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Educación

Alumnos del instituto García Téllez de Cáceres: "Los profesores tienen ganas de enseñar"

Aunque los alumnos valoran la calidad de los cursos y la atención de los profesores, lamentan el estado del edificio y el material obsoleto que utilizan en sus clases

Imagen de letras del instituto García Téllez.

Imagen de letras del instituto García Téllez. / Pablo Parra

Cáceres

Una de las características que tiene la avenida de Cervantes de Cáceres es que, tal y como puede verse cuando paseas por allí, está repleto de centros educativos. Uno de esos institutos es el IES Javier García Téllez, donde por las mañanas es común ver a sus alumnos merendar o jugar frente a su puerta. El centro público es especial por acoger cursos de Formación Profesional (FP), así como Secundaria o Bachillerato.

No obstante, pese al abanico de oportunidades que ofrece, algunos alumnos comentan ciertos aspectos en los que podría mejorar. Porque, aunque se pueden observar obras de mejora en su misma acera, lo cierto es que por dentro la situación es otra. Aun así, los profesores o los cursos no se llevan críticas apenas.

Goteras y material obsoleto

«No está mal pero tampoco es el mejor centro en el que he estado», comenta un alumno. Las carencias del edificio salen a la luz, especialmente, cuando llueve. «Hay muchas baldosas sueltas que salpican, agua que se filtra, hay muchos desniveles en la acera, se moja nuestra clase, tiene goteras», añade.

«En el taller 15, cuando llovió aquella vez mucho, se inundó la entrada. Eso habría que mejorarlo», afirma otra alumna. Aunque «en las instalaciones al final se puede estar», algunos estudiantes realmente ven el problema, en sus casos personales, en el material, el cual «es bastante mejorable». «Tenemos muchas cosas viejas, amarillas, que ya no funcionan, o cosas que no hay directamente», lamentan. En su caso, estudian el curso de atención sanitaria. «En el sector sanitario, que es el nuestro, hay materiales que están caducados o no lo podemos abrir, y eso nos afecta a la hora de, realmente, aprender a usarlo mejor».

Pese a todo, recomendable

Sin embargo, no tienen ninguna queja con respecto a la calidad del curso. Es decir, el problema se encuentra en el lugar, no en los estudios en sí. «La atención de los profesores, para mí, es buena. Son muy amables, te explican todo, tienen conocimientos», asegura una alumna. «Los profesores te enseñan mucho, tienen ganas de enseñar». Aunque, si entramos en casos particulares, siempre habrá algún docente cuyo trabajo, según los alumnos, puede ser mejor. «Algunos se han quejado de algunos profesores, por la forma en la que imparten clase, pero quitando eso, bien. Estoy satisfecho».

Al estar el problema solo en la calidad del edificio, algo que, al final, puede mejorarse, los alumnos, en general, recomiendan el centro. «Sí lo recomendaría porque no está mal del todo», afirman. «El curso está bastante bien. Te prepara para el futuro».

Imagen aérea del IES Javier García Téllez.

Imagen aérea del IES Javier García Téllez. / E.P

Aunque, un alumno sí añade un matiz, pues lo recomendaría solo para cursar su modalidad, Formación Profesional. «Yo, para estudiar la ESO, no lo recomendaba. Estuve aquí y no lo recomendaría. Sí lo haría con el sector de las FP. Es lo mejor que tiene».

Vida

La presencia de un instituto es un factor clave en un barrio. Y el comportamiento de los alumnos es también relevante. Frente a la puerta del centro se encuentran algunos negocios, multitiendas a las que acuden los alumnos a la hora del recreo. En uno de estos comercios, la Multitienda y Papelería Sol, aseguran que la convivencia con los estudiantes es buena y «nada conflictiva». «Ellos saben donde están, vienen a comprar. Pero jamás he tenido ningún problema ni me han faltado al respeto», afirma su dueña.

También añade el bien que le hace el instituto al barrio. «Le da vida. Si no, esta parte estaría muerta. El verano aquí...». Sin embargo, de la venta a estudiantes no se puede vivir. «Los estudiantes de instituto no son el tipo de persona que te deje dinero para vivir. Los productos que nosotros tenemos tiene que ser de bajo precio. Que sean cosas grandes, bonitas, y que sea barato», asegura. «Compran un bocadillo, una coca-cola... luego realmente van a las grandes superficies a comprar».

En su caso particular, también vendía fotocopias, algo que a los alumnos les venía muy bien, pero una práctica que ha tenido que dejar de lado. «Las fotocopias las he tenido que dejar porque se me estropeó la máquina y vi que no compensaba. He cambiado por la paquetería, que aunque saco muy poco beneficio, es algo que tampoco te molesta».

El Téllez es, sin duda, uno de los lugares que da vida a un barrio tranquilo. Y, aunque siempre hay aspectos mejorables, a grandes rasgos es un centro bien valorado por sus estudiantes.

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