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Aventuras y desventuras

El enigmático santuario medieval que aún guarda secretos cerca de Cáceres

Un recorrido por los siglos de historia, leyendas, cofradías y restauraciones que han marcado el devenir de este singular templo extremeño y de la devoción a Nuestra Señora del Salor

Ermita de Nuestra Señora del Salor, en Torrequemada, donde se encuentra la Virgen.

Ermita de Nuestra Señora del Salor, en Torrequemada, donde se encuentra la Virgen. / Andando Extremadura

Alonso Corrales Gaitán

Alonso Corrales Gaitán

Cáceres

El paso inexorable del tiempo nos va dejando en el camino a innumerables amigos, que nos han aportado en nuestra vida un sinfín de experiencias inolvidables y enriqueciendo nuestros conocimientos en general.

En el caso que nos ocupa ocurrió algo similar, y nos remontamos al año 1992 cuando por una casualidad de la vida contacto con nosotros don Francisco Martínez Rodas, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Torrequemada (fallecido hace algunos años), quién llevaba años investigando sobre esta ermita y su apasionante historia. Motivo por el cual le homenajeamos en estas líneas.

20 kilómetros

A unos 20 kilómetros de Cáceres y a 5 de la localidad de Torrequemada, se encuentra la peculiar ermita del Salor, construida durante el siglo XIII por un grupo de gentes temerosas de Dios. Aparece mencionada por primera vez en el Fuero de Cáceres.

En el año 1345 fundaron en Cáceres, los caballeros feligreses de la Iglesia de San Mateo una cofradía con vigoroso Estatuto de caballería y nobleza, según parece es una muy buena imitación de la denominada Orden de Caballería de la Banda, que en el año 1332 había instituido en Burgos, el rey Alfonso XI.

Ordenanzas

Y las Ordenanzas se inician así: «En el nombre de Dios amén. Lunes a veinte días andados del mes de agosto, era 1383 (que es año del nacimiento de Nuestros Señor Jesucristo, 1345) nos, los caballeros y escuderos de San Mateo, ordenamos e facemos cofradía, a servicio de Dios, para loor e servicio de la Virgen de Santa María del Salor, Madre a quién nos tenemos por abogada e por señora en todos nuestros fechos. E otrosi la ordenamos a loor e servicio de San Mateo, cuyo nombre nos llevamos, etcétera, etcétera…». Al constituirse la cofradía y sus Estatutos el año 1345, ya existía ermita e imagen bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación del Salor, y así se explica que siendo los que asociaban en hermandad caballeros naturales y vecinos de Cáceres, tuviesen el templo a tres leguas de distancia, con la incomodidad que tal trayecto suponía en aquellos tiempos, para las devociones y practicas religiosas cuando a no haber sido así, la hubieran erigido en los contornos de la Villa».

Permaneció la cofradía hasta el año 1519, en que fue extinguida, se aplicaron sus rentas a la reedificación y aumento considerable de la Iglesia de San Mateo de Cáceres, a petición de Juan Galíndez, cura por entonces de ella y asesor de la mayor parte de los cofrades, obligándoles a invertir cada año la cantidad de 900 maravedíes por varias cargas de misas. Todo lo cual consta oportunamente según documento de 3 de septiembre del año 1524, ante Gerónimo Gutiérrez, escribano de Cáceres.

Cofrades

Los nuevos y mas modestos cofrades, pero también mas numerosos, naturales de la localidad de Torrequemada, que llevaban ya varios años intentando conseguir dicho templo y devoción para su pueblo, reedificaron la ermita que se encontraba en inminente peligro de derrumbe, y su mayordomo Benito García Galindo en escritura de fecha 7 de febrero de 1667, otorgada ante el Notario Cristóbal de Cabrera, contrató con el pintor cacereño Lucas Holguín la pintura del retablo del altar mayor que acababa de construir el tallista Juan Santillana, natural también de nuestra por entonces villa.

Con este cambio de propietarios la cofradía aumenta notablemente en patrimonio, en terreno, rebaños de diferentes especies, así como en tesorería. Se mantienen una veintena de cofrades de Cáceres, mientras que de Torrequemada llegan al centenar, tal y como queda reflejado en los libros de actas y cuentas del siglo XVI y XVII.

Capilla mayor

En el año 1793 se repara la capilla mayor dado su lamentable estado que puede provocar un derrumbe, y en 1803 el resto del templo en su totalidad, tejado, el interior y el exterior, aumentando la explanada que le rodea y acondicionando diferentes objetos de culto y decorativos.

La antigüedad de todo aquel espacio histórico es notable, donde se pueden apreciar numerosas tumbas antropomorfas fechadas en el siglo VII, además de muy variados objetos que han aparecido en hallazgos arqueológicos realizados a lo largo de los siglos. De la misma manera se localiza restos de un cementerio lo que ratifica su importante antigüedad.

Imagen

La imagen originaria, sedente de gran valor y de tonalidad oscura desapareció en el siglo XIX, algunos investigadores culpan de ello a las tropas francesas invasoras, otros sin embargo apuntan que fue escondida enterrándose en las proximidades de la propia ermita, pero que al fallecer sus cuidadores se desconoce el lugar exacto de su escondite. La imagen de vestir que hoy puede contemplarse es relativamente moderna, del siglo XX, y anteriormente existió otra adquirida por los vecinos del pueblo, pero también se ha perdido.

Allí se realizaban no pocas celebraciones, que se fueron cambiando según el inexorable paso del tiempo. En la víspera de la Navidad de la Virgen, es decir el 8 de septiembre, habían de lidiarse cinco toros por los propios cofrades, para posteriormente repartir la carne de aquellos entre los más pobres, también se celebraba con toros el día de San Mateo. Ya mas próximos a nuestros días allí se concentran cientos de vecinos y devotos para participar en la romería del Lunes de Pascua.

Décadas

Son especialmente lamentables las últimas décadas del siglo XIX así como las primeras del siglo XX, donde aparece el templo en la más triste ruina, conservándose en muy mal estado la capilla de la Virgen, lugar de la celebración anual de la Fiesta de la Pica el 25 de marzo, en el que acudía todo el pueblo, así como vecinos de otras localidades además de no pocos cacerenses nostálgicos de una de sus mas queridas y antiguas devociones.

Cuenta el templo con tres puertas de entrada, las más antiguas son las situadas a los pies y en el muro del evangelio. En toda la construcción se combinan la mampostería, el ladrillo y lo sillares, todo ello según las mas fieles normas mudéjares. La puerta situada en el lado de la epístola está precedida por un pórtico con tres arcos de medio punto, y se compone por un arco de medio punto, trazando el trasdós un pequeño arco carpanel.

Pilares graníticos

Apoyan los vanos en pilares graníticos muy gruesos de base cuadrada, transformándose en cilíndricos. Casi la totalidad de los investigadores coinciden que la cubierta primitiva era de madera ello a juzgar por la propia estructura del edificio, así como la ausencia de contrafuertes y el poco grosor de sus muros. En lo referente a la capilla mayores la que a lo largo de los siglos ha padecido todo tipo de achaques, es de planta cuadrada cubriéndose con cúpula sobre pechinas, elevándose en el centro de la misma una artística linterna, la sacristía está adosada en el muro de la epístola junto al presbiterio, tiene puerta adintelada y se cubre por bóveda de arista.

Conjunto monumental

Evidentemente lo mas destacable de este conjunto monumental son las variadas pinturas que hay dentro y fuera del edificio. Las más antiguas son de fecha en el siglo XIV, y son las existentes en el intradós de los arcos, de las que desgraciadamente quedan pocos fragmentos. Las otras pinturas murales se encuentran en los dos tramos más próximos a la capilla mayor, se trata de pinturas al fresco, las situadas en el lado del Evangelio representan a Jesús camino del Calvario, rodeado por numerosas personas, con vivos colores, así como a lo lejos una gran fortaleza, En el siguiente tramo se encuentra Jesús Crucificado acompañado por María y San Juan. Mientras que en el tramo de la Epístola se representan tres episodios de la vida de Jesús: Las Bodas de Caná, El Bautismo de Cristo y Jesús entre los doctores.

Cuando a finales de los años ochenta del pasado siglo se realizaron unas importantes obras de restauración de la totalidad del templo, se descubrieron otras pinturas que se encuentran alrededor de la puerta del lado del Evangelio, las cuales recorren la rosca del arco, y que representan a Dios Padre acompañado por un coro de ángeles, el estado de conservación no era muy bueno.

El lugar

El lugar donde se levanta la Ermita es único, envidiable, situada en lo alto rodeada de una bella explanada, conjunto próximo al rio Salor, con su puente antiguo y varios restos medievales, las tumbas antropomorfas como testigos históricos, numerosas inscripciones, y campo y mas campo.

Mi apreciado Francisco Martínez Rodas, que empleó muchos años en estudiar este bucólico monumento tuvo la generosidad de entregarme una copia de su obra: Los Templarios monjes del Salor. Cuantos momentos agradables pasamos en conversaciones enriquecedoras.

Visitas

Nuestras visitas a aquel lugar en mayo de 1991, abril de 1992, verano de 1993, así como el 2 de julio de 1994 cuando invitado por el entonces alcalde de Torrequemada, así como el Concejal de Cultura (Paco Martínez), asistimos a la refundación de la Cofradía de Nuestra Señora del Salor, ratificaron nuestro interés por dicho templo y su entorno. Volvimos en 1997, y lo observado sigue siendo impresionante.

Una pequeña página de nuestra amplia y rica Historia.

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