Desarrollo rural
“Volver al pueblo ya no es volver atrás”: las voces que demuestran cómo Cáceres está reinventando el empleo rural
Testimonios, proyectos y vidas transformadas por programas de formación y emprendimiento que anticipan el impacto del nuevo 100KAIROS

Las Hurdes conquistan de nuevo Cáceres / Jorge Valiente

En las comarcas rurales de Cáceres hay historias que no salen en las estadísticas, pero explican mejor que ninguna cifra por qué la Diputación ha lanzado el programa 100KAIROS: jóvenes que regresan después de años fuera, mujeres que convierten un sueño en un negocio propio, trabajadores que descubren talentos que creían invisibles. Son microrevoluciones silenciosas. Y son la prueba de que, cuando el territorio ofrece oportunidades reales, la vida cambia.
En Malpartida, por ejemplo, Lucía Tena, de 32 años, recuerda el momento exacto en el que decidió quedarse. “Fui a un curso pensando que sería como todos: teoría, teoría y más teoría. Pero aquel fue diferente. Te miraban a los ojos y te preguntaban: ¿qué quieres hacer tú?”. Aquel programa, impulsado también por la Diputación hace cuatro años, incluía formación en marketing rural y acompañamiento empresarial. Hoy, Lucía dirige una pequeña empresa de conservas artesanales que distribuye en toda Extremadura. “Nunca imaginé que mi vida estaría aquí. Pensaba irme a Madrid… y ahora envío pedidos a Madrid desde mi pueblo”, dice riendo.

Entorno natural en la comarca de la Sierra de Gata. / CEDIDA
Otro ejemplo llega desde Valencia de Alcántara. Juan Manuel Morato, 47 años, llevaba más de una década encadenando contratos temporales en la construcción. Con la crisis, el trabajo empezó a diluirse. “Yo ya me veía fuera de todo”, confiesa. Pero tras participar en un programa provincial de digitalización agraria, descubrió que sabía más de campo de lo que creía. Hoy es asesor en tecnificación de explotaciones ganaderas y trabaja con fincas de San Vicente, Salorino y Carbajo. “No solo encontré empleo: encontré un camino que nunca pensé que fuera para mí”.
No es solo formar
La Diputación quiere multiplicar estas historias con 100KAIROS, y los casos anteriores sirven como brújula. “Lo importante no es solo formar, sino acompañar. La gente necesita que alguien le diga: tú puedes y aquí tienes cómo”, explica María Antúnez, técnica de desarrollo local. Ella fue mentora del conocido “Proyecto Impulsa”, donde agricultores tradicionales aprendieron a vender online y vieron cómo sus ingresos crecían un 40 %. “Un señor de Torre de Santa María abrió Instagram y vendió miel a toda España en un mes. Jamás había usado redes sociales. Y lloró cuando recibió su primer pedido de Barcelona”.
Hay también historias que hablan del emprendimiento femenino, un pilar clave del empleo rural. En Logrosán, Rosa Casado, madre de dos hijos, inició con ayuda de un antiguo programa provincial un taller de productos textiles sostenibles. “Siempre pensé que coser era solo un hobby. Hoy mantengo a mis hijos y he contratado a dos mujeres del pueblo”. Cuando le preguntan qué cambiaría, su respuesta es inmediata: “Que estos programas no fueran excepcionales, que hubiera más. Hay talento en cada calle, pero hace falta que alguien lo encienda”.
El impacto va mucho más allá del empleo. Los técnicos de desarrollo cuentan que, tras estos programas, aumentan las matriculaciones en los colegios, se abren nuevos comercios y, sobre todo, se recupera el ánimo colectivo. En palabras de Alejandro Hidalgo, alcalde de un pequeño municipio de la Vera:
“Cuando un joven abre un negocio aquí, el pueblo entero respira. Porque demuestra que la vida sigue teniendo futuro dentro, no solo fuera”.
En Europa, experiencias similares han cambiado comarcas enteras. En la italiana Reggio Emilia, un proyecto de formación digital rescató a más de 200 jóvenes que planeaban emigrar. En la región francesa de Occitania, las aceleradoras rurales han convertido antiguos talleres en incubadoras de empresas sostenibles. Cáceres mira estos modelos con ambición —pero sabiendo que ya tiene su propio terreno fértil—.

Vídeo | Así llueve en Valverde de la Vera / El Periódico
Por eso, cuando se pregunta a quienes vivieron programas anteriores por qué creen que 100KAIROS es necesario, las respuestas son contundentes. Juan Manuel lo resume así:
“No necesitamos que nadie nos salve. Necesitamos que nos enseñen a abrir la puerta”.
Y Lucía añade, con la determinación de quien ha logrado reinventarse:
“Si me hubiera marchado, hoy no tendría nada de esto. La oportunidad estuvo aquí. Solo faltaba que alguien me ayudara a verla”.
El reto ahora es que las nuevas generaciones no tengan que leer estas historias para creer que es posible. Que puedan escribir las suyas propias. Que no tengan que irse para sentirse valiosas. Que el futuro no sea una estación de salida, sino una de llegada.
Cáceres ya ha demostrado que tiene talento. 100KAIROS quiere demostrar que también tiene destino.
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