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Medio ambiente

Nuevo safari de jabalís al caer la noche en el Paseo Alto de Cáceres

La irrupción constante de la fauna salvaje reabre el debate sobre seguridad, limpieza y gestión ambiental en uno de los enclaves más queridos de la ciudad

Cáceres convive cada vez más de cerca con los jabalíes: vecinos y expertos apuntan a un fenómeno en expansión en toda España

Imagen de uno de los jabalís del Paseo Alto de Cáceres.

Imagen de uno de los jabalís del Paseo Alto de Cáceres. / El Periódico Extremadura

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Basta que caiga la noche para que un tranquilo recorrido por el Paseo Alto de Cáceres se convierta en algo que nadie esperaba hace unos años: un auténtico safari urbano de jabalís. Vecinos que regresan a casa, deportistas que apuran el último tramo del día y familias que sacan al perro se topan, cada vez con más frecuencia, con grupos de animales que salen de la vegetación como sombras veloces, husmean papeleras, cruzan los caminos con total naturalidad y ponen a media ciudad en alerta.

La escena, que ya se ha repetido varias veces esta semana, ha corrido como la pólvora por redes sociales. “Es que no es uno… ¡son cuatro juntos! Y cruzan sin miedo”, relata Laura una vecina de una urbanización cercana, todavía con la adrenalina del susto. “La sensación es entre fascinación y pánico. Tú vienes a respirar aire puro… y ellos también”, bromea.

Jabalís campan a sus anchas en la rotonda de la Guardia Civil en Cáceres

Jabalís campan a sus anchas en la rotonda de la Guardia Civil en Cáceres / El Periódico

Pero más allá de la anécdota —y de las fotos borrosas que muchos presumen como trofeo—, el fenómeno preocupa. El aumento de jabalíes en entornos urbanos no es exclusivo de Cáceres: Barcelona, Oviedo, Ciudad Real y hasta ciudades europeas como Roma, Berlín o Varsovia viven situaciones similares. La expansión del animal responde a un cóctel conocido por los biólogos: escasez de depredadores, abundancia de comida y noches templadas que favorecen sus salidas.

Por barrios

En Cáceres, el Paseo Alto, Mejostilla, la subida a la Montaña o la Ribera del Marco se ha convertidon en sus territorio preferidos: un enclave entre zonas verdes, áreas de transición rural y calles que se han ido urbanizando sin perder su conexión con el campo. La presencia de papeleras desbordadas o restos de comida arrojados en zonas de picnic actúa como un imán. “Un jabalí va una vez, encuentra comida y vuelve. Si vuelve y vuelve a encontrarla, ya has perdido la batalla”, explica un técnico en fauna silvestre.

Jabalís del Paseo Alto.

Jabalís del Paseo Alto. / El Periódico Extremadura

Las instituciones reconocen el aumento de avistamientos, pero insisten en que trabajan en coordinación con expertos para controlar la situación sin poner en riesgo ni a personas ni a animales. La convivencia, señalan, pasa por un equilibrio complicado: mantener las zonas verdes, reforzar la limpieza, evitar que los vecinos alimenten a los animales —algo prohibido— y estudiar medidas puntuales si la población sigue creciendo.

Mientras tanto, el “safari nocturno” ya forma parte de las conversaciones en cafeterías, grupos de WhatsApp y charlas de portal. Algunos lo viven con humor; otros, con miedo; todos, con sorpresa. Y aunque los jabalíes no suelen atacar si no se sienten acorralados, los expertos recomiendan mantener distancia, no gritarles, no intentar grabarlos a un metro y, por supuesto, no acercar a los perros.

En definitiva, el Paseo Alto se ha convertido en un escenario inesperado donde Cáceres descubre cada noche que la frontera entre ciudad y naturaleza es cada vez más fina.

Y donde, para muchos, ya no es raro salir a tomar el fresco y volver con una anécdota… o con la foto borrosa del jabalí que te cruzó el camino.

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