Grandes recintos
¿Perderá el turismo de congresos en Cáceres con el cierre de Aralia? Hablan los expertos
La ciudad afronta ahora un desafío ante la reducción de espacios para eventos multitudinarios

El complejo Aralia cerrará sus puertas definitivamente el próximo 30 de noviembre. / Silvia Sánchez

El complejo Aralia, uno de los espacios más icónicos para la celebración de eventos multitudinarios en la capital cacereña, cerrará sus puertas de forma definitiva el próximo 30 de noviembre tras casi medio siglo de vida. Con salones capaces de acoger hasta 750 personas, se había consolidado como un referente para bodas, comuniones y celebraciones privadas hasta congresos, presentaciones y reuniones empresariales.
La presidenta del Clúster de Turismo de Extremadura, María José Curto, destaca la relevancia del recinto para el sector. "Perdemos un espacio importante, aunque confiamos en que sea por poco tiempo", señala, "dado que los propietarios están barajando opciones de alquiler o compra".
Curto lamenta la pérdida del histórico complejo y subraya sus cualidades más distintivas: gran capacidad, variedad de espacios interiores y exteriores, y una ubicación estratégica que lo convertía en un lugar muy solicitado para banquetes, cenas de clausura y encuentros empresariales. Además, recuerda un aspecto clave: “tenía la ventaja de que no causaba problemas de ruido”, algo que sí sucede con otros establecimientos más céntricos.
Su desaparición complica en cierta medida la planificación de actividades de gran formato en una ciudad que había intensificado su apuesta por el turismo MICE o de congresos. “En los últimos años hemos crecido mucho en cuanto al número de eventos, y necesitamos mantener esta serie de espacios para que haya más diversidad y oportunidades para todos”, afirma la presidenta del Clúster.
Impacto en el sector hotelero
El director del hotel Barceló V Centenario, Guillermo Antón, coincide en la relevancia del cierre: “Los hoteles vamos a recibir gran parte del trabajo que tenía Aralia, pero también lo vamos a echar de menos porque para nosotros era un comodín muy importante, sobre todo para la celebración de grandes congresos”, explica.

Fachada principal del recinto Aralia, uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. / Silvia Sánchez
A su vez, advierte que la falta de este espacio puede generar dificultades a la hora de organizar banquetes multitudinarios, ya que “es uno de los pocos recintos de la ciudad con capacidad para acoger a tantos comensales”.
En lo que respecta al sector hotelero, considera que ninguno de los alojamientos de Cáceres dispone de una infraestructura comparable a la de Aralia para ofrecer un servicio de este tamaño, “al menos cuando hablamos de una comida sentada”, lo que invita a replantear la manera de organizar eventos de gran envergadura y a buscar alternativas que, hasta ahora, eran algo limitadas.
Pocas alternativas
Con Aralia fuera de juego, la ciudad se queda con pocas infraestructuras disponibles para acoger a más de 500 personas. Para María José Curto, actualmente solo hay dos con esa capacidad: el Palacio de Congresos, que, pese a sus 1.200 butacas, “está sobredimensionado para muchos de estos eventos al no contar con espacios alternativos amplios”, y el auditorio del Complejo San Francisco.

El Palacio de Congresos se mantiene como una de las soluciones principales para albergar grandes eventos. / Jorge Valiente
Sobre este último, Guillermo Antón advierte que requiere contratar un servicio de catering específico “y ni siquiera tengo claro que se puedan ofrecer comidas o cenas para un volumen tan elevado de asistentes”.
Referente de cotillones
Junto a congresos y eventos corporativos, Aralia se había convertido en un punto de referencia para los cotillones de Navidad, que movilizaban a un público variado y dinamizaban la hostelería local. “Era habitual que se celebraran allí”, recuerda Curto. “Tenían un éxito rotundo y cada año se agotaban las entradas”.
Nuevas oportunidades
No obstante, se muestra esperanzada respecto al futuro de los espacios para eventos y pone en valor la próxima reapertura del antiguo restaurante ‘La Casa del Sol’, ubicado en pleno corazón de la ciudad monumental.
A principios de diciembre, abrirá sus puertas como ‘Casa Palacchio’, “bajo una nueva dirección y un concepto diferente”, con el objetivo de ofrecer una experiencia diferente a vecinos y visitantes. “Ahora queda ver si recuperamos Aralia pronto”, concluye.
Historia y legado de Aralia
El complejo Aralia nació en 1977 en la carretera de Salamanca, y originalmente se llamó Complejo Álvarez, en honor a su fundador, Antonio Álvarez. No fue hasta el año 2012 cuando el recinto pasó a manos del Grupo Bravo Hostelería (antiguamente El Puchero). Desde entonces, se consolidó bajo la dirección de Pablo Bravo como un lugar donde combinar naturaleza y eventos de gran formato, como bodas, comuniones, aniversarios y cenas de empresa.
Con más de 3.500 metros cuadrados construidos y 25.000 de jardines, ofrecía un espacio singular que ahora desaparece del mapa de eventos cacereño. Ahora, el grupo Bravo centrará sus operaciones en el resto de negocios que gestionan: las pastelerías La Guinda, el catering San Jorge o los eventos que se celebran en el Castillo de la Arguijuela de Abajo.
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