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Patrimonio

El icónico palacio de las 50 pesetas, en la provincia de Cáceres, tiene nuevo destino

El emblemático Palacio de Chaves Calderón, con su singular balcón de esquina, nueva adquisición de la Fundación Cajalmendralejo

El icónico palacio de Trujillo.

El icónico palacio de Trujillo. / EL PERIÓDICO

Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Cáceres

La Fundación Cajalmendralejo ha formalizado la adquisición del Palacio de Chaves Calderón (siglo XVI), un emblemático inmueble situado en Trujillo (Cáceres), que será destinado al desarrollo de iniciativas culturales, educativas y sociales, consolidando de esta forma su presencia territorial y ampliando su capacidad de actuación en el ámbito social y cultural.

Palacio de Chaves Calderón.

Palacio de Chaves Calderón. / EL PERIÓDICO

En el corazón del casco histórico trujillano

El Palacio de Chaves Calderón, una edificación de alto valor histórico y arquitectónico situada en el corazón del casco antiguo de Trujillo, pasa a integrarse así en la estructura de la Fundación Cajalmendralejo como un espacio destinado al “desarrollo de proyectos culturales, educativos y sociales alineados con sus fines fundacionales”.

La Fundación Cajalmendralejo desarrolla programas y acciones orientadas a la asistencia e inclusión social, la promoción educativa y cultural, el fomento del empleo y la cooperación con entidades del tercer sector, “actuando como agente dinamizador de iniciativas que contribuyen al progreso sostenible y al bienestar colectivo en toda la región”.

Esta actuación forma parte de la hoja de su ruta, “reforzando aún más su presencia, su capacidad de acción y su impacto directo en la sociedad”, según manifiestan desde la fundación.

Historia palaciega

Se destaca que el Palacio de Chaves Calderón, de estilo renacentista y obra del arquitecto trujillano Francisco Becerra fue encargado en 1570.

Lo encargó Isabel Mendoza, viuda de Martín de Chaves Calderón, y constituye uno de los “hitos más singulares del patrimonio civil extremeño”. Su diseño combina elementos góticos y renacentistas, visibles tanto en el arco ojival de la entrada como en su célebre balcón de esquina, único en el mundo, que integra puerta y ventana en ángulo.

Este rasgo distintivo lo convirtió en símbolo de Extremadura, al figurar en la moneda de 50 pesetas emitida en 1993, junto al Puente Romano de Alcántara. La edificación conserva su estructura original del siglo XVI, con techos abovedados, biblioteca con vigas de madera, amplios jardines, aljibe y caballerizas, que reflejan la elegancia y autenticidad de la arquitectura nobiliaria trujillana. 

Dispone además de diversas dependencias, salones principales y un porche exterior, que armonizan con el conjunto histórico-artístico del casco antiguo de Trujillo, a pocos metros de su monumental Plaza Mayor, presidida por la estatua ecuestre del conquistador Pizarro. 

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