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Reacciones al suceso

Daniel Bravo, experto en calentadores de Cáceres: "Un problema con el gas como el de Aguas Vivas puede ser muy peligroso, es conocido como la muerte dulce"

Recomienda que se cumplan las revisiones cada cuatro años e instalar un sistema de seguridad en termos antiguos: "Apenas cuesta 80 o 90 euros"

Daniel Bravo, experto en calentadores de Cáceres.

Daniel Bravo, experto en calentadores de Cáceres. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

"La familia afectada decía que se mareaba, pero podría haber ido a más. Es lo que se conoce como la muerte dulce. Te desmallas y ya no te despiertas porque te has quedado sin oxígeno. Estás respirando todo el rato dióxido de carbono y terminas asfixiándote. Es lo mismo que ocurría antes con los braseros de picón". Daniel Bravo, experto en termos y calentadores de Cáceres cuenta las consecuencias que podría haber tenido el suceso ocurrido el pasado lunes en la barriada cacereña de Aguas Vivas, concretamente en la calle Encina, número 20.

Los afectados (una pareja de 35 y 31 años, y dos niñas pequeñas de cuatro meses y tres años), dio aviso el pasado lunes al Centro Coordinador de Emergencias 112 porque, mientras bañaban a sus dos pequeñas se empezaron a marear: "Los gases de la caldera no se estaban evacuando de la forma correcta", especulaba Rafa, el padre. Los bomberos acudieron hasta el lugar de los hechos y aseguraron que no se había producido ninguna fuga de gas, y los sanitarios trasladaron a los cuatro afectados al hospital San Pedro de Alcántara para una valoración más exhaustiva. Allí pasaron toda la noche, hasta que regresaron a su vivienda a las seis de la mañana.

Vivienda de la calle Encina que se vio afectada.

Vivienda de la calle Encina que se vio afectada. / Carlos Gil

Daniel Bravo

Daniel Bravo, que trabaja en la calle Sanguino Michel, 10, en el Servicio Técnico Oficial de la empresa Junkers, cuenta las consecuencias que podría haber tenido este suceso y, además, explica que podría haber tenido un sencillo remedio.

"Puede ser que haya ocurrido por el viento, pero también podría haber pasado por una mala instalación de la tubería, o que hayan entrado pájaros y hayan hecho un nido", cuenta el experto. "Es importante hacer las revisiones cada cuatro años, y realizar limpiezas de vez en cuando. En las calderas hay que hacer exploraciones más exhaustivas, de forma bianual", precisa.

Solución

¿Y cuál puede ser la solución? La opción que ha tomado el padre de la familia es la más segura: "Lo mejor es, si tienes la oportunidad, ponerlo en el exterior de la casa". Pero, además, añade otra posibilidad: "Se puede instalar un sistema de seguridad que lo conocemos como sonda de humo: cuando no sale de la forma correcta por el habitáculo, se apaga automáticamente". Esto suele ocurrir, principalmente, en aparatos antiguos. Si tienen más de 20 años de antigüedad ya no lo llevan incorporados. En los nuevos, sí. "La recomendación es simple, hay que instalar este sistema. Apenas cuesta 80 o 90 euros y puede salvarte la vida", concluye Bravo.

La decisión que ha tomado la familia afectada, que estaba a la espera de la llegada del técnico, pasar por reparar el calentador e instalar uno nuevo, pero en esta ocasión será eléctrico. Además, han optado por emplazarlo en el patio para que no ocurran problemas similares.

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