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Obituario

De Solano a Antonio Luis Suárez: los dos grandes músicos que Cáceres mantiene vivos tras su muerte

Así fue la trayectoria vital y profesional de dos cacereños icónicos y universales

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

El próximo 28 de noviembre, un concierto en el Gran Teatro a cargo de la Banda Sinfónica de la Diputación de Cáceres servirá para recordar la figura de Antonio Luis Suárez Barquero, músico cacereño que junto al maestro Solano forman parte de la historia de nuestra ciudad. Precisamente, el pasado mes de marzo, el cantaor flamenco Miguel Poveda pidió a las instituciones de Cáceres que se unieran en la construcción de un museo que sirva de homenaje y compendio a la obra del cacereño Juan Solano, uno de los compositores más universales de la copla española, nacido en Cáceres y célebre por su inmeso legado como compositor.

Si bien es cierto que el maestro Solano dispone de una sala en el Museo Pedrilla, dependiente de la Diputación de Cáceres, desde 1995 Poveda, durante el concierto que ofreció ese mes en el Palacio de Congresos reivindicó la figura del cacereño e incluso llegó a decir que se comprometía a participar en su consecución.

¿Pero quién fue el maestro? Don Máximo Solano tenía una librería en los soportales de la plaza Mayor, la actual librería Hormigo, que lleva Eustaquio. El establecimiento, a un paso de La Machacona y situado enfrente de la antigua Frigorífica Salmantina, vendía El Coyote , novela rosa, de teatro, cine, tebeos de Roberto Alcázar y Pedrín ... Además de la librería, don Máximo también montó una zapatería y se convirtió en un reconocido empresario de la capital.

Don Máximo se casó con Leandra Pedrero, una mujer maravillosa, ama de casa, que era pariente de Mirón padre, el de la tienda de San Juan. El matrimonio vivió primero en una casa de la calle de la Soledad, muy cerca de la ermita del mismo nombre, y después se trasladó a la plazuela de la Concepción, a un edificio con una gran cancela de hierro en cuyo segundo piso o Principal vivía la condesa doña Dolores de Mayoralgo, en el tercer piso estaba el Paideuterion, entonces conocido como Academia Paideuterion, y en el bajo vivían los Solano, que años después dejarían la finca para trasladarse a unas casas que se construyeron en la avenida Virgen de la Montaña.

Casi todos los hijos de Máximo y Leandra nacieron en diciembre porque en Carnavales sus besos siempre se buscaban. Tuvieron ocho hijos, dos murieron de pequeños y los demás fueron AgustinaMaría AntoniaJuanMáximoFernando, y Carlos, que se casó con Marina Panadero, que era hermana de José Luis y Serafín, los de la tienda de televisores de Cánovas.

Carlos era muy aficionado a la fotografía y trabajaba en Casa Mirón, que además de la tienda tenía taller de carpintería de muebles en Las Piñuelas, donde está el Museo Municipal.

De todos los hijos de los Solano solamente viven Máximo, que reside en Madrid, y Fernando, médico ya jubilado y que hoy, con 76 años, tiene su casa en Yelbes, muy cerca de Don Benito, lejos del ruido y feliz junto a su familia.

Un día, don Máximo contactó con el Maestro Pola, un músico muy conocido de la ciudad, para que le diera clases de piano a una de sus hijas. Cuando una tarde Pola llegó a casa de los Solano y vio al pequeño Juan, al que apenas le llegaban los pies a los pedales del piano, exclamó: "¡Don Máximo, el músico de esta familia será Juan Solano!".

Con Miguel de Molina

Y así fue, el maestro Solano se convertiría años después en uno de los compositores de copla más importantes de todos los tiempos, autor de bandas sonoras de películas como ¡Bienvenido Mister Marshall! El último cuplé Carmen la de Ronda y creador de canciones como Tengo miedo El Porompompero Un clavel : auténtico canto a la libertad gracias a estrofas como ésta: "Me importa tres pitos que diga la gente, que voy y que vengo por el arenal, y tengo gastadas las losas del puente, de tanto cruzarlo por la madrugá..."

En 1940 el célebre Miguel de Molina pasó un mes confinado en Cáceres. El artista que bordó coplas como La bien pagá Ojos verdes , fue perseguido por los nacionales y atrozmente apaleado "por rojo y por marica", argumentos indudablemente mezquinos. Así que al terminar la guerra, y por orden policial, le invitaron a que abandonara Madrid. El cantante escogió Cáceres y aquí se alojó en el hotel Alvarez (actual Alfonso IX).

Aunque Miguel de Molina se prodigó muy poco, durante su estancia en la ciudad sí entró en contacto con el maestro Solano. Fue precisamente él quien le recomendó a Solano que enviase sus canciones a Concha Piquer aprovechando que la artista presentaba en Argentina su espectáculo Canciones y bailes de España . Cuentan que al recibir las partituras, la Piquer quedó tan impresionada que dijo a QuinteroLeón y Quiroga"La música que quiero para mi espectáculo es la de Ochaíta , León y Solano ".

Solano no tardó en darse cuenta de que su creatividad y su talento extraordinarios necesitaban salir de aquel Cáceres de cartillas de racionamiento, de represión de la masonería, de persecución... Un Cáceres de 35.000 habitantes, con un Cánovas aún sin asfaltar y sin posibilidad de expansión y de éxito para un artista genial. Juan Solano, devoto de su ciudad y de la Virgen de la Montaña, se marchó a Sevilla, estudió en el Conservatorio y de ahí partiría a Madrid, donde muy pronto llegaría su éxito.

Entretanto, en 1946 don Máximo fallece. La librería se traspasa a don Pedro y luego la adquiere Hormigo. La zapatería se la queda Cabrera, un facultativo de minas del oeste que se encargaba, junto al señor Muñiz, de hacer los planos de labores antes de que los mineros entraran a trabajar a las minas de Aldea Moret. A la trastienda y la caja de la zapatería llegó como empleada Chelo Sánchez, la de la librería de Moret. Era tan ágil que a los 30 días Cabrera la aseguró.

Para los Solano eran tiempos difíciles. Entonces, Leandra tomó un tren a Madrid y corrió al lado de su hijo: el generoso maestro que ayudó cuanto pudo a su familia. Acudían a casa de la Piquer y a los estrenos de Sara Montiel, que siempre le encargaba sus espectáculos. Sara arrasó gracias a la película El último cuplé , con música adaptada por Solano para que el cuplé sonara a sinfonía en el bajo tono de la Montiel.

La deslumbrante Sara triunfó enseñando el Estrecho de Tetuán, pero también poniendo voz a las melodías del maestro Solano, puntal extraordinario de la música española que hizo grandes a Rocío JuradoIsabel PantojaLola FloresEstrellita CastroLolita Sevilla o Macarena del Río.

Solano falleció en 1992 aunque antes, siendo alcalde de Cáceres Juan Iglesias Marcelo, la ciudad le nombró Hijo Predilecto. Desde entonces una placa recuerda su memoria en la casa de la calle de la Soledad, donde nació.

Otro de los incónicos

El otro icono de la música cacereña es Antonio Luis Suárez Barquero, quien era administrativo de Fagor, que estaba en la calle Argentina, y también descargaba los camiones que llegaban con la mercancía y que luego se distribuían para su venta. Como su pasión era la música, compaginaba el trabajo con la carrera de Saxofón que estudió a caballo entre Madrid y Valladolid. A su término, opositó, logró plaza en el conservatorio y acabó dirigiendo la banda sinfónica de la Diputación de Cáceres. Superó un ictus y es curioso cómo gracias a la música avanzó en su rehabilitación neurológica y logró ejercitar sus dos hemisferios y reducir su minusvalía al 70%. El 19 de diciembre de 2024, el que ha sido referente indiscutible de la música nos dijo adiós a los 77 años.

Padre de los también músicos Antonio Luis Suárez Moreno, es director del Conservatorio Profesional de Música García Matos de Plasencia y de la Banda Sinfónica de Cáceres, y de Jorge Suárez, profesor del Licenciados Reunidos y concejal de Cultura, su marcha dejó un profundo vacío y una lección inconmensurable a las nuevas generaciones de músicos de Extremadura

Dieciocho músicos ante 23 espectadores. Así fue el primer concierto ofrecido por la Banda Sinfónica Provincial un 28 de octubre de 1982. Desde entonces, su crecimiento y consolidación han sido imparables, tanto que se ha convertido en una agrupación de referencia nacional, portada de la revista ‘Melómanos’, que ofrece incluso un repaso de sus momentos más sublimes, como aquella Obertura 1812 de Tchaikovsky acompañada de las campanas de las catedrales extremeñas, o el sinfónico con Los Secretos que se mantuvo entre los seis discos más vendidos en Latinoamérica en 2012 (y top 16 de España). De hecho, se convirtió en la primera banda en fusionar el sinfonismo con el pop (Jeanette, Los Brincos, Nino Bravo...).

Y es que la banda sonora de las cuatro últimas décadas en Cáceres ha sonado en la batuta de la Banda Sinfónica Provincial. En todo este periodo, su cometido siempre ha sido el mismo. «La banda provincial surge como una necesidad de llevar la música culta a todos los rincones de Cáceres», resumió Manuel Veiga, presidente de la diputación, impulsor junto al diputado Carlos Bernáldez de su creación. El germen lo encontraron en el aula de viento del conservatorio oficial de música Hermanos Berzosa de Cáceres, con el maestro Antonio Luis Suárez Barquero como titular de saxofón. Son solo algunos hitos de la historia de la formación, que nació de la mano de la Diputación Provincial de Cáceres, a la que sigue ligada.

Aquel 28 de octubre de 1982 la formación, entonces sin uniforme propio, ofreció su primer concierto en la biblioteca pública. Una semana más tarde tuvo lugar su presentación oficial, ya con uniforme, en el complejo San Francisco. En ese primer año giraron por las casas de la cultura de la provincia, Hervás la primera, y en el segundo acompañaron a una veintena de procesiones de Semana Santa.

Con el paso del tiempo la banda fue cada vez más demandada. La llegada de los militares del entonces CIR promovió su crecimiento, ya que aprovechaban su estancia en Cáceres para formarse. En apenas diez años, llegó a tener 56 componentes. En la actualidad tiene 58. 

Desde entonces no han parado de llevar su música no solo a los rincones cacereños sino que han ido más allá. La Expo 92, el festival de Tomar en Portugal en el 1994 y las invitaciones en Lisboa en 2000 y Madrid en 2010. Uno de los logros más característicos lo protagonizaron en París ya que fueron la primera banda española en realizar un concierto a los pies de la Torre Eiffel. 

Antonio Luis se casó con Loli Moreno, hija del célebre Bimba, que junto a Galiche fueron dos de los guardias municipales más famosos y reconocidos de la ciudad.

Hoy todo Cáceres recuerda el legado de dos grandes maestros: Solano y Suárez y todo cuanto hicieron por la ciudad que les vio nacer.

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