Salud y sociedad
"La falda de camilla está volviendo, tras un tiempo en el que la calefacción había reducido su uso": así lo ve Juan Jesús Amado, propietario de 'Tejidos Amado' en Cáceres
Desde sábanas de pelito hasta la falda de camilla, los textiles tradicionales ganan terreno ante la subida del precio de la calefacción

A la izquierda, Juan Jesús Amado, propietario de 'Tejidos Amado' en Cáceres. / EL PERIÓDICO

Con la llegada del invierno y el aumento generalizado de los precios de la calefacción, muchos hogares están apostando por alternativas textiles para mantener el calor sin disparar el consumo energético. Esta tendencia ha impulsado la demanda de nuevos tipos de sábanas y prendas de abrigo para el hogar, especialmente aquellas elaboradas en algodón, coralina y otros materiales suaves y térmicos. Al mismo tiempo, productos tradicionales como la falda de camilla vuelven a ganar protagonismo, recuperando su popularidad tras años relegados por las soluciones de calefacción moderna. Ante este cambio de hábitos, especialistas del sector textil y del comercio local confirman que la preferencia por materiales más cálidos y eficientes no deja de crecer.
Sábanas más confortables
Juan Jesús Amado, propietario de 'Tejidos Amado', situado en Antonio Hurtado, afirma que "las sábanas de pelito ya se empiezan a poner mucho antes, pero incluso dentro de ese tipo de telas todo ha ido cambiando. Ya no se venden las mismas de antes, ahora son muchísimo más agradables al tacto y mucho más confortables. También han salido colchas nuevas con borrego por dentro y pelo por fuera, una tendencia muy reciente y cada vez más demandada".
En el pasado
Por otro lado, Amado ha señalado que "tradicionalmente se usaban las sábanas de pirineo o las de poliéster, pero con el tiempo se han ido incorporando más tipos de sábanas de invierno. El público apuesta cada vez más por ellas, especialmente porque las calefacciones están cada vez más caras y es necesario reducir gastos".
Origen de las sábanas de pirineo
Las sábanas de pirineo son un tipo de textil invernal tradicional, que se caracteriza por su composición de fibras gruesas y cálidas, originalmente de algodón y lana, pensadas para ofrecer aislamiento en climas fríos. Su nombre proviene de la región de los Pirineos, donde las bajas temperaturas hacían necesaria ropa de cama más abrigada. Durante décadas, fueron muy populares en los hogares españoles antes de la llegada masiva de sábanas sintéticas y sistemas de calefacción central, que redujeron la dependencia de textiles tan pesados.
Falda de camilla
"Además, he notado que la falda de camilla también está volviendo. Es verdad que hace unos años se dejó de usar porque se apostaba más por las calefacciones, pero con los precios por las nubes, mucha gente la está recuperando. Y la verdad, es una auténtica gozada poder sentarte y echarte la falda de la camilla por encima, esa sensación no tiene precio". Mientras los costes de la calefacción siguen subiendo, cada vez más hogares apuestan por mantener el calor con textiles cómodos y prácticos. Desde sábanas más suaves y cálidas hasta el regreso de la falda de camilla, los cacereños buscan soluciones que sean eficientes y reconfortantes, recuperando costumbres que parecían haber quedado en el olvido.
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