Alejandro, de la papelería Imagine, por su parte, nombra también a los negocios de productos de segunda mano, como Wallapop. No obstante, él ha sabido aprovecharse medianamente de Amazon, pues su negocio es punto de recogida de paquetes. «Veo que muchas veces son libros», comenta. Aun así, reconoce que esta competencia le afecta y que no obtiene los beneficios que debería, pese a su excelente ubicación frente al colegio Sagrado Corazón y cerca de varios institutos. «Esperemos que no sea tan malo», desea.

Imagen de la puerta de la papelería Imagine.

Imagen de la puerta de la papelería Imagine. / Pablo Parra

Cuestión de temporada

Centrándonos en qué es lo que más compran los estudiantes, aunque cada comerciante cuenta su experiencia propia, en términos generales todos coinciden: depende del momento del curso. «Al principio se venden típex y cuadernos, de todo, pero los cuadernos duran todo el curso, por lo que durante este lo que hacen es que se suministran lo que se les va terminando», explica Dany, de la papelería El Rodeo.

Esa es, principalmente, la tendencia que se sigue. Los bolis y los típex (porque todos cometemos errores), los folios y recambios, rotuladores o subrayadores para los más detallistas, fotocopias... o libros. La gran mayoría de estos locales son un híbrido entre la papelería y la librería. «Los jóvenes, gracias al Bono Cultural, también compran libros», comenta Elena. ¿La temática? Principalmente juvenil, tirando a fantasía o romántica. «Estilo Crepúsculo». Por su parte, los niños son más de lápices, gomas, colores o estuches.

Imagen de la puerta de la papelería El Rodeo.

Imagen de la puerta de la papelería El Rodeo. / Pablo Parra

Tendencias

Aunque grosso modo los productos son siempre los mismos, y seguramente así siga siendo, hay detalles que ya no se venden tanto y otros que son la moda. Por ejemplo, los bolígrafos de colores ya 'no se llevan'. «Están el azul y negro, el rojo… pero del resto de colores en su momento salieron muchos y ahora ya poco», asegura Dany.

Del modo contrario, la vendedora muestra cuál es un producto que sí está vendiendo bastante: los bolis Jetstream. «Compran bolis Jetstream, que supuestamente escriben más rápido y son recomendados para oposiciones, la EVAU y bachillerato». Tendencias que van y vienen que recuerdan, para los que fueron estudiantes hace años, a los bolígrafos borrables.

Imagen de un escaparate.

Imagen de un escaparate. / Pablo Parra

Los padres influyen

Los padres, que son quienes ponen el dinero en la gran mayoría de casos, son los que al final mandan. De hecho, Yolanda ha notado que, al menos en su negocio, no son los jóvenes quienes acuden a comprar los productos, sino los padres. Los adolescentes, si van, es «para echar un vistazo», pero es «algo raro» pues «cada día vienen menos».

Respecto al aumento de compras a principios de curso, Elena explica que en ese momento es habitual que los adolescentes acudan acompañados de los padres. Más adelante, a lo largo del año, algunos ya van solos para compras puntuales, aunque siguen siendo una minoría. «Los chicos de la ESO vienen con los papás o simplemente los mandan a ellos. Hay padres que miran más los precios y otros las marcas, porque sus hijos les han pedido una marca determinada». En bachillerato, añade, «se nota que van más a por algo para ellos».

Imagen de productos de Imagine.

Imagen de productos de Imagine. / Pablo Parra

Aquí es donde surge el debate pues, ¿se fijan más en las marcas o en los precios? Los jóvenes tienden a lo primero y los adultos, más a lo segundo. «Se fijan más en los modelos, sobre todo si vienen ellos. Si vienen los padres se mira más el precio», apostilla, en su caso, Alejandro. Aunque, según Elena, también es cuestión del poder adquisitivo. «Hay chavales que están acostumbrados a unas marcas determinadas que quizás son más caras, y si las tengo es porque hay demanda, si no no las tendría». No obstante, cuando los jóvenes acuden solos, y el dinero escasea más, «sí miran más a lo económico».

Básicamente, al comienzo del curso la compra es mayor y se mira más lo estético que va a durar todo el año escolar. Durante este, que las compras son más puntuales y de recambio, se tiende más a lo barato.

Imagen de un escaparate.

Imagen de un escaparate. / Pablo Parra

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