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Patrimonio en vanguardia

Así será el nuevo fenómeno turístico de Cáceres: no es Maltravieso, es el Conejar, la otra cueva que puede revolucionar la arqueología europea

La nueva fase de excavación, preservación y musealización sitúa a la Cueva del Conejar en la primera línea europea de investigación mientras se prepara para convertirse en un aula viva para miles de visitantes y escolares

Una investigadora en la cueva de Maltravieso de Cáceres.

Una investigadora en la cueva de Maltravieso de Cáceres. / El Periódico

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La provincia de Cáceres suma una nueva joya a su vasto patrimonio arqueológico. La Cueva del Conejar, uno de los enclaves más enigmáticos del Calerizo cacereño, se prepara para abrir al público tras décadas de investigaciones intermitentes. La noticia marca un antes y un después en el turismo cultural de la ciudad: no se trata solo de una visita subterránea, sino de un viaje de 17.000 años que ya empieza a reescribir el mapa prehistórico del suroeste peninsular.

Pero la repercusión del Conejar no se entiende sin su contexto. Cáceres es un territorio sembrado de vestigios: la Cueva de Maltravieso, mundialmente conocida por sus manos en negativo con más de 66.000 años; el yacimiento de El Millar en Torrejón el Rubio; la Cueva de Santa Ana en Trujillo; o los importantes restos romanos de Cáparra, sin olvidar enclaves históricos como el castro de Villasviejas del Tamuja o las tumbas antropomorfas del Valle del Jerte. El Conejar llega ahora para sumarse a esta red, aportando una pieza hasta ahora sorprendentemente silenciosa dentro del puzzle arqueológico extremeño.

Los trabajos actuales en el Conejar mezclan tradición y vanguardia. Los arqueólogos emplean desde brochas, espátulas y cribas para separar sedimentos milimétricos hasta topografía digital, fotogrametría y escáner láser, herramientas que permiten reconstruir la cueva en 3D con una precisión que era impensable cuando comenzaron las primeras excavaciones en 1917. El objetivo es doble: documentar cada hallazgo con máximo detalle y preparar la cueva para una visita pública sin comprometer su integridad.

El proceso de preservación incluye la instalación de pasarelas elevadas, sensores ambientales, control de humedad, iluminación fría de bajo impacto y un sistema de visitas guiadas que limitará el aforo para evitar el deterioro del ecosistema subterráneo. La apertura no será un acceso libre, sino una experiencia calibrada al milímetro para que el patrimonio sobreviva otras tantas generaciones.

Un enclave que despierta comparaciones europeas

Los hallazgos del Conejar —fauna del Pleistoceno, restos de ocupación humana, herramientas líticas y niveles sedimentarios excepcionalmente conservados— han comenzado a situar el enclave en conversaciones científicas junto a otros yacimientos europeos. Aunque no posee el arte rupestre monumental de Lascaux o Altamira, sí comparte con ambos una característica crucial: la capacidad de preservar información ambiental y antropológica que permite reconstruir cómo era la vida humana en un territorio hoy completamente transformado.

Entre los restos faunísticos encontrados destacan ciervos, cabras montesas, conejos, équidos y otros vertebrados propios del clima frío del Pleistoceno, así como microfauna que ayuda a datar las capas y a interpretar las condiciones climáticas del entorno. Este tipo de fauna, sumada a los restos de actividad humana, convierte al Conejar en un pequeño laboratorio natural donde es posible observar la relación entre clima, paisaje y ocupación humana durante miles de años.

La futura apertura de la cueva promete un impacto directo en el turismo cultural de la región. Cáceres, reconocida por su casco histórico—Patrimonio de la Humanidad—, por Maltravieso y por su creciente proyección cinematográfica, incorpora ahora una pieza que ofrece algo distinto: un espacio de inmersión prehistórica real, no recreado, conectado físicamente con el paisaje del Calerizo.

Los expertos prevén que el Conejar se convierta en un nuevo polo de atracción para visitantes nacionales e internacionales, fortaleciendo rutas arqueológicas ya existentes e impulsando nuevas líneas de turismo científico y educativo. Su ubicación en el barrio de Vistahermosa podría incluso dinamizar la zona con propuestas culturales y divulgativas asociadas al yacimiento.

La musealización del Conejar no se concibe sin un proyecto pedagógico sólido. El Ayuntamiento y el Consorcio Cáceres Ciudad Histórica trabajan en un programa educativo que incluirá: visitas escolares guiadas adaptadas por edades, talleres de arqueología experimental (talla lítica, fuego, arte prehistórico), aulas al aire libre y sesiones de divulgación en las gradas adaptadas, material audiovisual interactivo y contenido científico accesible y programas familiares de fin de semana y jornadas de puertas abiertas.

El objetivo es que la cueva funcione como una extensión del aula, un lugar donde los niños y niñas puedan aprender historia no en los libros, sino con las manos y los sentidos.

El Calerizo: una fábrica natural de historia

La geología del Calerizo es, en sí misma, una explicación de por qué Cáceres guarda tantos secretos bajo tierra. Su composición de calcáreas solubles favorece la formación de cuevas, dolinas y galerías donde durante miles de años se han acumulado sedimentos, restos humanos y fauna. Es un terreno que ha actuado como archivo natural, protegiendo huellas que de otro modo se habrían perdido. De ahí que el Conejar, Maltravieso y otros enclaves formen un conjunto único en la península.

Con todas las miradas puestas en 2026, cuando se prevé la finalización de las obras, el Conejar se prepara para abrirse no solo como un yacimiento, sino como un relato: el relato de un territorio, de un clima, de una fauna extinguida y de los primeros humanos que dejaron su huella en lo que hoy es Cáceres.

El Conejar no será solo un lugar para mirar: será un lugar para entender quiénes fuimos y por qué Cáceres es, desde hace miles de años, un enclave clave en la historia humana.

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