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El 25N

“Asesinaron a mi madre, le pusieron unas bombonas en casa, rociaron todo con gasolina, la esperaron, la mataron y el tío reventó con la casa": el testimonio desgarrador de la violencia machista

La Diputación de Cáceres conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con la exposición "Las paredes que hablan", que recoge testimonios desgarradores de familias afectadas por la violencia machista

Acto en el Museo Pedrilla de Cáceres.

Acto en el Museo Pedrilla de Cáceres. / Cedida por la Diputación de Cáceres

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

“Asesinaron a mi madre, le pusieron unas bombonas en casa, rociaron todo con gasolina, la esperaron, la mataron y el tío reventó con la casa…”. Uno de los testimonios estremecedores que se han podido escuchar este martes 25-N en la Casa-Museo Guayasamín, donde la Diputación de Cáceres, con la colaboración de Fundación Mujeres, ha querido conmemorar un día de “reivindicación, de lucha y de unidad” con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Este testimonio del hijo de Rosalía, junto con otros de familiares de CandyMarta o Alicia, son las voces de la exposición “Las paredes que hablan”, inaugurada con motivo de este día. Se trata de reproducciones de muros que pueden ser de cualquier hogar, pero en los que ha quedado impregnado el dolor de toda una familia, porque, tal como ha indicado la directora de Fundación Mujeres, Marisa Soleto, el asesinato de una mujer, no es solo la muerte de esa mujer, sino el daño que hace a toda una familia, “es una bomba atómica que cae en una familia y que tarda años y años en poder superar”.

Acto en el Museo Pedrilla.

Acto en el Museo Pedrilla. / Cedida por la Diputación de Cáceres

Sobre esto, precisamente, la vicepresidenta primera de Territorio, Igualdad y Cultura, Esther Gutiérrez, ha hecho hincapié para que todas las administraciones se impliquen “que haya unidad política, tenemos que exigirnos estar unidos y no permitir ni una grieta política, ni un discurso negacionista porque estaremos dando amparo y refugio a los asesinos”.

La declaración institucional, acordada por la Corporación de la Diputación de Cáceres al completo, ha sido leída, en este caso, por el alcalde de Aldeanueva del Camino, Ricardo García, recordando que el pasado 27 de mayo, en este municipio de la provincia de Cáceres, María Varela Pinero, de 38 años, fue asesinada a manos de su pareja. María, que se suma a Ilham, de 34 años, asesinada, en agosto, en Don Benito, y Verónica, de 46 años, de La Codosera, en Badajoz, asesinada el pasado mes de octubre, son tres de las 38 mujeres víctimas de violencia machista en este año 2025.

“A esta tragedia -ha leído García- debemos sumar las innumerables violencias cotidianas que permanecen muchas veces invisibles y silenciadas: la violencia económica que priva a las mujeres de su independencia; la violencia vicaria, donde los hijos e hijas son utilizados como instrumentos de sufrimiento; la violencia digital, que se manifiesta en amenazas, acoso y chantaje en el entorno virtual; y la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, una de las formas más crueles de esclavitud contemporánea. No podemos olvidar tampoco el uso de la sumisión química, una práctica deplorable que convierte a las víctimas en objetos sin voluntad para ser violentadas impunemente”.

Acto en el Pedrilla.

Acto en el Pedrilla. / Cedida por la Diputación de Cáceres

La diputada de Igualdad de la Diputación de Cáceres, Antonia Molina, invitaba a visitar la exposición con todos los sentidos despiertos y con la fuerza de la unión, “en memoria de ellas, las que nos faltan, pero también como homenaje a las que denunciaron”.

“Rompamos silencios -ha concluido Molina- porque el muro que separa a las mujeres que sufren violencia machista no está hecho de ladrillos, sino de silencios”.

“Las paredes que hablan”

Tras el acto, que ha estado amenizado por las solistas de la Banda Sinfónica de la Diputación de Cáceres Sandra Caldera Ramos (clarinete) y Lucía Rosco Solano (violonchelo), se han podido visitar, en el interior de la Casa-Museo Guayasamín, distintos hogares. Se han abierto las puertas de historias de mujeres asesinadas, padres y madres destrozados, huérfanos y huérfanas… Una exposición que viene a complementar el trabajo de apoyo y acompañamiento a hijos e hijas de mujeres víctimas morales de la violencia de género en España, llevado a cabo por la Fundación Mujeres. Ya, desde 2016, que nació el Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla Prieto, se trabaja en la concesión de becas y el asesoramiento jurídico, apoyo económico y acompañamiento para el ejercicio de los derechos de las familias que han sufrido algún feminicidio.

Los objetivos principales de esta exposición es dar voz a las víctimas invisibles de la violencia de género, sensibilizar al público y promover la solidaridad y el compromiso individual.

Se podrá visitar hasta el próximo 14 de diciembre.

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