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Descifrando la realidad

Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: Las ideas y sus dioses

Las ideas, según el texto, deben servir para la vida y la supervivencia, actuando como herramientas esenciales en la realidad y el devenir humano

Dioses de barro.

Dioses de barro. / EL PERIÓDICO

Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

Las ideas han de servir para vivir, para sobrevivir entre nosotros y en lo que llamamos realidad. Esto parece lo más sensato, seguramente lo único que adquiere sentido dentro de todo el mercado de ideas que aparecen en nuestro escenario vital. Los dioses antaño hegemónicos para el hombres, de ser ahora necesarios lo son para servir al hombre. ¿Paradoja? No para servirle como siervo alejado en categorías jerarquizadas, sino más bien como ideas para unir a los hombres en un festín de posibilidades para extender la vida y protegerla.

Cualquier idea debe cumplir esta función, no hay más lógica para el hombre que su desarrollo en este planeta y en su día en el cosmos. Si los dioses sirven para proteger la vida, bienvenidos, de lo contrario que se queden en sus poltronas doradas y busquen a otros mendigos de su grandeza. No obstante, algo ha de tener la idea de Dios que hace soñar al hombre al apartarse de su origen animal, sugestivo encuentro para recordarle hacia donde va y no desde dónde viene.

Dios cumple con ese papel de mediador del futuro, aglutinador y referente del grupo para entre todos poseer el misterio de la vida a través del espejo de la consciencia. Inalcanzable posibilidad para todos, pero posible en la visión de unos pocos, suficiente para todos como idea. Bienvenida.

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