Patrimonio oculto
Cáceres abre un túnel directo a la prehistoria: la Cueva del Conejar revoluciona el turismo arqueológico en Extremadura
El Calerizo vuelve a marcar un hito histórico con un yacimiento que conecta la ciudad con Europa, impulsa la investigación y prepara un nuevo modelo de visitas para escolares y viajeros

Cueva del Conejar, en Cáceres / El Periódico Extremadura

Hay lugares que no solo cuentan una historia. La Cueva del Conejar, en pleno Calerizo de Cáceres, la hace estallar. No se abre simplemente un yacimiento: se abre un túnel directo a la Prehistoria que coloca a la ciudad en un mapa donde antes brillaban Atapuerca, Altamira o Chauvet. Y ahora también Cáceres.
Su inminente apertura al público marca un antes y un después en la arqueología extremeña. No es exageración: el Conejar pertenece al mismo sistema kárstico que la Cueva de Maltravieso, la de la famosa mano en negativo considerada una de las manifestaciones gráficas más antiguas del mundo. El Calerizo es, en sí mismo, un milagro geológico: grandes cavidades abiertas por el agua, suelos calcáreos que conservan huesos durante milenios y un ecosistema que favoreció la presencia humana desde el Paleolítico.

La excavación del Conejar ha supuesto un despliegue técnico digno de las mejores campañas europeas. Láseres escáner, estaciones totales, drones interiores, sistemas de fotogrametría 3D, lámparas frías para no alterar los pigmentos... y, sobre todo, una milimétrica estrategia para conservar cada capa del suelo como si fuese un libro antiguo cuyas páginas están a punto de romperse.
Los arqueólogos trabajan casi como cirujanos: pinceles, espátulas, cribas y bandejas en las que cada fragmento —un diente, una lasca, un hueso— se cataloga, se fotografía y se lee. En la cueva se han identificado restos de ciervos, caballos, bóvidos, pequeños roedores y conejos, fauna que dibuja el clima que dominaba la comarca hace miles de años. Un Cáceres muy distinto al actual, pero igual de vivo.
Un impacto turístico que ya se nota
La apertura del Conejar no es solo un proyecto científico; es un fenómeno cultural. Hoteles del entorno histórico ya han recibido consultas de visitantes especializados en turismo arqueológico, una modalidad que vive un auge en Europa y que ahora encuentra en Cáceres un destino de primera línea.
Expertos consultados por el Ayuntamiento aseguran que la experiencia de visitar una cueva real, no una reproducción, podría multiplicar el flujo de visitantes que hoy atrae Maltravieso. La ruta del Calerizo —Maltravieso, Conejar, El Xalé— está llamada a convertirse en uno de los productos turísticos más potentes de toda Extremadura.
Los hallazgos del Conejar no son menores. Su nivel de conservación, la riqueza faunística y la secuencia estratigráfica lo sitúan en conversaciones científicas junto a yacimientos del sur de Francia o del cantábrico español.
No se trata solo de restos óseos o herramientas: es la historia de cómo vivieron, cazaron y sobrevivieron los primeros pobladores de lo que hoy es Cáceres. Un trozo de Europa paleolítica dentro de la ciudad.
La Junta y el Ayuntamiento ya trabajan en un programa educativo diseñado para que miles de escolares cacereños entren en la cueva —o, si no es posible por conservación, en un centro de interpretación complementario— para comprender qué significa el Calerizo y por qué esta zona es única.
Habrá talleres de talla lítica, simulaciones de excavación arqueológica, rutas geológicas y un archivo digital accesible para centros educativos de cualquier municipio. Porque el Conejar no quiere ser solo un sitio para expertos, sino una herramienta para despertar vocaciones.

La cueva no se abrirá sin control. La protección es obsesiva. Habrá cupos diarios de visitantes, un sistema de monitorización de CO₂, sensores de humedad y temperatura, pasarelas flotantes y la prohibición total de tocar paredes o suelos originales.
El objetivo es claro: que lo que se descubra ahora pueda seguir estudiándose dentro de 50 años.
El Calerizo: la fábrica natural de historia
La geología del Calerizo ha sido, desde el principio, el motor de este milagro arqueológico. El agua filtrada durante miles de años creó cuevas que después sirvieron como refugio a animales y humanos. Las características del calcio permitieron la conservación de huesos y herramientas en un estado excepcional.
Sin la piedra, no habría historia. Sin el Calerizo, no habría Conejar.

Galería | Así es la cueva del Conejar /
La provincia de Cáceres es un mapa arqueológico vibrante: Coria romana, Cancho Roano, Cabeza del Griego, Medellín, Monfragüe paleolítico, el dólmen de Magacela, los enclaves tartésicos del sur, los castros vetones del norte. La apertura del Conejar no sustituye nada: lo conecta todo.
La Cueva del Conejar está a punto de convertirse en la joya que faltaba para entender por qué Cáceres es mucho más que piedra medieval: es un archivo de la humanidad escrito en roca caliza. Y lo que viene ahora —visitas, investigación, turismo científico, educación, divulgación— promete ser la revolución cultural más importante de la ciudad en décadas.
El pasado, por fin, se abre paso. Y lo hace desde abajo. En silencio. Bajo los pies de Cáceres.
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